Diversiones

Laura había planeado un gran sábado. A pesar que su cuerpo no era para nada voluptuoso, no había nada que un vestido de tubo azul ajustado, con la linea del escote por debajo de las axilas, y unos botines de tacón no pudieran… endurecer. Además, tenia su “rebaño” de follamigos, de manera que siempre pescaba uno que otro cuando así lo deseaba. Era bonita, era fácil y estaba dispuesta…

Despues de varias copas y calentar la polla a muchos chicos, Laura se centro en uno en particular. Juan, iba a la clase de al lado. Nada mas verse, ambos se entendieron. Estuvieron bailando un buen rato, ella dejando que el alcohol corriera libre, fregando su trasero enfundado en el vestido en el bulto del chico, que la tenia aferrada por las caderas, con algun ocasional lameton en el cuello. La calentura iba a mas y se fueron a los servicios, pero estaban hasta los topes, asi que decidieron ir al parking, otro lugar para el folleteo, y asi se lo dijo en el oido a Juan mientras le acariciaba el paquete por encima de los jeans, amparada por las bajas luces de la discoteca y lo atestado del lugar.

Mientras Juan la seguía afuera, ella se aseguro de trastabillar un par de veces para toparse de espaldas a el y pegarle su culo en la entrepierna y de este modo comprobar el estado de su dureza. Y sí, estaba bien dura… El muchacho le besuqueó el cuello y ella sintió la llamada de su palpitante entrepierna, por lo que lo apresuró hacia afuera. En el área del parking, se metieron por entre los coches, muchos de ellos ocupados ya por parejas jadeantes, en las áreas más sombrías de la inmensidad de coches. Una sinfonía de quejidos, crujidos de ejes y gemidos los acompañó hasta su lugar.

Se fueron hacia el coche de él, escabulléndose hasta la parte de atrás, donde amparados por la penumbra, empezaron a morrearse y sobarse. El le metió mano fácilmente por debajo del vestido de tubo para alcanzar su tanga y sentir la humedad de Laura, mientras ésta había desabrochado ágilmente la bragueta jeans del chaval y sacado la dura polla afuera, todo esto sin dejar de lamerse las lenguas. Empezó a masturbarlo, con un hábil giro de muñeca, aprovechando lo frío de sus manos y lo caliente de la polla para darle mas placer, hasta que ambas extremidades estuvieron calientes. Por su parte, el chaval había introducido fácilmente un dedo dentro del coño húmedo y dispuesto de Laura, y moviéndolo suavemente, hizo suspirar a Laura cada vez mas pegada a su oido, aferrada a los hombros para no derretirse en el lugar.

Dado que no podían meterse dentro del coche por si veía llegar el coche de su padre ni ponerse a follar fuera de éste, ella decidió esconderse por lo menos de la vista ajena. Poniéndose de cuclillas, con la polla liberada del muchacho a la altura de su cara, comenzó una mamada rápida con la ayuda de su mano derecha, mientras se aferraba al culo del chaval con la otra. La melena morena de Laura se movía ritmicamente al compás de sus embestidas de cabeza, mientras Juan le había colado una mano por el escote hasta llegar a sus pechos, apretándolos ligeramente entre gemidos. El abrazo calido y humedo de la boca de Laura contrastaba con lo fresco del ambiente e hizo que Juan se le escapara un sonoro gemido.

Mantener el equilibrio de cuclillas y tacones no era fácil, pero una combinación de experiencia, ritmo y vaivén hizo que Laura mantuviera un ritmo endemoniado y constante sobre la polla del sufrido chaval, que incapaz de contenerse, no debió de durar mas de 10 minutos entre gemidos y palabras incompletas.

Lo que Laura no veía, concentrada en dar placer, es que un par de amigos de ambos habían pasado a las espaldas de ella, sin decir nada, pero sonriendo y levantando el pulgar hacia el afortunado Juan. Por supuesto sabían que la felatriz era Laura, ya que le habían visto el vestido al saludarse al llegar, y hasta uno tomoó una foto a la escena, con ella de espaldas y cuclillas, el pelo negro en el área de la entrepierna del un sonriente Juan haciendo la V de victoria delante de ella y de cara a la foto. Pero fue de pasada, y ambos transeúntes, respetando el momento, sólo se detuvieron unos segundos para la foto, para luego continuar su camino. Tampoco es que fuera tan inhabitual…

Mientras tanto, Laura notó que la polla de Juan se tensaba, al igual que sus huevos, y sintió la corrida cercana. Reduciendo el ritmo, lengueteo el prepucio del chaval dentro del abrazo húmedo de sus labios sobre el capullo, hasta que entre gemidos y caras raras, el chico se corrió a espasmos en su boca. Esperó a que los estertores y el semen hubieran terminado de salir para estrujar la polla, ya medio flácida, des de la base hasta la punta, recogiendo con boca abierta las pocas gotas que quedaban.

Juan se la metió dentro, satisfecho, mientras Laura se incorporaba, ajustándose vestido y pelo, todavía con la corrida caliente y grumosa en su boca, para finalmente escupirla a un lado al terminar de acicalarse, ya que es lo que ella siempre hace a falta de confianza para tragar. Abrió su pequeño bolso de fiesta y empezó a masticar un chicle de menta.

  • Uau, eres buenísima… -dijo un pasmado Juan.

Ella sonrió y se morrearon otra vez, apoyada en el maletero del coche, mientras él se aprieta contra su cuerpo, manoseándola por encima de la delgada tela. Ella friega una pierna contra la de el mientras le recorre el cuerpo a manos llenas. Las frias piernas de ella contra sus manos calientes hacen que el muchacho las quiera abrir de par en par y follarla violentamente en el mismo lugar…

  • Estas… caliente todavía? -pregunta él jadeante.
  • No se… que tal si lo compruebas..? -responde picarona.

Una mano furtiva se desliza hasta subir ligeramente el vestido y colarla dentro de su tanga, para meter primero un dedo en la humedad caliente de Laura, moverlo ligeramente mientras ella deja de comerle la boca para gemir ahogadamente. Luego mete dos y empieza a moverlos mas y mas rápido, mientras Laura se deja llevar con un quejido sordo…

Apoyada contra el maletero del coche, se deja hacer, solo gimiendo levemente, clavando sus unas en las espalda de su masturbador. Los tacones la sostienen de pie levemente, ya que sus piernas abiertas se tensan a ratos por los espasmos de placer que le dan los hábiles dedos de Juan, que le esta lamiendo el cuello. La humedad de Laura hace que los dedos de Juan trabajen muy rápido, y que el ruido de chapoteo sea notorio para ambos. No pasa mucho hasta que Laura siente el orgasmo subirle por la espalda como una corriente eléctrica. Se corre entre gemidos, a la oreja de Juan, mientras sus piernas se tensan y doblan las rodillas… se hubiera caído si no fuera porque piernas estiradas, casi se cae. Resuena en todo el parking un gemido de placer borracho que hace que varias parejitas dándose arrumacos y alguna que otra paja giren la cabeza y sonrían, preguntándose si no deberían estar haciendo lo mismo…

Espero les haya gustado! Más, pronto!

Comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *