Relatos cornudos

Cornudo 100 %

Relatos cornudos

Bueno, yo contaré, mi historia que es de cornamenta de cornudos cornamentados, o como diría el compañero de antes, no se sabe hasta que no se hace, y ya que vi que su historia era algo ligera la mía algo más larga; yo tuve mi primera vez como cornudo hace no mucho, y la verdad hay que estar ahi viendo como joden a tu mujer, de verdad… es para verlo, se imagina pero el disfrute para uno fantasioso como yo es demasiado aunque parezca que no es posible, pero lo es, os lo contaré detalladamente.

Así que fantasías las hay de todo tipo, es un hecho. Y nadie tiene el derecho de culparte, juzgarte o burlarse por tener una. Es más, es del todo sano. Pero no quiero dar la lata con más explicaciones de ese tipo. La mía era la fantasía ?Cuckold? o ?Cornudo?, elegir la que queráis pero cualquiera me va bien de todas las palabras, para los no tan entendidos. Término en inglés que significa que un esposo presencia, cual simple espectador, como ?otro? hombre se ?sirve? sexualmente a SU MUJER!!!. Que ella haga todo lo que quiera o que él haga todo lo que quiera con ella, mientras tu participación es ?tomar palco? y disfrutar del espectáculo, cual porno en vivo.

Yo, había tenido esa fantasías durante mucho tiempo y con mi señora llevábamos sólo 2 años y no sabía como insinuárselo. Algunas veces mientras hacíamos el amor, yo le hablaba al oído de situaciones ficticias, como hacerlo en un lugar público o que nos vieran mientras ocurría, y me daba cuenta que le excitaba la idea. Hasta que un día le dije, de frentón. Que me gustaría verla haciendo el amor con otro hombre. Isabella me miro muy atenta con una sonrisa tímida y me dijo en un tono incrédula: ?Estás seguro?? quieres ver como otro hombre se lo hace a tu mujer??. Y yo respondí que sí, asintiendo con la cabeza y una sonrisa.

^Por suerte y afortunadamente mi mujer no es tan cartucha, como muchas mujeres que he conocido, o que sé que son así. Nos conocimos cuando ambos teníamos 32 años. Ella madre soltera y por lo ella me había contado, ya que antes de ser mi pareja, fuimos amigos, me había relatado de algunas experiencias sexuales, las cuales no eran pocas (de eso, quizás cuente un poco más adelante). Ya sabía que era una mujer muy sexual. Y como si fuera poco, para mi suerte, Isabella es muy bella. Rubia de ojos azules, tez blanca (aspecto medio europeo), facciones angulosas, cabello corto, no muy alta, contextura normal, caderas anchas, un muy buen y generoso culo (grande y blanquito), un par de tetas preciosas y unos delicados, sutiles y rasaditos pezones. Yo?.. chileno; moreno y con algo de ponchera.

Entonces, el temita del trío quedó en “standby” hasta que unas vacaciones tipo luna de miel, solos, ella y yo, dio la oportunidad para intentarlo, sin que ambos supiéramos que podría ocurrir.

Llegamos a Viña en el verano del 2010 (un par de días antes del terremoto), buscamos una hostal para cornudos y disfrutamos juntos de las calles de la ciudad, la playa, la noche y la gente. Era como una luna de miel.

Para cualquier que haya pasado vacaciones de soltero en una hostal, sabrá lo fácil que es hacerse de amigos en un lugar así. Lleno de pasajeros; extranjeros y personas de todo tipo y clase. Nosotros al rato hicimos una amistad inmediata con un grupo de ellos. Se armó una entretenida sinergia. La Gordi, La Chica, Los Mendocinos, El Guatón Argentino, El Flaco, Las Locas y nosotros. Ibamos juntos a la playa, a la disco e incluso al ?after?. Precisamente en una de esas salidas, en una disco en Reñaca, llena de pendejos cuicos, mi hermosa Isabella y yo bailábamos en un rincón. Ella vestía un vestido largo, sandalias y un polerón. Nada pretencioso, al igual que yo. Pero bailando apretados comencé a excitarme. Nadie nos conocía, y aunque estábamos muy incómodos bailando, en un lugar atiborrado, nos besábamos efusivamente y nos corríamos mano a destajo. En un momento dado, de calentura y deshinibición, metí mi mano por debajo de su falda, mientras bailábamos. Llegué hasta sus colaless y mi mano siguió, hasta llegar a su vagina. Se la froté. Estaba mojadísima a mares y comencé penetrarla con mis dedos, usando incluso mi mano. Toda la textura de su entrepierna era un deleite para mis sentidos. Entre sus vellos, labios vaginales, su interior e incluso, parte de su culito, hacía que yo estuviera loco. Como deseaba que ese momento fuera perpetuo. Seguíamos bailando y besándonos al ritmo de la música, mientras seguía manoseándola. Sensual, sin importarle el resto. Como si al resto le importara lo que hacíamos. Ella bailaba con mis dedos metidos dentro de ella. Era como si le estuviera haciendo el amor a mi mano.

Pasaban las horas y la disco se apagaba. El grupo se reunió para irnos. En el primer taxi; El Guatón Argentino, El Flaco, Mi Isabella y Yo. El otro grupo se irían en otro auto. Atrás estábamos El Guatón, Ella y yo atrás. Isabella al medio. El taxi olía a carrete. Que mejor ambiente.

Yo todavía caliente, se me ocurre que el Guatón Argentino le corriera mano a Isabella, ahí, en pleno taxi. Sin que nadie se diera cuenta. Ambos; ella y yo estábamos a full. Se me ocurrió en ese minuto proponérselo al oído. Me respondió con un discreto y rotundo no. El Guatón le daba asco. Además que lo encontraba viejo y feo. Tenía más de 40. Su negativa me echó no sólo los ánimos abajo, sino también a mi pene y a mi fantasía.

Llegamos a la hostal, era tarde, así que de piquero a la cama, a dormir. Isabella volvió del baño, al rato. Se sacó la ropa, el sostén y se puso el pijama sobre el colares. Se metió a la cama. Me abrazó, me dio un beso y se me quedó mirando.

-Te enojaste- me dijo.
-Pues, no, como se te ocurre- le respondí. Era verdad. No estaba enojado. Estaba decepcionado. Con todo lo que había pasado, pensé que sería fácil, que se cumpliría mi fantasía allí mismo. Estaba todo, el ambiente, la onda, la gente. Pero no conté con un detalle. La ?Perspectiva Femenina?. Para mí, cualquier podía ser candidato, pero para ella no. Tenía que ser alguien que encontrara un mínimo de atractivo. La sola situación no bastaba.

-Es que el guatón no, poh. Me da asco que me toque. En ese caso El Flaco?- confesó.
-Lo harías? si fuera él?, respondí rápidamente, retomando el tema, muy sorprendido. No me lo esperaba. El que ya tuviera elegido a alguien. No me lo había imaginado.
-Sí, lo haría con él. Si quieres hacer un trío, sería con él, creo- lo dijo arrugando la boca en un gestión reflexivo.
-Quieres que lo vaya a buscar?, le dije rápidamente.
-Querrá?- respondió.
-Qué va a decir que no- dije muy seguro -si con sólo verte, quién te rechazaría a tí.- le volví a decir. (Wns, créanme. Isabella es bellísima, incluso a veces la confunden con gringa en la calle!!!!).
-Anda a buscarlo- me dijo, muy segura.

Me levanté rápidamente, me puse ropa, como si todo el rato hubiese estado así. ?Tú espérame aquí, acostada?, le dije.

Salí al pasillo y me tomé un par de segundos para pensar ?cómo chucha le propongo algo así a alguien?!!!!!? fui al lobby, y ahí estaba El Flaco, como supuse. Viendo en el computador de la hostal su Facebook. Me siento al lado y le pregunto: ?No tienes sueño??. Como si nada interesante estuviera pasando alrededor.

-No, pa ná- me responde. Este wn, podría estar carreteando por horas y ya eran como las 5:00 am. El Flaco era un wn como de 25 años, simpático, pintoso y bien agradable, eso aparte de flaco. Algo vió Isabella en él. Da igual.

Pensando rápidamente, me dije? ?la tengo que hacer corta?, sin tanto rodeo. Bajé el tono de voz y le dije: -?Oye, te quiero proponer algo?-

Me miró, curioso. Y agregué:

-Quieres hacer un trío con Isabella y yo?- UNA BOMBA! Me miró sorprendido.
-Tienes condones?, le pregunté.
-Sí-, respondió, todavía incrédulo.

-Vamos-, le dije. Se me quedó mirando, duditativo. No atinaba a nada. Sólo me miraba. Chuuucha, dije yo. Este wn no se mueve. Sería gay y yo le propuse esta weá. Que vergüenza. Pero no.

-Ya, espérame-, me dijo. Se levantó y fue por los condones. Se había quedado como poto en el agua, por que nunca nadie le había propuesta una cosa así. WN, QUE EXPERIENCIA ESTABA YO VIVIENDO EN ESOS MINUTOS!!!? estaba muy nervioso.

Me siguió por el pasillo rumbo a la pieza. Isabella estaba dentro. Caminando hacia allá, yo me imaginaba rápidamente, cual película erótica, como entre los dos la desnudaríamos. Quién la tocaría primero?? qué le haría él a ella? o al revés, en fin. Me había imaginado en mis mejores sesiones de masturbación un momento así. Estaba como cuando se pierde la virginidad. Con el estómago revuelto de nervios y emocionado. Estaban a minutos de AFILARSE A MI HERMOSA MUJER? Y FRENTE A MI, WN!!!.

Entramos en la pieza. Estaba oscuro. Yo primero. Él atrás. Se cerró la puerta. A penas se veía, en la habitación, sólo gracias a la tenue luz del pasillo que entraba por la ventana difusa. El ambiente perfecto.

Nos acercamos a la cama, El Flaco y yo. Isabella estaba tapada. Se veía el bulto de su cuerpo bajo las sábanas. Ella se hacía la dormida. Quedamos casi al lado de ella. La destapo de súbito, como abriendo un regalo a un amigo, y vaya mi sorpresa: YA ESTABA SEMI DESNUDA, LA MUY MARACA!!!!? Yo imaginándome como la desnudaríamos y ella ya se había sacado el pijama y nos estaba esperando sólo en colaless y con las tetas al aire!!!!. Ese minuto fue mágico. El momento exacto que ven a mi mujer desnuda, o semi, frente a mi.

Isabella se incorpora arrodillada sobre la cama. Frente a nosotros. No tengo palabras para explicar lo exquisita que se veía mi hermosa ruciecita. Frente a nosotros con sus bellos senos apuntándonos, tapada sólo con su colaless rojo.

Después de unos segundos contemplándola, fui el primero en reaccionar. Me acerqué a ella, le di un beso y le acaricié su seno derecho. Como amasando, suavemente. Miro al Flaco. Todavía la estaba contemplando. Yo creo que no daba crédito a lo que estaba viendo.

-Tócala-, le dije. Después continué: ?Si no se va a quebrar?.

Entonces, el Flaco se acercó y agarró la otra teta y comenzó a amasarla también, a imitar lo que yo hacía. Lo hizo un par de segundos y después empezó a chupar su pezoncito rosado. Isabella levantó su cabeza con los ojos cerrados hacia el techo, acariciando nuestras nucas como dirigiendo nuestras mamadas hacia sus tetas.

Mientras eso ocurría, yo manoseaba su suave y gran culo y a la vez su entrepierna, sobre el colaless. El Flaco seguía mamando su pezón.

Después de un rato, Isabella se tendió sobre la cama, quedando más expuesta y cómoda para que la manoseáramos por todos lados. Así fue durante unos minutos. Luego le dije al Flaco: ?Sácale los calzones?. Isabella se acomodó para facilitar dicha tarea. Arqueó su espalda hacia arriba cuando éste le tomó los finos tirantes del colaless que estaban a los costados. El recorrido de ?sacarle los calzones?, pasó muy delicadamente por sus caderas, piernas y pies, tirando de ellos. El momento exacto en que el calzón cedió, literalmente, de los labios vaginales de mi mujer, fue simplemente maravilloso. No creo que el Flaco se haya percatado de semejando detalle. Mi hermosa mujer, le había facilitado la labor de quitarse su ropa interior con much erotismo a otro hombre. Y ahora sí? Isabella quedó ciento por ciento DESNUDA!!!!? Una increíblemente hermosa mujer tendida frente a nosotros. Sus bellos senos, su cintura, sus anchas caderas, sus suaves muslos y su entrepierna expuesta?. uff? su vagina!!!!? los vellos púbicos se veían armónicos y sensualmente decorativos junto a su desnudez. La delicada línea vertical de su vagina que apenas se podía ver, ya que sus piernas estaban cerradas, era una postal simplemente bellísima y sensual.

Mientras yo seguía manoseando las tetas de mi mujer y besándola, el Flaco se acercó al pubis de Isabella, dando sutiles besitos. Mi mujer facilitó el gesto separando una de sus piernas levemente. Acción que aprovechó para meter su boca de lleno en la vagina de mi mujer, mientras ésta movía la pelvis suavemente para intensificar el placer que le estaban dando. Estaban disfrutando del sabor de su vagina. Que delicia!

Mi mujer abrió a un más las piernas, quedando totalmente abierta. Una posición mucho más cómoda para que El Flaco le comiera todo el chorito. Y vaya que lo aprovechó. Mientras lo hacía, Isabella tenía la vista perdida y gemía con la boca abierta, notoriamente. Su mirada estaba perdida, como si no me viera y me atravesara con la vista. Yo la besaba. Su saliva y la mía se mezclaban efusivamente. Gimiendo y entregada al placer de que la estuvieran besando, manoseando las tetas y chupando el chorito, todo al mismo tiempo, me dijo muy difícilmente y con respiración profunda: ?Que riiico? que riiicooo??.

De este modo, así estuvimos algunos minutos, hasta que Isabella me susurró: ?Quiero que me lo meta. En cuatro patitas?. Se incorporó suavemente sobre la cama, mientras nosotros mirábamos cada detalle de su cuerpo al moverse. Se dio vuelta, muy delicadamente y se puso en la posición, pero siempre dando el culo al Flaco. Incluso Isabella dio un paso más hacia atrás para que su culo estuviera más apegado a su pichula. Le movía el poto como si estuviera comunicando algo con ese gesto. Yo me puse frente a ella. Dejando mi pico parado como palo cerca de su cara, pero ella estaba mas concentrada en lo que ocurría al sur de su cuerpo. Veía como el Flaco le acariciaba los cachetes del poto y tocaba todo cuanto podía. Se mojó los dedos y el pulgar con la saliva. Con una mano separó los cachetes y con el pulgar comenzó a acariciar y masajear el ano de mi mujer. Ella respiraba hondo esperando en cualquier minuto que la hiciera suya. En cuatro patitas, con las piernas abiertas, mojada hasta decir basta!.

El Flaco agarro su pene, que se veía estaba duro como palo. Lo agarró firme, busco la entrada de la vagina de mi mujer. Con una mano agarró fuerte el cachete y con la otra buscó la entrada de su vagina. Apuntó y metió!. Empujó bien adentro de ella. Cuando vi la cara de mi mujer, al momento exacto de que la penetrara, supe que le encantaba. Ella esperaba tenerlo dentro y cuando ocurrió, su cara cambio; con los ojos cerrados, la boca abierta y con una respiración profunda? Bajé hasta la altura de mirada, para verla de frente, cara a cara. Mientras El Flaco la taladraba, Isabella tenía la mirada perdida, los ojos a medio abrir, como si estuviera drogada, todavía respirando profundo y gimiendo ?ooohhh? aahhhhh?. mmmmmhhhh?. uffffff?? Luego me preguntó: ?Cómo te sientes??.

-Estoy re-caliente- le respondí.
-Que bueno, por que esto está, ufffff? muy ricooo- Apenas le salía el habla. Parecía drogada.
-Me amas?- le pregunté muy románticamente.
-Te amo, mi amor, te amo!!!- me dijo muy certera, mientras se la estaban culiando.

Nos besamos apasionadamente, con mucha saliva y lengua, de manera muy dificultosa, debido a la posición y por que la estaban taladrando cada vez más rápido y fuerte. Yo veía como sus tetas bailaban bruscamente en cada embestida. Me alejé un poco para verla y fue como ver una porno en vivo y en directo. Me volví a acercar y puse mi pico en su cara. Ella abrió la boca y comenzó a chupármela. Se veía más hermosa aún con una pichula en la boca. Su boca fue diseñada para chupar pico. Me pregunté en ese momento cuantos hombres le habrán puesto la tula en la boca a mi mujer antes que yo. La idea me excitó más. Chupaba y chupaba y así estábamos. Por el culo le estaban dando, mientras mi pico seguía en su boca.

Un par de minutos así y veía como El Flaco estaba ido. Empezó a gemir fuerte y a penetrarla más rápido. Estaba a punto de explotar. Intensificó la fuerza, gimió profundo y se fue cortado. ?Qué rica que está?- dijo. Agarró el condón para que no se saliera y se apartó.

En ese momento, Isabella se tumbó en la cama, boca arriba. Abrió las piernas y yo me subí en ella. Toqué un poco su vagina. Estaba no sólo increíblemente mojada, dentro y el exterior, sino que dilatada. Mi pene entró calado y fácil. Empecé a penetrarla entre suave y fuerte y poniendo mucho énfasis en el roce con el clítoris. Mientras lo hacía, la besaba y le daba de beber mi saliva. Ella me chupaba la lengua y bebía, al mismo tiempo que gemía y le agarraba el pico y las bolas al Flaco. El tipo estaba relajado total, con una exquisita sensación post-orgasmo, más las caricias de mi señora.

Puse más énfasis en el roce y penetré más hondo. Ella se entregó hasta que finalmente sucumbió a un excitante y placentero orgasmo. Respiro aliviada como si hubiese acabado una extenuante jornada de gimnasio. Me acaricio el pelo. Me besó y me dijo: ?Estás muy rico, mi amor. Anda, ahora acaba tú. Échamelo dentro?.

Me incorporé. Le levanté las piernas, me subí más arriba, de tal manera que sus piernas quedaran en mis hombros. Empecé a taladrarla con fuerza, dejando caer todo mi peso, concentrado en mi pico dentro de su vagina. Debo de haber llegado hasta el útero. Era el Flaco ahora el que veía como me culiaba a mi mujer. Cada vez que entraba con fuerza, ella gritaba ?Ay.., Ay.., Ay!!!?. El cuerpo sonaba al chocar hasta que se venía? ufff. estaba caliente? ?Mi amor, ya viene?, le decía. ?Que rico dale, échamelo dentro?, me decía, acariciando mi pelo.

Ya estaba a punto, sentía como mi semen estaba caliente y agarraba impulso desde mis bolas. Hirviendo como lava en un volcán. Me venía, me venía. Les juro que llegué a sentir como se disparó desde abajo, pasando por toda la extensión de mi pene hasta salir desde la punta. Mi pico parecía manguera de bombero. Sentía como escupía y escupía más y más semen dentro de Isabella. Esa vagina debió quedar inundada de semen y ella lo sintió. ?Uffff, que rico? lo sentí, lo sentí… dentro mío?- me dijo.

De este modo, nos tiramos en la cama los tres. A mirar el techo. A recuperar aliento y fuerzas. Todo estuvo rico.

Y entonces, después de un rato El Flaco se paró, se despidió y salió de la pieza. Isabella y yo nos miramos y nos reímos. Estuvimos desnudos un buen rato, abrazados y con las piernas entrecruzadas. Nos besábamos y acariciábamos. Después de un buen rato así, volvimos a hacer el amor. Desde ese momento supe lo que era disfrutar, y desde entonces he visto como hombres de verdad follan a mi mujer, lo cual verlo no tiene precio, no sé si lo habéis pensado alguna vez pero yo lo pienso muy a menudo.

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