BDSM y la fantasía de ser tuya

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Relatos sumisión, BDSM y la dominación que sentía y que quería, era toda mi fantasía, con mi amigo de siempre que me imagine ser suya y sumisa y sometida. Tú eres la causa de mis deseos y mis fantasías más ardientes.

Quisiera volver a ésa época en que era libre para así poder besar tu boca y saborear el néctar de tus labios que me volverían a la vida, experimentando una ruda sumisión.

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Sabes que gozo al sentir tu mirada desnudándome, penetrando en lo más hondo de mí ser.

Quisiera estar expuesta a ti, y a tus manos que me excitan y sueño que me llevan al delirio, sentirlas en cada parte de mi ser, tocando cada centímetro de mi cuerpo; tu boca succionando mis senos de esa manera tan pecaminosa, como sólo tú podrías hacerlo.

Fantaseo con tus besos, labios y dientes salvajes que se comen mi boca, que van humedeciendo mi abdomen, bajando lentamente y dándome el fuego ardiente de tu pasión; tu saliva, como lava candente derramada sobre mi cuerpo.

Solo mirarte quiero gritar al cielo que no puedo más, que ¡Soy tuya!

Quisiera decirlo: Tómame cuando te plazca, de las forma que quieras, estoy perdida en tu deseo, en la manera que tienes para excitarme y hacerme sentir vulnerable a tus deseos, con solo mirarme, con solo rozarme. Tómame aunque seamos solo amigos. Tú sabes muy bien que yo también te deseo, puedes notarlo en mi mirada, en la forma en que entrecierro mis ojos y humedezco mis labios cada vez que te miro, en la forma en que levemente y fingiendo no pretenderlo, acaricio mi escote cuando estás frente a mí.

Cuanto añoro por besar tu cuerpo, sentir el poder de tus brazos tomándome por la cintura, como esos relatos de sumisión que leo, y lamer cada parte de tu piel, que para mí sería como lamer una estatua hecha miel del más erótico dios sexual.

Ansío buscar ése trozo de carne grueso y duro, perfectamente lubricado, que tantas noches de placer me dio en mis sueños, sentirlo dentro mío, bombeando con esa fuerza que tiene tu ser; sentir el ritmo de tus caderas golpeando tu vientre contra mí, rozando mi clítoris con tu cuerpo, masajeándolo y hacerme humedecer.

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Tus manos acariciando mi cuerpo a tu antojo, sintiendo mi vientre calentarse por ti. Ansío arañar suavemente tu espalda en señal de cuánto te deseo, morder levemente tu hombro para callar un poco el grito de pasión por el éxtasis que yo sé, me podrías dar.

Quiero lamer tu verga con la lujuria que sólo tú me provocas, esa sumision hasta hacer brotar tu semen, inundando mi boca y deleitarme con tu sabor.

Acostarme desnuda abrazando tu torso, sintiendo aún el fuego de tu pasión en mí, para luego inventarme la manera en que sea yo quién te seduzca y te deje rendido a mí.

Pero ahora me doy cuenta, sé que gozas al provocarme todo esto, sin permitirme hacer realidad mis fantasías sobre ti. Esa es tu idea del leve sadismo que estás adoptando, del que estás aplicando y que me obligas a adoptar también.

El desearte sin tenerte, y gritar en silencio que te deseo, rogarte sin palabras por sentir tu cuerpo en mí. ¿Será imposible? Pues ahora tú estás demostrando tu poder sobre mí, con una mirada me lo dices todo; ordenándome qué sentir, sin hablar; golpeando duramente mi pasión, sin darme si quiera una palabra de escape; atormentando mi cuerpo, sin sentir el tuyo.

Pero está bien, acepto esta tortura que me das y te hace tan feliz, porque me excita saber soy tuya en los relatos y en realidad, de la forma en que quieras tenerme, así sea sin tenerte yo, eso es lo de menos. Solo él puede decidir.

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