Con arnés y sin pensarlo

relatos dominacion bdsm sumision
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Ella me lo pedía, fóllame fuerte, ahora me pongo de espaldas, estoy a tu servicio.
Voltee a mi chica poniéndola de cara a mi de pie contra la pared y la besé con mucha pasión. Fue un beso muy guarro. Empecé a quitarle a ropa muy rápido mientras íbamos hacía la habitación.

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El pasillo quedó lleno de nuestra ropa. La tumbé en la cama y sin preliminares fue directamente a su sexo. Estaba mojadísima.

Mi lengua y mis dedos se paseaban sin problemas por todo su sexo mientras ella me suplicaba que la follará.

Cogí una venda y le tapé los ojos.

-¿Que haces? No pares ahora!

-Espera dos minutos y sigo…

El día anterior compré un juguetito y quería utilizarlo esa noche. No se si ella estaba preparada, pero con el calentón que llevábamos seguro que no decía que no. Mientras me ponía el arnés la veía retorcerse en la cama mientras se masturbaba con una mano y se retorcía los pezones con la otra… notaba como iban cayendo mis líquidos por mis piernas solo de verla y escucharla gemir. Es mi diosa!

Fui hacia ella, le aparaté su mano, le chupé lentamente sus dedos impregnados con su flujo y volví a meter mi boca entre sus piernas. Con sus manos me apretaba la cara contra su sexo y con cada contracción sus piernas se cerraban mas sobre mi.

La levanté y la lleve hasta el cabecero de la cama, poniéndola de rodillas sobre la cama y contra la pared. Empecé a comerle el cuello…

-Tengo una sorpresa para ti… ¿estas preparada?

Empecé a pasar la polla de plástico entre sus piernas, que estaban abiertas esperándome.

-Mmm, follame!

Ella misma cogió y la mojó con su saliva y se la llevo hacía dentro.

Entró con toda facilidad, así que, empecé a darle fuerte. Ya no trataba de disimular, con cada embestida gritaba de placer y eso me motivaba.

Con una mano empecé a tocarle el clítoris, sus piernas se abrían más para dejarle pasó a mis dedos y a la polla de plástico. Notaba como sus flujos resbalaban por sus muslos. Le giré la cara y le comí la boca.

-Tumbame en la cama… quiero tenerte encima cuando me corra.

La obedecí. Le temblaban hasta las piernas. Se tumbó boca arriba y se abrió de piernas. Cogí la polla de plástico y empecé a metersela poco a poco. Cuando ya volvía a entrar fácilmente me tumbé sobre ella mientras nos besábamos muy dulce. El ritmo de penetración volvió a subir… estaba cerca de correrse. Llevo sus piernas y sus manos a mi culo, marcando ella el ritmo. Eso hizo me empapará aun más. Era toda mía. Llegaba el final, la penetre rápidamente mientras me gemía al oído y me pedía que no parara… Al terminar, me quité de encima cayendo rendida a su lado.

Me miró y me dijo y con su cara pícara:

-No creas que esto a acabado aquí. Ahora te toca disfrutar a ti…
Y así fue como dominación, sumisión, y bdsm se mezclaron hasta que las dos nos corriéramos.

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