Chatear por las mañanas

Relatos maduras gordas

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Estaba sola en casa, mi marido se había ido a trabajar y ya había dejado a la niña en el colegio. Yo me había metido otra vez en la cama, ya que no tenía nada que hacer. Desde hace tiempo cuando llegan las diez o así todavía estoy metida en la cama, porque dejo a la niña en el cole y mi marido ya está trabajando desde las ocho.

Al irse mi marido y niños a la escuela, entro en el chat

Desde hace mucho tiempo cuando me encuentro sola me dan ganas de tocarme, de masturbarme y desde hace tiempo descubrí esto de internet. Yo soy gordita, rellena con curvas fuertes. Las tetas que tengo son descomunales y los tios si algo me miran son las tetas. Parece que les da igual que no sea guapa y que sea gorda, lo que les va son las tetas, yo intento disimularlas pero es imposible.
Cómo sé que eso les gusta a estas horas me gusta entrar en internet y hablar con chicos mucho más jóvenes que el aburrido de mi marido. Ellos me dan la vida porque a mi edad, que aunque no soy mayor ya soy una mujer madura, todo para mí es aburrido. Me gusta chatear con ellos, me gusta que me enseñen sus pollas, algunos realmente las tienen inmensas y eso me pone muy caliente. Yo generalmente les enseño, y sé que no falla, mis pechos grandes y caídos debido al tamaño, a haber dado de mamar a mi niña, y a que una ya tiene una edad.

No soy guapa pero los tíos enloquecen al verme el coño

A pesar de que no soy guapa, con gafas y no muy atractiva, ellos se ponen como motos, me dicen ponte las gafas y quítate lo de arriba, y yo, como no tengo por qué ocultarlo, lo hago y me pongo cachonda. Me mojo y mucho, mi coño negro se humedece que después de una buena charla tengo que ir a lavarme al bidé como una loca, para que no quede rastro de mi calentura.
He llegado a correrme cuatro y cinco veces cada mañana, seguidas de lunes a viernes, ver a esos chicos con sus pollas duras por una mama desatendida, y tetona, me enciende. Hay uno que dice “Eres mi mama tetona preferida”, me excita mucho. Cómo me gustaría ser su mamá.

Se ponen como locos, yo me pongo caliente, muy zorra, de las más zorras que haya pero en casa. Mis niños en la escuela, el cornudo de mi marido en su trabajo, y la perra gorda de la mujer excitándose con pollas de las grandes. Nunca creí hacer esto, pero mi anodina y triste vida diaria, me ha llevado a darme una de las mayores alegrías que una mujer de mi edad puede darse: un buen calentón para mi coño. Cada vez que pronuncio estas palabras o las escribo me enciendo, me pongo bien perra, y solo quiero, solo quiero que uno de esos niñatos calientes que ni conozco, de los que me miran por la webcam, me monte como lo haría con una de sus jovencitas guapas. Así sabría lo que es una madura caliente.

ENSEÑANDO MI COÑO CALIENTE Y GIMIENDO POR LA WEBCAM A JÓVENES DESCONOCIDOS

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