LA OKUPA

Relatos anal cortos

Relatos cortos anal

Ayer tarde llegué a mi piso de Barcelona y me encontré en el baño con una jovencita muy alta cubierta sólo con una toalla. Mi esposa estaba en Madrid, aunque volvía al día siguiente, por el ruido que había en las calles. Solo ella me tranquilizaba cuando me encendía, y encendido estaba. Me dije; “Puta … No llegaban los nacionalistas que me tengo que encontrarme con los okupas. Ahora verá esta lo que le hago yo con los okupas” Le tapé lo boca con una mano para que no avisara a sus secuaces. Cerré la puerta del baño con llave. Saqué la polla, empalmada. (es que estaba buenísima, una cosa no tiene que ver con la otra) Le di la vuelta y la penetré por detrás. Mi polla no es muy grande y había entrado sin dificultad. Al minuto o así ya empieza a mover ella el culo hacia adelante y hacia atrás. Me coge una mano y me la lleva a una teta. Le pregunté: “Vas a gritar si te quitó la mano de la boca?” Me dijo que no con la cabeza. Le quité la mano de la boca. Le magreé las dos tetas. Giró la cabeza y me metió la lengua en la boca. Ni dos minutos tardó en correrse. Yo tengo cierta edad y correrme me lleva media hora, o más… Llevaba unos 20 minutos follando y me compadecí de ella, es que ya se corriera cuatro veces… Además el flujo de sus corridas cayera en las baldosas y podíamos resbalar y matarnos. En fin, que se la quité y ¡pof! Cayo de su coño al suelo una gran plasta de líquido viscoso. Ya no había por donde moverse.
Se puso en cuclillas y me la mamó hasta que me corrí en su boca. Por lo menos mi leche, no cayó en las baldosas. Se la tragó toda. Acabé. Estaba dispuesto a enfrentarme a los otros okupas, cuando oí la voz de mu esposa al otro lado de la puerta: “¿Estás bien,cariño, tardas mucho?” La jovencita, limpiando el suelo con la tolla, le respondió: “Sí tía, estoy bien”.
Quique.

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