La madura Elena

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Relatos BDSM

Elena, esa jefa que me daba morbo, un día me dijo que entrara y cerrara la puerta. Y ahí comenzó uno de esos relatos bdsm, que ponen caliente a cualquiera.

Aquel día en que Elena me hizo sentirme hombre por primera vez había quedado atrás, ya había pasado una semana algún día que otro los roces se sucedieron en el despacho, pero no pasamos de ahí ninguno, eso sí es cierto hubo días que me ponía la polla de tal manera que pensaba que si volvía a rozarla me corría, también había días que notaba a Elena como se encendía al sentirme.

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Alberto mejoro algo y supongo que al estar de acá para allá cortaba a Elena algo, pero mi cabeza no dejaba de recordar aquel día en la trastienda. Pasaron un par de días y estando los dos jefes en el negocio, me mando Alberto al almacén del exterior por unos productos y a colocar una mercancía que había recepcionado el la tarde anterior, como es lógico fui, llevaba allí como veinte minutos y oí golpear la puerta, pensé que sería algún repartidor enviado por Alberto, mi sorpresa fue ver a Elena en la entrada…

Yo: ¿hola Elena necesitas algo?

Elena: creo que sí, cierra la puerta por favor.

Traía puesto un vestido azul oscuro con un escote no muy grande pero que denotaban sus lindos pechos y que al trasluz de la puerta me dejo entrever por su transparencia la redondez de sus caderas Elena empezaba a vestir mas jovial, soltó el bolso que llevaba en el brazo sobre unas cajas y se volvió hacia mí, su mirada ya me ponía y leía en sus ojos que venía a buscar…

Me echo sus brazos al cuello y nos fundimos en un beso largo y ardiente en el que nuestras lenguas se entrelazaban jugaban y se acariciaban así como nuestros labios se mordían sin dañarse tirando unos de otros, el calor de los suyos me ponía a mil mis manos bajaron hasta sus nalgas, mi polla luchaba entre mis pantalones como una culebra buscando el calor de su coño, ella metió sus manos por debajo de mi camiseta y me la saco dejando mi torso desnudo y me besaba el cuello mientras yo le mordía a ella el hombro y le subía el vestido metiendo mis manos entre sus bragas y acariciando con una su vagina de la que ya brotaban algunos jugos que mojaban mis dedos se sentó sobre unas cajas que habían en el almacén y puse mi camiseta a su espalda, comencé a echar su vestido hacia arriba dejando al descubierto sus muslos torneados y fuertes dejándome a la vista sus bragas negras de encaje, le quite las bragas y me propuse ganarme lo que quería, mis labios succionaban sus muslos por su cara interior subiendo y mordisqueándolos dirección a su coño mientras mis manos con su ayuda intentaban bajar los tirantes para que sus pechos llegaran a mi alcance, ella hizo el resto para que mis manos los masajearan y llegara a pellizcar esos pezones tan erectos que ya lucían, mis labios mordisqueaban el botón de su clítoris a la vez que mi lengua brocheaba una y otra vez su vagina, Elena me cogía de la cabeza y pensé por un momento que me iba a asfixiar cerrando sus muslos y levantando el culo de las cajas a la vez que roja como un tomate y con los sudores cara abajo decía….

Elena: Jooooooose ummmm que gustoooooooooooo me cooooooorrooooo, sigue sigueee me coooooooorrooooo

Yo seguía en lo mío y para ayudarme baje mis brazos de sus pechos y ayudándome con los codos para separarle las piernas y tener algo más de libertad, comencé a meterle dos dedos a la paz que le mordía el clítoris, Elena volvió a correrse de nuevo y estaba como a mil lo que seguí aprovechando para meterle un dedo por el ano, sin dejar de pajearla y comerle el clítoris, ella dio un respingo pero no pare, así seguí jugando con sus dos orificios durante un rato donde llego a conseguir al menos dos o tres orgasmos mas.

Elena: ufffffff dios, que ganas tenia de estoooooooo, aaaaaaagggggs, follame ya Jose quiero sentir tu polla follameeeeee, que gustooooooo.

Jose: Vamos vuélvete mira como la tengo

Elena se levanto de las cajas y me dio la espalda le levante el vestido y le acomode la polla en el coño que la engullo de golpe

Elena: Jodeeeeeeeeeer, que me gustaaaaaaaaaa, ummmmmm follame follame y no pares, que gusto joseeeeee, ¿me has echado de menos?

Jose: clarooo, estaba loco por tenerla aquí dentroooo, asiiiii mueve el culo, muéveloooo,ummmm que buena estas Elena, que me gusta follarte

Elena: ummmm follame mas, dame fuerte asiiiiiiii, asiiiiii,

Mi polla se clavaba una y otra vez, y notaba como llegaba hasta lo más profundo de su coño, notaba sus corridas como un guante en mi polla palpitando una y otra vez, Elena estaba totalmente sometida, desde esa postura volví a meterle el dedo en el ano, dio otro respingo pero nada más, yo seguía follandola cada vez más duro, pero esperaba mi momento y estaba cerca, fui ralentizando mis acometidas a su coño a la par que cambie de dedo en su ano introciendole mi pulgar el cual ya entro con más facilidad, Elena seguía disfrutando de cada golpe final que mis huevos les ofrecía al final del recorrido de mi polla en su vagina.

Elena: sabes que me estas matando de gusto Jose, ahhhhhh ummmm nunca me he corrido asiiiii, otra otra vez, me corrooooooo así así ummmmmmm.

Aprovechando este momento le saque la polla de golpe y el dedo del ano sin dejar de abrirle las nalgas le puse la cabeza a la entrada y de un golpe hice mío su culo…

Elena: ahhhhhhhhiiiiiiiiiiiiiii paraaaaaaaaaa, ahhhhhhhh

Me quede totalmente clavado en ese culo que adoraba mientras le masajeaba desde atrás su clítoris y ella resoplaba casi sin poder articular palabra, había a sus 48 años desvirgado el culo de mi jefa, no le daba cuartel, seguía tras ella echando mi cuerpo hacia adelante y mi polla encastrada en aquel hermoso culazo.

Jose: asii, despacio mira como sale, ummmm me encanta Elena, toma, toma

Elena: despacio ufff, es la primera vez Jose despacio, ummmmm

Elena iba cada vez soportando mas el taladre, la fuerza que se muestra en esos relatos de bdsm como éste,  al que estaba sometiendo ese culazo y yo me animaba a la vez que ella jadeaba mas y mas.

Jose: que bien te entra lo ves, como te gusta, me encanta este culo, eres una diosa elena, ummmm voy a rellenarte el culo de leche

Elena: uuuuufffff, pero que gustoooooo, me das gustooooooooo que biennn me follasssss, aghhhhhh, como como me pue puedo correeeeeeeeer hasta por el culooooooooooooo, aaaaagggggghhhh no pares así así,

Mi polla entraba y salía como por el coño ya era mía estaba dándole una follada por el culo que la estaba poniendo a mil, se abría ella sola las nalgas mientras yo la cogía por las caderas para clavársela hasta el fondo como disfrutaba ese momento, su cara cuando miraba hacia atrás era puro vicio los ojos se le volvían a cada embestida de mi polla.

Elena: Jooooder pero diooooooooos que gusto joooooose, follame follame así ummmmmmm comoooooooo me ummmmmmm follas, así así asiiiiii dame más me corroooooo me corroooo diossss otra vez

Jose: ummmm espera ahí va me voyyyy me corrooooooooo contigo, toma toma, mi leche ahí va, aggghhhhaaaaaaaaaaa ufffffff

Mi polla estallo dentro de aquel culazo y la los latigazos de leche regaron el culo de Elena

Elena: la noto ummmmmmmmmmmmmm siento tu lecheeeee agggghhhhhhs q gustoooooooooooooo, ahhhhhhhh.

Quede sobre Elena con mi polla aun dentro y mi boca dio un mordisco a su cuello, que le hizo rizar todo su cuerpo.

Elena: Jamás pensé que alguien pudiera hacerme sentir esto Jose

Jose: eres una mujer que tienes mucho por sentir y por hacer sentir como lo haces conmigo.

Mi polla salía de su cueva a la vez que Elena se volvía y me abrazaba sonriendo y yo aprovechaba para apretarla contra mí agarrando sus nalgas aun calientes del trato recibido, nos dimos un morreo como dos enamorados y mi polla respondió a ello.

Elena: Pero, ¿y esto? ¿ya? Jajajaja que alegría de cuerpo Jose.

Jose: ya ves tú tienes la culpa de estar tan maciza jajajaja

Elena: Por hoy estamos bien ¿sabes que has sido el que me has estrenado por aquí no?

Jose: claro y no sabes lo feliz que me siento

Elena: yo también todo lo que hago contigo me está gustando hasta la saciedad, bdsm y mucho más ummmmm

Elena se arreglo un poco y me dijo que volvía al negocio que le diría a Alberto que paso por aquí y me pidió que ordenara unas cosas, para justificar mi tardanza y que seguiría camino de casa. Donde sería muy interesante tener un próximo encuentro, en una cama en condiciones. Como debía ser.

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