CASA SOLA: una aventura con mi primo

AmantesARuyS

Hola, soy Vicky y este es mi primer relato (quiero seguir publicando más)…
Seré breve:

Tenía yo 19 años y mi primo… bueno, solo diré que era menor, pero ya no un niño, ya era casi un chico de preparatoria. Mis padres tuvieron que salir del estado por problemas familiares.
Mi primo estaba al cuidado de mi abuelita, madre de mi mamá, y dos tías (hermanas de mi mamá).

Mis padres me dejaron al cuidado de mi abuelita y mis tías, pero yo decidí quearme en mi casa. Mi mamá con disgusto aceptó, con la condición de que yo aceptase que mis tías y abuelitas me mandtuvieran vigilada. Acepté.

Yo lo hice en parte porque me gusta estar sola en casa. Y mis tías no son de mi agrado. Pero además, porque me excitaba la idea de tener casa sola y a mi primo viviendo a escasos metros (sí, casi éramos vecinos).

En una ocasión logré, después de mucho insistir, excitar a mi primo y estuvimos a punto de tener sexo. Pero mis papás estaban en casa y no nos atrevimos por miedo a que tocaran mi puerta y… sospecharan.

Bueno, se fueron. Estaba sola en casa por tiempo indefinido. El sueño de cualquiera de mi edad quizá.

En el primer día que estuve sola, llamé a casa de mi abuelita. La conversación fue más o menos así…

-Hola.
-Hola, abuelita, soy Vicky. Emm, es que tengo un problema…
-Ahorita voy, hija.
-No, emm, ¿no está Cristian? Es que mi problema no es cosa de mujeres. Necesito mover un mueble y está pesadísimo.
-Oh, ya entiendo, hija. No está, pero en cuanto llegue le digo que vaya a ayudarte.

Colgué. Un plan demasiado sencillo y que pintaba para tener éxito sin duda.

Pasaron minutos, los sentí eternos. Por fin oí que me llamaban.
-¡Vicky!

Me asomé a la puerta, ¡era él!

Salí… es preciso mencionar que me había vestido provocativa… pero no tan obvia. Brasiere, camisetita ligera blanca a tirantes. Calzón de licra y shortcito rosadito de mezclilla. Pelo suelto y “alocado” (sin peinar).

-Hola, Cris.
Me vio de pies a cabeza. No pudo (o no quiso disimular).
-Hola -me dijo-. Dice mi abuelita que quieres que te empuje -sí, hizo una pausa, ¿insinuando algo?-… que te empuje… que te mueva un mueble.
-Ah, sí. Ven, entra es por acá.

Lo lleve detrás de mí. Traté de caminar sexy y provocativa para que lo volviera loco mi shortcito.

Por fin llegamos AL CUARTO DE MIS PADRES.

-Mira, es que mi mami me dijo que limpiara su habitación, pero su cama está pesadísima. ¿Me ayudas?
-Claro.

La movió con mucha facilidad. Me miró con expresión de reproche, como de “¿no que era muy pesado?”.

Supuse que sospechaba de mi plan, así que le cambié el tema. Como ya dije, en aquella ocasión insistí a mi primo para excitarlo porque es muy religioso y a la vez tímido. Cuando me le insinuaba reaccionaba indignado y hasta se molestaba porque decía que eso era pecado.

Por estas razones yo ya estaba nerviosísima.

-Emmm… ¿ya viste la película de “El conjuro”?
A mi primo también le encanta el terror y la película recién acababa de salir en DVD.

-No, no pude ir.
-Ya la tengo en DVD. ¿La quieres ver?
-Emmm, pero tengo que hacer tarea.

Vencí mis nervios, decidí apostar todo o nada.

Apenas terminó de decir “…tarea”. Y me abalancé sobre él, abrazándolo y poniendo su cara contra el escote de mi camisetita a tirantes. Él puso sus manos sobre mi cintura. Y comenzó a besar y lamer mi pecho. Y bajó un poco más mordiendo mis pezones por encima de mi camiseta.

Yo gemía.

-Por fin -dije, sabiendo que entendería a qué me refería.
-Sí -dijo. Sí, había entendido.

Por fin estábamos solos completamente. Por fin teníamos tiempo sufuciente a solas para dar rienda suelta a nuestra calentura. Pero…

Cuando me puso en cuatro en el colchón de mis padres (todavía estábamos los dos vestidos)… alguien llamó a la puerta.
¡Era mi abuelita!

Me asomé por la ventana, daba a la puerta de la casa (el cuarto de mis padres estaba en la planta alta).

Bajamos corriendo y mi primo (sin que yo le dijera) se sentó en la sala como leyendo algo. Abrí la puerta.

-Hola, abu.
-Mijita, solo venía a ver si sí vino a ayudarte ese diablo. Porque luego se larga al parque y nos engaña.
-No, abu. Sí vino. Ya me ayudó.
-Bueno. Ya vámonos, muchacho. Tienes tarea pendiente.

Esto me destrozó. Ya se lo llevaba. No se nos ocurrió ningún pretexto para que se quedara. Pero se me ocurrió uno para darle un mensaje, citatorio, plan, o como lo quieran llamar.

-Sí, abu. Solo que Cristian dejó algunas cosas la otra vez y se las voy a dar.
-Está bien, mijita. Aquí lo espero.

Cris me siguió. Lllegamos al cuarto y…

-Hey, primo. Tengo una idea, pero necesit saber primero si realmente quieres acostarte conmigo.
-Sí, prima. Me quedé bien caliente. Dime.
-¿Estarías dispuesto a escaparte hoy en la noche para venirme a coger?

Su cara mostró sorpresa y excitación… esto me excitó a mí.

-Sí. Yo vengo.
-¿Seguro? No quiero que me dejes alborotada.
-Sí, yo vengo. ¿A qué hora?
-No sé a qué hora puedas, yo estaré al pendiente. No voy a dormir, por eso también quiero que me confirmes que sí vas a venir.
-Sí, vengo como a la una, a esa hora es más seguro que ya todas estén dormidas, para escaparme más fácil.
-Ok, primito. Te espero, no me falles.
-Para nada, primita. Me dejaste bien prendido, qué bien te ves vestida así.

Le guiñé el ojo y se fue…

CONTINUARÁ…
Déjenme sus comentarios si quieren que les de la segunda parte. Gracias si leíste todo. Saludos chicas y si algún chico lo leyó, también saludos y besos.

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