La nieta sorprende a su abuelo

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Invitación a los relatos de sexo amor filial, el abuelo que reconoce a su nieta en un lugar inapropiado, son relatos abuelo y nieta, donde ella no rehúsa a la invitación de su grueso paquete, la de su abuelo cachonda por su nieta. Y donde apreciamos en este sexo filial, atormentador, y morboso donde lo haya, vemos cómo la pequeña rubia disfruta con el viejo verde que se la cepilla sin miramientos. La historia que desde pequeña me atrajo, las pollas grandes de los abuelos, y éste, es un relato extraído casi de esta secuencia de blancanieves bien follada por su abuelo, no os perdáis la morena del vídeo porno a cuatro patas y cómo disfruta, su cara de gozo y asombro. Y lógicamente, los videos pornoxxx 

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La polla para su nieta

 

Hola, hoy os cuento esta historia, que como mujer ya con cierta edad, me calienta solo pensar, ya que siempre me han atraído los viejos verdes, los abuelos, y sobre todo imaginar que guardan un secreto grueso debajo del pantalón, una polla grande y fuerte, es morboso pero es así. Es el abuelo de 68 años que va a buscar putas durante una noche de verano tranquila, y la que llega es su nieta vestida de escolar, la mejor invitación al incesto.

De pequeña siempre me gustaron los abuelos

Así que el viejo se estaba acomodando en la conocida cama de la casa de putas que siempre visitaba. Por allí corrían hasta transexuales también. Ya estaba sin ropa y acariciándose su pene, mejor dicho polla, porque era la que tenía el abuelo, una buena polla grande, gorda, digna de ser mencionada, de abuelos  potentes con nietos curiosos por la experiencia. Pero eso será otro día, así que mientras el viagra hacia efecto, para sorprender a su chica de esa noche, el abuelo se preparaba para su disfrute. La dueña de la casa le había ofrecido una chica nueva, una jovencita recién contratada que prometía mucho. Eso a él lo había calentado al instante. Así que esperaba como un jovenzuelo en su primera vez.

La chica entró con el disfraz que el había solicitado: escolar. Una faldita escocesa roja muy corta, medias blancas, blusa atada a la cintura y un delicioso escote. El hombre la miró completamente, partiendo de los pies hasta la cara, en ese momento quedó pálido al ver la dulce cara de esa jovencita, tetona y hermosa, era su nieta menor, una chica de 18 años recien cumplidos.

La chica también palideció al reconocer a su abuelo, mas aun al notar que estaba completamente desnudo y pajeándose, era como verlo en un local de esos que están en un sexshop a pie de calle, con cabinas. Estaba el abuelo con las piernas abiertas en la cama y ella enrojeció al ver la gruesa polla de 24 centímetros de largo que sostenía en la mano.Esto hizo que la nieta olvidara por un momento el rubor, y se centrara en ese pene grueso que por primera vez veía a su abuelo.No lo podía creer.

Abuelo y nieta se reconocen en el club de alterne

El morbo los invadió a los dos en ese momento. El hombre comenzó a masturbarse mas rápido aún, tenía la piel que le sobresalía del capullo pero enseguida descapulló el nabo al verla, era como un nabo de esos grandes y negruzcos que venden en las tiendas eróticas, Allí estaba dándole una clara señal a la chica de su grado de excitación. Su capullo era gordo y rojo. Ella a su vez siguió acercándose, meneando la cintura al ritmo de un sensual striptease, entró en el papel, que la verdad, dejó de ser papel para ser realidad, porque la calentura no fue de postín, ni postiza. La chica mojaba realmente las braguitas. La chica se iba quitando la blusa, olvidando casi su parentesco, estaba excitada, mostrando un sostén de latex que cubría deliciosamente sus senos. Grandes y caídos para su joven edad, pero eso a su abuelo parece que le ponía más caliente y todo, ver su nieta tetona, cómo se había desarrollado. Seguía bailando muy sensual, agachándose y meneándole el culito que venia con una pequeña tanga negra. El viejo no paraba de pajearse con todas sus ganas sin perder detalle del show de su nietecita.

La nieta muy cachonda sabía lo que hacía se tocaba y tocaba, para calentar la verga gorda, el pollón grande de su abuelo caliente viendo a su nieta. Jugaron en la habitación.

La chica lo miró directamente a los ojos, mientras despacio se quitaba el sostén y se lo lanzaba a la cara. Mostró sus deliciosos, grandes y colgantes pechos, de pezones gruesos y bastos, como si de una mujer de mayor edad se tratara. No se emparejaban esas tetas con la cara dulce que tenía. El hombre moría de deseo, y le hizo una señal para que se subiera a la cama. Ella obedeció de inmediato, montándose en la camita. Ella no paró de mirarle la gran polla, y los huevos peludos que aún tenía el abuelo. Moría en deseo de tocarlos.

El viejo se lanzó como animal sobre ella, empezando a manosearla de inmediato. Con una mano le estrujaba las tetazas, mientras la otra se colaba entre las piernitas de la joven, bajo la tanguita, y lentamente introducía un dedo en su mojada vaginita.”¿Te gusta mi nietecita? Vaya sorpresa verdad?” le dijo, con voz titubeante debido a su evidente calentura. El abuelo no podía más, su polla grande la tenía toda abultada, su capullo a petar, y ella no paraba de mirársela ensimismada. La masturbó a máxima velocidad, haciendo que su pequeña nieta gimiera descontrolada, bajó la velocidad un poco para meterle su dedo anular experimentado con el que tantas veces había hecho disfrutar a su abuela también. Y volvió a retomar la enloquecedora caricia haciéndola gritar de placer. Con sus labios comenzó a tirar los pezones de la chica, luego los succionó con ganas, hasta endurecerlos. “Me has puesto los pezones durísimos” logró decir la chica que apenas hablaba, pero notaba en demasía su excitación. Solo ver a su abuelito tan caliente ella se mojaba más y más.

La nieta pajea la gran polla de su abuelo

La chica tomó la enorme polla del viejo y lo pajeó con ganas, con una mano no le daba ni para la mitad, le sobraba nabo por delante y por detrás. “Es enorme!” Logró decir casi sin vocalizar, y luego se acomodó sobre el hombre para mamársela, pero el viejo ansiaba comerse el inexperto y joven coño de la chica, así que la puso sobre el montada sobre su cara, en posición perfecta para el 69. Ella se metió media polla en su delicada boca, saboreaba y cerraba los ojos, chupaba gustosa la prieta tranca de su abuelo, apenas le cabía un poco en la boca y ella era consciente, pero lamía y succionaba salvajemente en tanto el hombre le introducía la lengua en su húmeda cavidad, lamiendo sus juguitos. Ella vio de cerca los huevos gordos del viejo, y parece que dudó en chupar, cosa que finalmente acabó haciendo. Los chupaba sin experiencia pero lograba que le entraran en la boca, uno a uno. Ella olía la excitación del abuelo y ella estaba más caliente aún. El disfrutaba como un niño casi, rejuvenecido. Le chupaba el clítoris, le lamia cada milímetro, volviendo loca a la chica, y lo notaba porque cada vez sacaba más jugos que bajaban y se deslizaban por el ano joven de la nieta. “¿Te gustaría que siguiera por detrás?” pero ni obtuvo respuesta ya que la nieta ni hablaba, él se dirigió al ojete directamente, supo que era gloria el ojete de su nieta, que chupaba sin cesar. En ese momento sí escuchó un gemido fuerte de ella. “¡sigue, sigue por favor, sigue…ahí!” Fue la señal inequívoca que le gustaba que se lo chupara, le pasó la lengua sin cesar por todo su agujero juvenil, y a la misma vez él se ponía más duro, y su rocosa polla endurecía en la boca de su nietecita, haciendo ese 69 bestial. Siguieron sus juegos orales por un rato, hasta que el viejo logró que su nieta se corriera en su boca. El bebió hasta la ultima gota de esa corrida, y luego le llenó la boca de su semen a la chica, ella tambien se bebió hasta la ultima gota, saboreándolo con ganas.

El viejo tenía la polla como una roca por la Viagra

El viejo seguía como piedra. Sin ninguna delicadeza ahora, ya que antes vio que ni ella contestaba y que encima le gustaba, perdió casi el rubor y pensó que lo mejor era follarla como era debido: follar a su nietecita. Así que agarró a la muchacha y la hizo ponerse a cuatro patas, apuntando directamente con su polla grande a la joven vaginita de su nieta. De un solo movimiento y brusco se la metió e insertó hasta el fondo provocando un grito de dolor en la joven, que eso le puso más cachondo oir como gritó, y dio con más rabia y gusto para adentro. Ella nunca había tenido una verga tan grande dentro de ella. El viejo bombeaba enloquecido, era como si se follara a la abuela pero esta vez el coño era mucho más joven y sin parar comenzó a culear y embestir a la chica hasta dejarle los cachetes rojos.”Dame, dame por favor, tienes una polla muy grande abuelo”. Entonces él escuchando esto, notó una erección mas fuerte, y las paredes del coño de su nieta las notó mas´calientes y le aprisionaron aún más su pollón enloquecido. La tiró del pelo y la hizo arquearse hacia él, sin dejar de embestirla brutalmente manoseó sus tetas grandes: “vaya tetones tienes, nunca los hubiera imaginado, más que tu abuela y todo”, ella callaba y miraba todo caliente al abuelo fuera de sí. Siguió bombeándola de ese modo hasta hacerla correrse.

Luego la empujó a la cama, la tomó de los tobillos y la hizo girarse boca arriba.La chica le miraba sin saber qué iba a hacer. La uso rápidamente las piernas de la muchacha es sus hombros, alzándole bien la cadera, parecía una buena puta, como esas que se follan en los relatos cornudos, y el marido solo mira y la puta le mira como diciendo: “cómele el pollón a mi macho!”. Bueno, pues el abuelo caliente nuevamente se la metió hasta el fondo y volvió a bombear como un quiceañero; “toma nietecita, o te tengo que decir perra?, eh,, dime”,”Dime perra abuelo dime guarra quiero sentir tu polla fuerte y tus palabras duras esta vez por favor”. Así el abuelo no se cortó, lo estaba deseando decirle todo eso a ella para mojarla más y el lo mismo. “Toma perra, nieta golfa, querías una buena polla gorda y gruesa? ahí la tienes”. Mientras lo decía, la jodía sin cesar con fuerza, con el efecto de esa viagra a mil por hora, y su dulce nieta gritaba y se retorcía debajo de él. Siguió dándole y dándole hasta mas no poder, y luego comenzó con lentas pero fuertes embestidas, abriéndole mas y mas la conchita.

Sudor y olor a sexo del abuelo y su nieta en la habitación

Ambos sudaban y gemían de placer mientras seguían follando con todas sus ganas, no se lo podían creer, abuelo y nieta, hasta que el viejo no resistió mas. Sacó la polla gorda y roja de la caña que le había dado, y a ella la hizo levantarse: “levanta, ves la polla como me la has dejado, lo ves? perra!'” La joven nieta excitada por las duras palabras del abuelo no podía más, no podía creer que la llamara perra y encima deseara toda su corrida. Era porno casero, de toda la vida, en la propia familia, con la perrita de la nieta, menuda golfa. “Lista para montarla!”, pensó el anciano duro como una roca. La muchacha completamente caliente:”Si, abuelito, dame, dale a la perrita de tu nieta la polla y la corrida, quiero sentirla, quiero sentir lo que la abuela ha sentido muchas veces”

Esto hizo que él se acercara más, y casi con el capullo en la nariz de ella, descargara y chorreara como un veinteañero todo corrido y caliente: “toma, y aprende. tomaaaa!” Tenía la polla grandísima después de todo el ajetreo sufrido, se iba aflojando pero la lechada fue impresionante la joven chica esta inundada en semen blando del viejo. Obviamente tras este episodio ella pasó a ser la nieta favorita, ambos mantuvieron en completo secreto esta historia y en cuanto podían se echaban una follada de las buenas. Ella pasaba de sus amiguitos y compañeros y tenía la polla gruesa que la abuela ya no disfrutaba, y la nietecita y sus tetazas, la gozaban hasta endurecerse esos pezones gruesos que parece daban leche.

Una follada que marcaría a la pequeña nieta para siempre

El encuentro que la nieta, hecha puta y el abuelo, hecho putero, tuvieron aquel día en el lugar donde ella trabajaba sin que nadie lo supiera, ese cruce tuvo sus repercusiones. Ella ya no querría otra cosa que pollas grandes debido a esa experiencia traumática positiva y él ya no querría otra cosa, que jóvencitas pervertidas.

A partir de ahora, experiencias sexuales como ésta, confesiones nocturnas e íntimas serán las que colmen y abunden en estos apasionantes relatos porno, en estos excitantes relatos xxx y sobre todo, relatos sexo que a nadie dejan indiferentes. Mucho morbo, para mucho vicio.

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