Dos miembros estimulándose recíprocamente.

22045874_1918328711517253_1579787018147023191_n

Dos miembros estimulándose recíprocamente.

Escribe: Manuel Matías Sainz

Me llamo, Nélida, y soy una mujer muy corrida. Me fascina el sexo y, sobre todo el sexo intenso, apasionado. Me enloquece mamar la polla de un atractivo y sexy hombre, mmmmmhmmmmm lo hago con todo el ardor, y así también me gusta que me magreen los pechos, que acaricien mis tetas y succionen mis pezones con deseos incontenibles.

El domingo por la mañana en el parque vi a dos hombres atractivos mirarme. Yo me había vestido con un pantalón negro de tela, muy ajustado con unas botas grandes. Vestí una blusa negra de hilo muy delgada, de mangas largas, y en la transparencia se notaba mi diminuto sostén que cubría mis duras y bien proporcionadas tetas.

Llevaba desabotonados cuatro botones, lo que permitía lucir mi piel desnuda y el nacimiento sutil y muy sexy de mis tetas. Mi pelo negro caía sobre mis hombros. Soy te des morena y llevaba puestos unos lentes de sol.

Los dos hombres no me quitaban la mirada. Y yo aproveché para coquetearlos, y guiñarles el ojo, y sonreírles. Me senté en una banqueta y ahora yo, era quien los miraba. Los noté incluso nerviosos, pero yo tan experta, los invité a que se sentarán a mi lado. Uno, Jorge era de piel canela, alto y muy atractivo; el otro Mauricio, muy apuesto y sexy. Ambos estaban para invitarme al mejor sexo.

Les hablé entonces, preguntándoles si les gustaría tener sexo conmigo, pero los dos simultáneamente. Sonrieron y me pidieron describa la escena. Les conté y se quedaron excitados y, ese momento nos fuimos en mi auto a mi departamento para hacer realidad lo que yo quería.

Jorge me tumbó en la cama y me desabotonó la blusa, mientras besaba mi cuello y acercaba su boca hacia la mía para besarnos fogosamente, mientras Mauricio me quitaba las botas. Jorge me quitó la camisa y el diminuto sostén y comenzó a acariciar mis tetas y luego chuparlas, mientras Mauricio me sacaba el cinturón y el pantalón caía para quedar en una diminuta tanga negra. Jorge la arranco con manos expertas.

Ambos se despojaron de sus ropas quedando totalmente desnudos, con sus vergas tiesas y duras como una piedra. Previo al plan, me chupe ambas pollas, y estas quedaron con más elevado tamaño.

Jorge se echó en la cama, y el otro aguardó. Me monté a Jorge, quien colocó y penetro mi verga a mi vagina, mientras Mauricio se colocó tras mío. Y mientras Jorge acariciaba mis tetas y mis pezones gozando mis embestidas con su verga en mis límites, Mauricio me lubricó atrás y me metió fuerte adentro, su larga verga.

Ambos penes ingresaron en mi cuerpo y, se estimularon recíprocamente.

Comparte:

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.