Y yo repetía tu nombre

Relatos bisexuales
Relatos bisexuales en Universo Erótico

Cuando te follabas a tu novia ella gritaba mi nombre, y cuando yo la daba por el culo yo repetía el tuyo; al final ella se salió con la suya y tú me follas. Soy uno de los bisexuales sin remedio. Me va todo.

En efecto, fue aquella noche, mientras te llevábamos a casa en el coche. Son relatos de bisexuales como éste los que me ponen mucho, y la recuerdo perfectamente y mira que han pasado años. Tú en el asiento de atrás. Conducía yo. Salimos del pueblo. Oscuridad. Música. Te acercaste entre los dos asientos. Amparado en las sombras de la noche me tocabas. Charlabas súper tranquilo. Como si no estuvieras haciendo nada.

relatos bisexuales
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Cuando bajamos la diste un beso en los labios. Un “muac”. A mí las gracias por traerte y un apretón de manos.

Durante el camino de vuelta hablamos. Lógicamente. Éramos novios. Yo se lo dije. Me habías tocado.

La dije la verdad, algo sorprendido por lo que había pasado. Si por que tu me tocaras y porque yo no te apartara la mano.

Primero por el pecho. En mi pezón. Y luego con disimulo, que tu mano había bajado… barriga… cadera… muslo… y al final, había llegado a acariciarme todo mi… todo mi paquete.

Si, cariño, se me puso… no me anteví a decírselo. Se me puso, bueno sabes perfectamente que me la pusiste dura.

Ya lo sé, dijo ella riendo. ¿No te habías dado cuenta? Eras, según ella, bisex. Como las de los relatos de bisexuales. Las chicas siempre saben más que nosotros de estas cosas.

Era de noche y me refugié en la oscuridad para ponerme colorado.

¿Sabes una cosa?, me dijo. También a mi me ha estado tocando… Si cariño, me ha estado sobando las tetas. Que si, que me las ha tocado. Y nada de un toque disimulado… me las ha magreado a conciencia, dijo riéndose.

Además había visto como me tocabas… Y la gustó mirar. Sobre todo por saber qué pasaba y qué hacía yo. Al ver que no protestaba pues…

Cogió picara mi mano, la del cambio de marchas y la quito de la palanca. Me la llevo a su pecho. Estaba suelto, si, por fuera del sujetador. La habías soltado el sostén por detrás y la habías estado sobado las tetas.

Se reía. Tenía el pezón de punta, durísimo.

No me dejo reaccionar. Estoy calada, me dijo. Bajó mi mano a la entrepierna. Me hizo tocar su sexo. Como si fuera necesario que lo comprobara.

Fui reduciendo la velocidad. En la primera salida de la carretera que vi, metí el coche. Avancé despacio por el camino rural. Bajo unos árboles. Me mandó dar la luz del interior del coche. Cuando la miré se había abierto la blusa de par en par. Las dos tetas me desafiaban. Impresionantes, espectaculares. Se las acariciaba lasciva. Jamás lo había hecho. Al menos delante de mi.

Inmóvil, petrificado.

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Y su mano desabrochó mi pantalón. Mi polla salió disparada. La miró lasciva. Con “hambre.” Tiró violentamente del pantalón y los calzoncillos. Levanté un poco las caderas para ayudarla.

Visto y no visto. Encima de mí a horcajadas.

Mi polla no tardó en clavarse en su coño. Cierto, estaba calado. Chorreante. Me dio la sensación de que tenía el coño más abierto, más dilatado.

No me lo creía. Estaba como aturdido. En menos de un minuto la tenía completamente desnuda cabalgando sobre mi polla. Y lo que más me alucinaba, golpeándome la cara con sus pechos ofreciéndomelos para que se los tocara, pidiéndome a gritos que se los comiera. En menos de cinco minutos estaba gritando que la sacara del coche y la follara encima del coche. Obedecí, claro. Abrí la puerta. Todo lo hizo ella.

¿Qué por qué te lo cuento años después?

No lo sé. Solo sé que esa noche ella estaba cachonda a tope. Desatada del todo.

Cuando terminamos nos quedamos encima del capó mirando las estrellas, recuperándonos de uno de los mayores orgasmos que habíamos tenido. Espatarrada en el capó, acariciándose coño, me confesó que si hubieras estado allí, podías habértela follado. Delante de mi. Detrás de mi. Como fuera. Solo quería tu polla. La tenías entregada a tope. Bueno, sinceramente nos hubierais follado a los dos. Yo hubiera hecho todo lo que ella me hubiera pedido. Además no seme iba de la cabeza. Si, que me habías tocado, que me la habías puesto durísima… y que me había gustado sentir tu mano ahí.

Y según me lo dijo, noté como mi polla revivía. Nunca me había recuperado tan rápido. Volví a ponerme encima de ella. Según la penetraba, me lo decía. Quiero que me folle Edu. Me lo repetía sin parar. Y lo dijo a gritos cuando se corría. Quiero sentir su polla, quiero se corra en mi coño…

Sí, en serio, te llamaba por tu nombre. A gritos. Como no nos podían oír, me explicó luego…. Pues a chillar, a gritar, a decir todas las burradas del mundo, a hacer lo nunca hecho…

Y sin que me diera cuenta, o dándome cuenta me lo metió en la cabeza. Me lo hizo prometer. Me hizo jurar que yo la dejaría hacerlo, la dejaría acostarse contigo y que si tú querías follarme yo me tenía que dejar… y desde luego que si volvía a repetirse la ocasión…

Cuando rompimos, sospeché que había pasado por tu cama. En cuanto ella supo que me había acostado con otra, deduje que te habría buscado. Fijo.

Tú Eras el candidato número uno. Llevaba años detrás de ti, deseándolo, soñándolo… Estaba encoñada contigo. Llegué a pensar que me había presentado a Nuria solo para discutir y poder acostarse contigo.

¿Lo hiciste verdad? Te la follaste….

Silencio.

¿Por qué no me contestas? Es verdad, ¿no?, te la follaste…. Y el que calla, otorga.

¿De verdad que te la follaste?…..

Sí, me lo hice con ella… pero no como tú te piensas.

Silencio. Incomodo silencio.

¿De verdad te la?…. Repetí.

Silencio.

Edu por favor, no me beses… por favor, ahora no.

Dentro de mi cabeza no podía dejar de pensarlo. Me ha confirmado lo que sospechaba… bueno lo que ya sabía… Y ya me he desmoronado. Y solo he sido capaz de decir eso…que no me besara. Me dejo llevar. Me dejo hacer.

Y dejé que me empujara. Me arrodillé frente a el. Prepotente soltó el cinto. Bajó la cremallera. Su pene duro salió disparado. Como el mío aquella noche.

En ese momento, su mano sujetó mi nunca. Firme. Decidida. No había palabras, no eran necesarias. Sabía lo que iba a hacer. No sé por qué pero tenía que hacerlo.

Sabía que estaba chupando la polla que se había tirado a mi novia. A ella la hubiera gustado verlo. Y a mi más chuparla.

Verás… dijo Edu, la estuve calentando, picando… sabia que ella quería hacérselo conmigo. Pero yo quería hacértelo a ti…. La usé para que ella…. Joder, la usé para llegar a ti. Me hubiera gustado… y si esa noche llego a saber lo del coche… te hubiera follado a ti y luego a lo mejor a ella….

Me incorpora. Me maneja. Sin darme cuenta soy su juguete. Antaño lo fui de ella.

Mis pantalones junto con mis calzoncillos ya están por la rodilla. Mis manos en la pared. Culito en pompa. Me toca. Me soba por todos los sitios. Desde atrás agarra mis partes. Coge mis testículos. Los sopesa. Rodea mi polla. La aprieta. La nota dura. Me masturba un poco. No puedo evitar el espasmo de placer al sentir las caricias de su mano. Sé que sonríe. Con una exasperante lentitud retira la piel de mi capullo. Es un placer distinto. Nuevo. Me gusta. No puedo evitarlo.

Noto su pene rozarse por mis nalgas. Sé que me lo va a hacer. Lleva años deseándolo.

Me llama por mi nombre. Ramiro… Esa misma noche mientras tu ibas a echar gasolina, te acuerdas ¿verdad? Nos quedamos solos una media hora.

Si.

Estábamos en el baño de chicos. Fue ella quien me metió casi a empujones, quien se agachó como tu ahora, quien me la chupó sin yo decir nada. Verás le quiero a él, la dije, ya lo sé, y yo a ti dijo ella. Y siguió chupando, y chupando y lamiéndome los huevos, y metiéndome la lengua por el culo… Hasta ponérmela bien dura. Luego se levantó. Se desabrochó la blusa y agarró mis manos. Se las llevó a los pechos. Luego se giró y se colocó como tu ahora. Hazte a la idea de que es su culito el que perforas, me dijo. Pero… Ya te llegará, no seas impaciente. Lo afirmo. Me lo prometió muy segura de sí misma.

Y empujé pensado que era el tuyo.

Joder tío, mientras te follabas a tu novia, ella gritaba mi nombre… mientras yo la daba por el culo, yo repetía el tuyo.

Recordé su carita. Quiso entregarme a Edu… Años después, ella se salía con la suya.

Sus dedos separan mis nalgas. Siento… supongo que será su capullo. Está rozándose en mi entrada.

Hijo de puta, cuanto me lo has hecho desear…

Y sucedió lo que tenía que haber sucedido aquella noche.

Un dolor agudo. Intenso. Literalmente me estaba rompiendo.

Mi grito ahogado de dolor. Su gemido de placer. Y de nuevo vuelve a empujar. Y la siento más a dentro. El dolor es más intenso. Sigue empujando. Mis gritos de dolor no le detiene. Sus manos sujetan mis caderas y tiran de mi cuerpo hacia atrás mientras él empuja. Y empuja. Y se va introduciendo en mi. Se va abriendo camino. Mi cuerpo se tensa intentando huir del dolor. Me aplasta contra la pared.

Empuja como los bisexuales, como los machotes. Se aprieta. Está completamente pegado a mí. Está completamente dentro de mí. Y eso, es lo que más me gusta.

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