Le devuelve el favor a su amiga

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La esteticien supo dar a su clienta lo que necesitaba, Continuación del relato mi nueva esteticista

Ella, Leire no se podía creer lo que estaba haciendo, Margot le tenía agarrada la mano haciéndole que la apretase contra su entrepierna, podía notar la humedad y el calor a través de la fina tela del pantalón del uniforme, y un cosquilleo en su vagina le hacía continuar con el juego. Le ayudó a quitarse el pantalón, luego la parte de arriba y finalmente el conjunto de sujetador y tanguita de encaje, y sus instintos más carnales afloraron al ver a esa mujer tan sexy desnuda frente a ella, la abrazó apretando su cuerpo contra el suyo, notando sus duros pezones rozando la suave piel de la esteticista, y la besó, fue un beso profundo y largo, entrelazando sus lenguas.

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Margot se sentó en la camilla y separó completamente sus piernas, mostrando una vagina hinchada por la excitación, rosada y con pequeñas gotitas de humedad, ella se acercó y rozó ese bonito coño con uno de sus dedos, nunca había visto el de otra mujer, recorrió con su dedo todos los rincones haciendo que su amante se excitara todavía más.

Sigue, mira así-dijo Margot, y agarró su mano guiándola en una suave masturbación, comenzó haciendo pequeños círculos alrededor del clítoris hasta colocar su dedo sobre él- ahora muévelo arriba y abajo, así, así.

Leire estaba disfrutando viendo como podía provocar placer en otra mujer, y si bien al principio necesitaba ser guiada, ahora sus manos parecían moverse solas. Mientras continuaba con la masturbación sobre el clítoris, con su otra mano recorría las curvas de Margot, dibujando su espalda, sus caderas, sus pechos, pellizcando suavemente sus pezones. De repente metió uno de ellos en su boca y lo besó, al mismo tiempo aprovechó para introducirle un dedo que metía y sacaba acompasadamente sin dejar de rozarle el clítoris, esto hizo que su amante comenzara a gemir más fuerte.

Ella también se estaba excitando, y cada vez aumentaba más el ritmo de la masturbación hasta que empezó a notar las contracciones del coño de Margot y ésta gemía cada vez más acabando en varios orgasmos encadenados.

Cuando Leire ya creía que era hora de irse Margot la paró.

-Aún no hemos terminado, túmbate en la camilla y separa las piernas

Obedeció inmediatamente, su coño estaba palpitando de la excitación. Margot se subió también a la camilla pero en sentido contrario y comenzó a lamerle cada rincón de su vagina.

Leire también sacó su lengua, probando los jugos vaginales de los que estaba empapada su amante después de los orgasmos que antes le había provocado, no sabía cómo hacerlo, pero imitaba los movimientos de su amante, succionaba su clítoris y pasaba su lengua hasta su agujero haciéndola vibrar en su interior. Se estaba volviendo loca del placer, le encantaba el sabor de ese coño y estaba a punto de estallar en un orgasmo inmenso cuando Margot de repente se separó un poco, alargó su mano para coger algo, y luego se lo pasó a ella. Era un vibrador enorme, quizá el que antes le había metido a ella, mientras los miraba sintió que la lengua de su nueva amiga volvía al trabajo.

Entonces Leire decidió pasar el vibrador por la vagina de su amante varias veces y luego se lo introdujo de golpe mientras continuaba lamiéndola cada vez más fuerte.

Notó que Margot también le estaba metiendo algo en el coño y se dejó llevar.

Aumentaba el ritmo de las envestidas del vibrador al mismo tiempo que aumentaba su excitación, cuando notó que Margot retiraba el vibrador de su vagina y comenzaba a rodear su ano, se puso nerviosa, por ahí era virgen pero estaba tan excitada…

A Margot no le fue difícil excitar el virgen agujerito de su amiga lo acariciaba con el pequeño vibrador y de vez en cuando introducía su lengua humedeciéndolo. Ella cada vez estaba más y más excitada y empezó a gemir.

Leire sabía que su amante estaba a punto de volver a correrse así que aumento la velocidad de su lengua, la profundidad de las envestidas y decidió ir un paso más allá metiéndole un dedo en el ano en el justo momento en el que se estaba corriendo.

Margot tuvo que morderse el labio para no gritar, ese dedo metido en su ano le hizo correrse como nunca, una vez recuperada continuó su trabajo. Empezó metiendo un dedo, luego dos, tres… hasta que el ano estuvo lo suficientemente dilatado para meter el vibrador.

Leire no se lo podía creer, le estaba gustando, sentirse follada por sus dos agujeros, en la vagina tenía tres dedos y en el ano un vibrador, era el placer más intenso que jamás había sentido y no tardó nada en sentir su coño a punto de explotar en un orgasmo inmenso, mojando por completo los dedos de Margot.

Margot se bajó de la camilla, la besó en los labios y le susurró:

-Me encantaría que nuestra próxima cita, fuese en tu casa y con tu novio en ella, me da mucho morbo que esté cerca y pueda pillarnos….
Relato cargado de erotismo lésbico.

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