Empapé en semen sus bragas usadas

Bragas sucias y usadas de mi prima

Braguitas y tangas sucias Bragas usadas sucias de mi prima

Este verano es y ha sido, y será, exultante y eufórico y triufante para mí. Las bragas mojadas y sucias de mi prima, todas para mí. No me lo pude imaginar, pero que le pregunten a mi polla si conoce su caliente tanguita.

Mis padres alquilaron, bueno han alquilado, porque la historia es muy actual ya que aún tengo el olor suyo en mi nariz, alquilaron un apartamento en la costa, para veranear allí. Un sábado por la mañana, fuimos todos a la playa, todos juntos, como en las películas de Jose Luís López Vázquez, Doce en familia con Alberto Closas (perdonádme pero soy un cinéfilo, admirador y apasionado del detalle en las películas), a lo que iba, así como hacen las familias en verano, con su sombrilla, la nevera repleta hasta los topes de comida, y la familia García todos para la playa para pasar calor y calentura, de la buena, ahora después sabréis por qué. Después almorzamos todos juntos, mi familia, mis tíos y mi prima, la cual era espectacular, ese día llevaba una blusa celeste medio transparente, que dejaba ver su bikini verde, ajustadito, una mini falda cortita blanca y unas chanclas. Ella, Mónica, poseía un cuerpo muy bien proporcionado, medía 175 cms, delgada, hermosa, pelo castaño largo, tetas grandes y un culo colosal.

Bragas usadas y mojadas este verano caliente

Nos alimentamos en familia, y tras recoger todo, nos fuimos a sentar en el salón, a ver la televisión, mi prima se sentó justo en un sofá frente a mí, y nos pusimos a ver la tele. Al rato algo me absorbió toda la atención, la postura en que tenía las piernas Mónica, me mostraba de vez en cuando, un triángulo verde en su entrepierna, mi prima me enseñaba las bragas del bikini en su parte más sexy, esto por la postura que teníamos en el salón, solo lo podía observar yo, por lo que empecé a no echar cuenta de la televisión, solo tenía ojos para ella, y me centré en tan maravillosa vista, sus hermosas piernas eran coronadas por unas braguitas verdes.

Tanguita sucio y bragas usadas

Momentos después, mi prima se dio cuenta de la situación, y cerró las piernas inmediatamente, pero al rato, las abrió otra vez, esta vez ya queriendo jugar conmigo, a veces cerraba las piernas y otras las abría. Ella se olvidó de la televisión, y entre leves risas estaba jugando conmigo, yo me estaba excitando con esto.

Ella no se daba ni cuenta, pero yo estaba más caliente que la pipa de un Indio, y cada vez me hallaba más caliente, tenía mi polla al borde de la locura dentro de la opresión del bañador, eso se me notaba, y mi prima se reía con sonrisa pícara, hasta que de repente, ella se puso de pie, comentó que iba al baño, me guiñó un ojo, y se fue. Minutos después retornó a la sala, y se sentó de nuevo frente a mí, pero algo en ella era diferente, la cara esbozaba una medio sonrisa, algo había pasado y yo no me había enterado.

El guiño de mi prima, me indicaba sus bragas usadas

De nuevo, mi prima me guiño de nuevo un ojo, a la vez que entreabría sus piernas, y pude notar que no llevaba sus bragas, ¡no llevaba bragas! ufff, eso era demasiado, mi nabo marcó las doce en punto rápidamente, quería llegar a medianoche como fuera. Me lo mostraba su rasurado, casi acabo ahí mismo, fue increíble, no podía aguantar, me levanté y marché al baño a toda prisa, entre la sonrisa de mi prima. Quería comprobar dónde estaban esas bragas sucias o limpias o mojadas de mi morbosa y caliente prima.
Entré en el baño, puse el seguro, y busqué las bragas de ella, porque pensaba que las había dejado allí, al instante las encontré, estaban dentro de la cesta de la ropa sucia, arriba, bien puestas para que pudiera verlas, se nota que las dejó aposta y a propósito para mí. De inmediato me las llevé a la nariz para oler ese perfume embriagador de hembra caliente y mojada. Las bragas estaban totalmente mojadas, húmedas, olorosas e impregnadas del sabor a coñito de Mónica, posteriormente lamí las bragas de ella hasta aburrirme, me miraba al espejo y me decía: “Pero qué guarro y pajilleros eres, con las bragas de tu prima!”. Mientras, me iba masturbando sin demora y con premura, pelándomela como un mono en el zoo a la hora de cerrar, hasta llegó a ser una paja violenta, un pajote de armas tomar, de muy señor mío, con mucha velocidad y sin conciencia apenas, me venía el gusto en mi dura polla con las bragas de la nenaza en mis manos.

Descargué como nunca, me corrí como un chimpancé, bañé sus preciosas bragas de bikini verde, dejé toda mi leche concentrada en el lugar en que su coño se apoyó antes y volví a abandonar las braguitas donde las encontré, y retorné al salón. Su bikini, sus bragas verdes ahora estaban más sucias que nunca, bragas sucias de mi prima bañadas en cremosa y abundante leche semenal. Nada más entrar, ella me miró con ansiedad, yo mediante un disimulado gesto, le di a entender que estaba listo y feliz, ella se puso de pie, y al pasar por mi lado, me proporcionó una mirada cargada de lujuria, la cual me dejó caliente de nuevo, y se metió nuevamente en el baño, yo me senté de nuevo en mi sitio, contento como nunca.

Cuando ella volvió, me miró con cara alegre, había visto sus bragas bañadas en semen, y se sentó en su lugar, al rato repitió la operación de sus piernas, y pude comprobar que las braguitas habían vuelto a su lugar de origen, ¡a su lugar de origen, a su coño!. No me lo podía creer, ¡si las había empapado en apestante semen!. No impotaba, mi prima guarra, mi sucia prima se jactaba y enorgullecía de su hazaña, su coño era un enjambre de leche blanca. Y en su bello rostro, había una sonrisa de satisfacción y complicidad, estaba uniendo en sus braguitas mi semen y sus jugos femeninos. Después de esto me hizo una señal para que la acompañara de nuevo, pero esta vez entramos los dos en el baño, mientras el resto de familia descansaba y sesteaba en una tarde calurosa como aquella era, de verano.
Entramos y nada más pasar al baño, ella cerro con el pestillo, me dijo:
-Atrévete, y mete la mano guarro, mira cómo me has puesto.

No lo podía creer, me invitaba a meter la mano ahí.

En resumen, que paro de escribir, porque no sé si les gustará, si les gustó seguiré la historia caliente de las bragas mojadas de mi prima en verano, porque aún queda más. A veces solo ponerme a escribirlo me pongo malo de pensarlo, pero seguiré si les gustó.

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