Los mejores relatos bisexuales

Fin de semana con amigos

Relatos bisexuales en universo

Relatos bisexuales. Un fin de semana diferente con amigos

Domingo:

Me despierto, ya es domingo, miro el reloj son las 08:45 de la mañana, demasiado pronto para levantarse, reflexiono sobre la situación, y me parece increíble; no es una fantasía de las nuestras, lo estamos haciendo realmente, hemos pasado de la ficción a la realidad, (por todo lo que ha pasado), casi sin darnos cuenta.

Paloma duerme plácidamente a mi lado; mirándola, me vienen a la mente todas las escenas vividas, hace tan solo unas horas, recordándolas no puedo evitar la excitación.

Acaricio sus pechos desnudos, alimentando mi deseo y mí lujuria; semidormida, se mueve para facilitarme un mejor acceso a ellos, ¿duermes?….- le pregunto-

-Ya no cariño,… puedes seguir.

-Perdona, pero cuando me he despertado y, te he mirado, no he podido evitar excitarme, recordando las escenas que protagonizamos, ayer, con Andrés.

-No me extraña cariño, yo también me caliento recordándolas, sobre todo, las escenas que protagonizasteis los dos, han sido muy fuertes, ya sabes… mi fantasía preferida, ver en primera línea cómo te follaba Andrés, súper morboso. ! Me encanto ¡

-No sabes cómo me alegra que me digas eso, pero, te aseguro que yo lo disfrute mucho más. Por cierto, ¿quieres hacer alguna locura en concreto? ya sabes lo que disfruto complaciéndote, sobre todo en materia de sexo.

-Ahora que lo dices, el deseo que eligió Andrés el primer día; me puso muchísimo; ver cómo te corrías en su boca, mientras él me follaba. Me encantaría repetirlo,… pero al revés, mientras tú me follas, le hagas una mamada, y ver como se corre en tu boca. Confieso que, me lo he imaginado más de una vez, seria bestial, pero, si no te pone,… ya sabes que no tienes por qué hacerlo, ¿Me he pasado, cariño?…

-Para nada cielo, por supuesto que me pone y si me lo pides tú, más todavía. Me apetece muchísimo, ya me dijo Andrés en la playa, que tenía que probarlo. Tampoco me importaría repetir, todo lo que hemos hecho hasta ahora, ¿y a ti?

-Demasiado sabes… que no me importaría. Ahora mismo, estoy como a ti te gusta,… así que, ¡imagínatelo!

-¡¡cómo me pone, que estés así de cachonda!! sobre todo, me encanta oírtelo decir. Hay que hablar con Andrés, ponernos de acuerdo con él, y hacer lo más morboso que se nos ocurra.

-Te aseguro que tengo en mente más de una escena, a cual más lujuriosa y viciosa. Ya sabes que cuando estamos así, me encanta decírtelas; ya te las diré en el momento apropiado, no creas que te vas a escapar. Relatos bisexuales.

-Cariño, te quiero, eres única. Voy a preparar el café, y si se ha levantado Andrés, le comento el plan. Pero… ¡por favor, ahora, no te me enfríes¡

Andrés, todavía, no se ha levantado. Comienzo a preparar el desayuno para los tres; zumo, café y unas tostadas. En ello estoy, cuando Paloma, entra sonriendo en la cocina. La repito que no se me enfríe, me besa dulcemente, y dice que le es imposible enfriarse después de lo que hemos hablado. Oímos la puerta del dormitorio,… es Andrés.

-Buenos días pareja, muy pronto os habéis levantado.

-No podíamos seguir en la cama, con este día tan estupendo, la verdad es, que nosotros llevamos despiertos bastante tiempo, haciendo los planes más libidinosos y lujuriosos que te puedas imaginar. Quisiéramos aprovechar este último día al máximo. Antes de ir a la playa, a Paloma y a mí, nos gustaría repetir el deseo que elegiste el primer día, pero, cambiándonos los roles,… ¿Qué te parece?

-Por mí, fantástico. Perdonadme y disculpar mi ordinariez, pero desde que hemos llegado, solo pienso en follar y disfrutar del sexo con vosotros, lo siento, pero no puedo expresarlo de otra manera. Yo, también tengo una petición que haceros, repetir el deseo de Paloma del primer día, ocupando yo, el lugar que ocupó Jaime. Por supuesto, si a Paloma le parece bien.

-¿Qué si me parece bien?, para mi sorpresa, llevo dos días disfrutando de todo lo que proponemos, estoy convencida que soy la peor de los tres, todo me parece estupendo, y no pongo freno a nada. No tenía ni idea, hasta donde sería capaz de llegar. Ahora mismo, como ya sabe mi marido, me apunto a todo.

De nuevo, la conversación, nos había vuelto a excitar a los tres.

Andrés sugirió pasar a su habitación, y empezar a poner en práctica, lo que estábamos hablando.

Sin más preámbulos, los tres, nos dirigimos a su dormitorio, y como en las ocasiones anteriores, el deseo, el morbo y la excitación, se manifestaban con toda su fuerza.

Cuando entramos en la habitación, comenzó nuestra metamorfosis,… nos transformamos. Ya no había reglas sociales impuestas, ni prejuicios, ni tabúes que nos impidiera practicar el sexo, con total libertad. Solo una regla nos condicionaba: Dar y recibir, (de mutuo acuerdo y con respeto), el máximo placer posible.

Le pedí a Paloma, que tomara la iniciativa, se despojó de la camiseta y las braguitas; se acercó a nosotros, y con toda naturalidad nos quitó la ropa interior, quedándonos los tres desnudos, Andrés, como siempre, lucía una buena erección, la mía, todavía no había llegado a su máxima expresión, aunque no le faltaba mucho.

Comenzó a acariciarnos las pollas suavemente, la visión de esa acción, me basto para alcanzar la erección deseada. Seguíamos de pie, Paloma, se sentó al borde de la cama, y cogiendo nuestras pollas, empezó a chuparlas con exquisita suavidad, y un punto de lascivia. Verla chupar otra polla, (como la otra vez) me puso enloquecido y súper cachondo.

Sus pezones estaban erectos, Andrés, alargo la mano y los pellizco suavemente, Paloma se estremeció, emitió un ligero suspiro, y agradeció con su boca, (haciéndonos una mamada exquisita), el pequeño placer recibido. Opte por imitar a Andrés, pellizcando con suavidad sus pezones, su excitación, nos puso a los dos, fuera de control.

Continuamos con sus pechos, los masajeamos despacio, recreándonos, sintiendo su respiración, la tumbamos en la cama, y comenzamos a explorar, cada rincón de su cuerpo.

Besamos: sus pies, sus piernas, sus muslos, su sexo, su culo, sus tetas, pasamos nuestros labios, y nuestras lenguas, por cada rincón de su cuerpo.

Dedicamos una atención especial a su sexo, que estaba inundado, y delataba sus innegables “corriditas”, Andrés y yo, al unísono, nos dedicamos a chupar, lamer, y acariciar su coño. Su clítoris, aumentado de volumen, nos incitaba a chuparlo y lamerlo. Nuestras lenguas se alternaban para entrar en su coño con delicadeza, así lo hicimos los dos, durante unos minutos. Paloma, gemía y se estremecía de placer, regalándonos, sus “corriditas”, transmitiéndonos una carga sexual sin barreras, imposible de frenar.

Andrés, le puso su polla en la boca, y Paloma, comenzó a chupársela con delicadeza, despacio, recreándose, otra vez se la veía fuera de control, disfrutando el momento. Mientras tanto, yo, chupaba sus pezones erectos, contemplando la escena hipnotizado, tratando de fijar en mi mente, la escena que tanto me subyuga, verla disfrutar así, multiplicaba por mil, mi lujuria y mi deseo, poniéndome en un estado sexual sin fronteras.

La dije que se pusiera a cuatro, y Andrés se la metió desde atrás, yo, me deslicé por debajo, y comencé a chupar su coño, viendo como la polla de Andrés, entraba y salía lentamente en él, de vez en cuando, Andrés la sacaba, y la alternaba con mi boca, que la acogía sin reparos, pasando mi lengua suavemente por su capullo, mi excitación estaba al límite, totalmente descontrolado.

La posición de Paloma, con mi polla a la altura de su boca, propició que empezara a hacerme una mamada lenta y suave, son inenarrables las sensaciones que me produjo este momento, dije de parar, (imposible aguantar este ritmo) y prepararnos, para realizar el deseo que eligió Andrés el primer día, (follarse a Paloma mientras me hacia una mamada, hasta correrme en su boca) siendo yo ahora, (el que follase a Paloma y recibiera la corrida de Andrés), el protagonista.

Todos estuvimos de acuerdo, Paloma, había tenido varias “corriditas”, su calentura estaba al máximo y, pedía ver la corrida de Andrés en mi boca. Se preparaba para tener el gran orgasmo. Andrés confeso que necesitaba correrse. Y yo, deseaba calmar mi lujuria, recibiendo la corrida de Andrés.

Paloma se tumbó en la cama, abrió lentamente las piernas y dejo al descubierto su sexo, no me pude resistir, me acerque y durante unos segundos saboree su coño, volviendo a probar sus jugos, Andrés, hizo lo mismo, ya no había marcha atrás.

Empecé a introducir mi polla despacio, con suavidad, entraba con facilidad, su coño estaba realmente inundado, y despedía un calor inusual, yo estaba loco de lujuria, Paloma, gemía moviéndose lentamente, Andrés, se acercó y comenzó a chuparle los pezones.

Paloma se derretía de placer, sus gemidos se hicieron más fuertes, y le pidió a Andrés, que le pusiera su polla en la boca, necesitaba chupársela. Mi visión volvía a ser privilegiada, mientras la follaba, la estaba viendo hacer una mamada a Andrés. Sin duda lo hacía con vicio, y ver la expresión de su cara, me estaba hipnotizando.

De pronto, Paloma, pronuncio la frase que me puso fuera de mí: -sigue tu cariño, quiero verte hasta el final-.

Andrés se acercó, y puso su polla enfrente de mi cara, tenía una erección impresionante, abrí la boca, y lentamente la metió en ella. Paloma miraba embelesada, empecé a chupársela despacio, le pasaba la lengua por el capullo, asegurándome, que pudiera verlo bien. Yo, estaba disfrutando, de una forma increíble, estar follando a mi mujer, mientras chupaba la polla de Andrés, simplemente era alucinante, una experiencia imposible de calificar.

Paloma, dirigiéndose a Andrés, dijo: –por favor necesito ver cómo te corres en la boca de mi marido-, no resisto más. La petición de mi mujer, me puso otra vez totalmente desquiciado y vicioso, le dije a Andrés que estaba preparado; podía correrse cuando quisiera.

Comenzó a moverse lentamente, introduciendo toda su polla en mi boca, lo hacía suavemente, para que me diera tiempo, a engullirla entera, le pasaba la lengua por el capullo, sintiendo su palpitar. Mientras, Paloma, recibía mis embestidas, y no apartaba la vista del espectáculo que le estaba proporcionando, su coño respondía con contracciones que apresaban mi polla, y la inundaban con sus “corriditas”, sus gestos, la delataban, estaba gozando como nunca, yo, también.

Andrés, nos avisó de que se iba a correr. Me prepare para recibir su corrida, abrí la boca, para que Paloma pudiera ver como entraba la corrida en ella. Con mi lengua provoqué una primera corrida, que penetro con fuerza en mi boca, inundándola, llegando hasta la garganta, me lo trague todo, casi sin querer, de inmediato, sentí dos corridas más, de menor intensidad, que volvieron a inundar mi boca, (también me las trague).

En ese instante, me corrí dentro de mi mujer, como creo, nunca lo había hecho. Todavía, seguía chupando la polla de Andrés, apurando sus últimos espasmos, recibiendo el resto de semen, que quedaban en su polla y su capullo, reconozco, que disfruté enormemente con ello.

Paloma, a su vez, me miraba embelesada, incrédula, mientras, su coño con intensas contracciones, atrapaba a mi polla, explotando en un intenso orgasmo que nos inundó a los dos. ! Increíble ¡-acertamos a decir-

Nunca habíamos experimentado un polvo, con tanta intensidad, nos quedamos sin aliento, como si hubiéramos corrido un maratón, nos miramos los tres, resoplamos, y todos coincidimos, en asegurar que había sido increíble.

Paloma, todavía bajo los efectos de su orgasmo, nos confesó, que se había corrido como una burra.

-La realidad, ha superado con creces la imaginación, tenemos que repetirlo, – dijo impactada-. Oírla decir eso, era un regalo para nuestros oídos, sobre todo para el mío.

Evidentemente, tendríamos que posponer la siguiente sesión para después de la playa, necesitábamos reponernos y, relajarnos, si queríamos seguir probando más cosas. Y, desde luego, los tres queríamos probar lo máximo posible. Otra cosa sería que nuestros cuerpos respondieran, como lo hacían nuestras mentes.

Después de la espectacular sesión de sexo que nos habíamos pegado, necesitábamos tranquilizarnos con un par de horas de playa, y allí nos dirigimos.

Al ser domingo, estaba más concurrida que de costumbre, pero su visión seguía siendo altamente erótica, es verdad, que en nuestro caso dicha visión, estaba justificada, ya que habíamos hecho de un fin de semana normal e intrascendente, un maratón de sexo. Todos coincidimos, que en estos tres días, nos habíamos transformado. Ninguno nos podíamos reconocer, lo comentamos, sin ningún sentimiento de culpa o reproche, simplemente nos habíamos sorprendido,… gratamente.

Andrés, nos comentó que en Octubre, tendría que viajar por motivos de trabajo, a un país de Sudamérica, su compañía, es estaba expandiendo y le habían ofrecido el puesto de, Country Manager, nos dijo que iba a aceptar, pero sería por tiempo limitado, máximo 2 años, luego volvería.

Entre risas, le dijimos, -ya nos has fastidiado, estábamos haciendo unos planes estupendos contigo-

-Pues, no os creáis, que yo también lo he pensado, para una vez que me pasa algo bueno, me va a durar muy poco.

-Tranquilo, Andrés, que mi marido, seguro que encuentra la manera de vernos alguna vez, aunque, no pienses que este maratón continuara igual, me parece, que cuando abandonemos este sitio, incitador sin duda de todo este desenfreno, volveremos a la cruda realidad.

-Tengo la impresión, por tu comentario cariño que soy el único, que está interesado, te recuerdo, que por tu actitud en estos 3 días, no parecía que sufrieras mucho, ja, ja, ja

Los tres, nos echamos a reír, y decidimos dar un paseo por la playa, realmente todos nos sentíamos a gusto, la verdad es que había mucha química entre nosotros, en unos pocos días, habíamos conseguido un alto nivel de confianza, el sexo en este caso, era la causa principal, pero sin lugar a dudas, teníamos muchas más cosas en común, que hacía que nuestra relación, se complementara y se estrechara más.

-No creáis que se me ha olvidado, mi petición, -dijo Andrés-, no pienso volver a Madrid sin realizarla, así que, si os falta motivación, daros una buena ración de vista, pero luego, no quiero excusas.

-Paloma no sé, pero yo, estoy dispuesto a continuar hasta que el cuerpo aguante, y nunca mejor dicho, lo del cuerpo, -dije entre risas-

-Ya os he dicho, que yo soy la peor, sigo sin poner freno a nada,… estoy empezando a preocuparme, -afirmo Paloma, con gesto serio; soltando a continuación una carcajada-

Nos dirigimos al chiringuito, para picar algo, y agotar los últimos momentos de playa, estábamos decidiendo, la hora de vuelta, no nos poníamos de acuerdo. En lo que si coincidimos todos; nunca antes de cumplir todas las peticiones que hiciéramos. Los tres queríamos aprovechar hasta el último minuto.

Después de reponer fuerzas, y expresar cada uno, el excelente fin de semana, que estábamos viviendo, pensamos, que era hora de volver al apartamento, darnos una buena ducha, e intentar que hablaran los cuerpos, expresión que le gusta utilizar a Paloma, cuando practicamos sexo. A mí me encanta, por lo que encierra.

Llegamos al apartamento, y mientras Paloma se duchaba, Andrés y yo, nos pusimos una copa, y comentamos nuestra última sesión de sexo.

-Como tú me dijiste el otro día en la playa, lo de esta mañana ha sido bestial, y no me importaría repetirlo. –le dije a Andrés-

-Cuando la estabas follando, y me ha pedido que me acercara, para chupármela, me ha puesto… que no te digo !que morbo tío¡

-Pues, ni te imaginas, el morbo que me da verla cuando te la está chupando, y por supuesto, cuando la estas follando. Como veras soy un depravado.

-Te confieso, que a mí me pasa lo mismo que ti, cuando la veo contigo. Ya ves, yo también debo ser un depravado –respondió Andrés-.

-Chicos, ya podéis pasar, la ducha esta libre.

Después de la ducha, fui yo, el que propuso pasar a la habitación, para que hablaran los cuerpos. La charla que habíamos tenido Andrés y yo, minutos antes, requería comenzar cuanto antes, a poner en práctica lo hablado.

– “Me gustaría estar unos minutos de espectadora”, -dijo Paloma, nada más traspasar la puerta-, y que hagáis para mí, lo más caliente que seáis capaces de hacer.

Definitivamente, Paloma, estaba empezando a cumplir, lo que me aseguró a primera hora de la mañana, cuando dijo: “tengo en mente más de una escena, a cual más lujuriosa y viciosa”.

Nos miramos los dos con complicidad, sonreímos,” habrá que complacerla”,-dijimos-

– “Podéis empezar a sorprenderme, cuando queráis”, -dijo sentada en la cama y recostada contra el cabecero-.

Los dos la miramos con deseo sentados en el borde de la cama. Andrés fue el primero en tomar la iniciativa, me empujo suavemente, para tumbarme, y dejar así una mejor visión a Paloma de lo que iba a hacer.

A continuación, empezó a acariciar mi polla con suavidad y lentitud, me estaba masturbando de una forma maravillosa.

Cuando, mi polla alcanzo la máxima erección, acerco su boca a ella, y comenzó a pasar la lengua por mi capullo, describiendo pequeños círculos, para después introducírsela entera en la boca, me moría de placer, por el ritmo lento, que le estaba dando a esta acción. Volvió a repetirlo varias veces.

Le dije que se acostara a mi lado, de costado, para hacer un 69 y, poder también, yo, disfrutar de su polla, que era lo que en ese momento deseaba, con todas mis fuerzas. Mientras tanto, Paloma nos observaba, masturbándose.

Por fin, tenía la polla de Andrés, a la altura de mi cara, comencé a pasarle la lengua por el capullo y, me la introduje todo lo que pude en la boca, sentir a la vez, la suya en mi polla, era una sensación de placer indescriptible. Le pedí a Paloma que le pusiera un poco de lubricante, y empecé a meterle un dedo en su culo, mientras, él, seguía con mi polla en su boca. Cuando mi dedo penetro en su culo, note su mamada mucho más intensa, le gustaba sentirse penetrado. La maestría de Andrés, para chupar era inigualable, te proporcionaba un placer muy intenso, distinto.

-Creo que es el momento de que me folles,-me dijo-, necesito sentir más que un dedo.

Le dije que se pusiera a cuatro, y se relajase. A mí, también me apetecía muchísimo, penetrarle. Paloma dejo de ser espectadora, para unirse a nosotros, “me habéis puesto totalmente cachonda”-nos dijo, utilizando exactamente, ese término-

Yo sabía que, Paloma, ahora mismo, por su lenguaje y por su actitud, no tenía ninguna barrera en materia de sexo. Podíamos plantearnos cualquier cosa, que nos diera placer.

La ofrecí que fuera ella la que preparara el culo de Andrés, como anteriormente lo había hecho conmigo, acepto encantada, empezó a ponerle el lubricante, masajeándole el culo, e introduciéndole primero un dedo, luego dos, así lo hizo durante unos minutos, hasta que la dilatación de su culo era evidente.

Andrés estaba disfrutando, pero Paloma muchísimo más, aproveche para repetir con Andrés, lo que él hizo conmigo, me acerque y le puse mi polla a escasos centímetros de su cara, invitándole, comenzó a chupármela con más intensidad que las veces anteriores.

Paloma estaba fuera de sí, se deslizó por debajo, y le empezó una mamada increíble, mientras, Andrés, mantenía mi polla en su boca. La escena, de película porno, no tenía desperdicio, la pasión y el vicio nos inundaba.

En esa posición, y con todas las barreras saltadas, comencé a introducir muy despacio mi polla en su culo, Paloma, seguía por debajo, haciéndole la mamada a Andrés, mientras yo, le introducía lentamente mi polla. Aunque entraba con cierta facilidad, le pregunte si estaba bien, me contesto, “que en su vida había estado tan bien”, seguí hasta que por fin, le entro toda, y me quede quieto, sin moverme.

Paloma, había dejado de hacerle la mamada, de pie, contemplaba la escena extasiada, se acercó me beso intensamente, y entrelazamos nuestras lenguas con lujuria. Después se aproximó a Andrés, y le ofreció su coño para que se lo chupara, no lo dudó ni un instante, comenzó a lamerlo con vicio, mientras yo, seguía con mi polla en su culo, disfrutando de una visión única.

Empecé a moverme suavemente, la sacaba y la metía con cuidado, lentamente, la estrechez de su culo, aprisionaba mi polla, provocándome un placer inmenso, nuevo para mí. Andrés, volvía a gemir otra vez, tanto Paloma como yo destilábamos, deseo y lujuria.

-Cariño, prepárate que te va a follar Andrés, mientras yo me lo follo a él, -le dije totalmente fuera de mí-.

Dejo de hacerle la mamada, se tumbó en la cama y, con lujuria observo, como sacaba lentamente mi polla, liberándola del culo de Andrés.

Andrés, se acercó a Paloma y, antes de introducírsela, paso la lengua con vicio por su coño, recogiendo todos sus jugos, la escena, volvía a ser un regalo para mi vista.

Acto seguido, comenzó a introducir su polla, como siempre lo hacía, lentamente con suavidad, recreándose, intentando ralentizar ese momento, Paloma sin control, gemía con fuerza, mientras yo observando la escena, pasaba mi lengua por sus pezones, hipnotizado, por la penetración que le estaba proporcionando Andrés.

No podríamos resistir mucho más, me situé por detrás, pidiéndole a Andrés que me facilitara penetrarle, elevo un poco su culo, para facilitarme la penetración, le volví a penetrar lentamente, con suavidad, hasta el fondo y otra vez sentí un placer intenso.

Andrés se movía de tal forma, que yo, solo necesitaba acompañar sus movimientos, que eran suaves y pausados, para conseguir la sincronización que necesitábamos.

Paloma, fuera de sí, nos pedía corrernos. Todos estábamos a punto de hacerlo, yo, fui el primero, no pude aguantar ni un segundo más, después de la petición de mi mujer, me corrí como un bestia, notando como Andrés al sentir mi corrida en su interior, también se corría. Paloma volvió a deleitarnos con un orgasmo largo e intenso, reflejo sin duda del placer recibido.

Sobraron las palabras y las explicaciones, todo había salido perfecto, simplemente habíamos disfrutado, como queríamos hacerlo.

Todos coincidimos que ya teníamos suficiente, y era hora de pensar en volver, no había tiempo suficiente, para más.

Después de este fin de semana, y antes de que Andrés se fuera, a últimos de Octubre de 2012, tuvimos dos encuentros más, esta vez en nuestra casa de Madrid.

De momento, no pensamos repetir la experiencia con nadie, seguimos utilizando nuestras fantasías, aunque ahora, nos recreamos con lo que hemos vivido con Andrés, y nos funciona de maravilla.

Seguimos estando en contacto, le veremos en febrero fuera de España, en su casa de… pasaremos 15 días con él, e intentaremos revivir la experiencia de Vera. Todos estamos deseando repetirlo.

Andrés, ha pasado de gran amigo, a ser el cómplice ideal, para disfrutar con él, nuestras confidencias y, momentos más íntimos.

Por último, a todos los que habéis valorado y, molestado en dejar vuestro comentario, daros las gracias, por vuestra benevolencia, sobre todo a aquellos que han vivido una situación similar, y así la han reflejado en su comentario. Eso, definitivamente nos animó a contar nuestro último día en Vera.

Hemos intentado transmitir con todo detalle, lo que vivimos y sentimos, en ese fin de semana, puedo asegurar, que no nos ha sido nada fácil reflejarlo en un papel. He tenido que recurrir a la memoria portentosa de Paloma, para relatar fielmente alguna de las situaciones descritas.

Si al compartirlo alguien disfruta con ello y, se siente identificado, será un placer para nosotros, esa ha sido nuestra intención y habrá merecido la pena.

Muchas gracias: bisexsualcarlos; demetrio; gordoviejo; danielymaria; jorge697; chunk84; Sandokan; Vergota; sexploratore.

Pido disculpas, por los errores ortográficos que pudiera haber cometido en la redacción del relato, he intentado corregirlos al máximo.

unomas con relatos bisexuales

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