Mi cuñado ex fontanero de tuberías.

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Qué tal? Me animo a contar una historia para chicas diría yo, aunque los hombres pueden compartirla; soy Marta, este relato me sucedió hace 3 años, mi cuñado tenía solo 18 años de edad, lo que no sabía era que a sus 18 años, él ya tenía una experiencia sexual digna de un hombre mayor;  ya que me hizo gozar como nadie lo había hecho hasta ese momento, es decir, que ha sido la mejor experiencia sexual que he tenido.

Me describiré, tengo 37 años, soy alta, mido 1.73, delgada, de pechos grandes, los cuales son coronados por un par de pezones grandes y marrones, piernas largas y torneadas, unas nalgas grandes pero sin exagerar, en pocas palabras, soy una mujer estándar, y mis medidas son 93 – 65 – 95. Como estas mujeres, de mi casa…

Bien, continuando con mi relato, en ese tiempo yo ya me había separado de el hermano de este chico, pero eso no mermo la relación afectiva que tenía con él, y con la familia.

Cuando esto sucedió, era un día de fiesta para la familia, y yo había ido de invitada, el evento se llevó a cabo en un salón de fiestas que está cerca de la casa de la familia, y como ya dije, ya no tenía nada que ver con su hermano, pero la amistad había perdurado.

Para la fiesta, me puse un vestido largo que llegaba hasta el suelo, hecho de esa tela que se pega al cuerpo marcando mas mi atractivo y mi figura, de color rojo, un rojo pasión, con el cual me veía muy bien. El vestido era de tirantes muy delgados, un estampado de flores a la altura de mis tetas, el centro de dos de esas flores, cubrían perfectamente mis pezones, en sí, era un vestido que decía: “estoy dispuesta a coger hoy”. Me había puesto también unos zapatos de tacón alto, del mismo color que el vestido, de tacón alto, con las cuales me veía todavía más sexi.

Como ya dije, la fiesta se estaba llevando a cabo en un salón para fiestas, yo estaba sentada a lado de él en la mesa, estaba jugando con mi teléfono, de repente hasta la mesa se acercó mi Ex suegra y me dijo, -Martha se nos olvidaron los platos del pastel en la casa, ¿podrás ir por ellos?-, -claro que si-, -si quieres Jonathan- así se llama este chico, – te puede acompañar para que te diga donde están, y para que te abra la puerta-, -si, está bien, ahorita venimos-, fue lo único que dije.

Los dos nos dirigimos a la casa, nos fuimos caminando, para hacer más ligera la caminata nos pusimos a platicar, y a medio camino yo le invité un helado.

Al llegar a la casa, yo le cuestioné acerca de donde estaban los platos, a lo que el me dijo que estaban en el piso de arriba, y el me dijo que si tenía miedo de subir con el mientras la casa estaba sola, obviamente yo le dije que no, y empecé a subir las escaleras con algo de excitación.

Mientras subíamos, mi cabeza estaba fantaseando con tener sexo con él antes de regresar a la fiesta, pero el que el fuera más chico que yo y que fuera mi ex cuñado me detenía, antes de llegar a su cuarto, me detuve , me di la media vuelta decididamente, ya que la situación era la óptima para coger con el, crucé los brazos, flexioné una pierna, y con cara seria le pregunté, que por qué me había pedido que subiera con el por los platos, si el podía bajarlos solo, a lo que nerviosamente me dijo que solo lo había hecho porque quería platicar conmigo, yo sabia perfectamente que el también quería llevarme a la cama, ya que en una ocasión me había pedido tocarme las tetas, así que le seguí cuestionando.

Con mirada algo pícara le dije que si me había pedido subir para platicar realmente o por que creía que podría acostarme con el, solo bajo la cabeza, y me dijo que si, que ya tenia tiempo que fantaseaba con poder hacerme el amor, y que había creído que en ese momento podría seducirme para hacerlo, que por eso había olvidado los platos a propósito, rematando su diálogo con un “¿Qué opinas?”. Sus palabras me terminaron de confirmar que quería sentirlo adentro de mi, así que sin decir palabra me acerqué a él, rodee su cuello con mis brazos, lo besé en la boca, y después de algunos segundos le dije que había sido buena idea, y le confesé que yo también tenia ganas de estar con él, y nos seguimos besando en la boca mientras caminábamos a su cuarto.

Al entrar al cuarto, serró la puerta de tras de él, seguíamos fundidos en un apasionado y húmedo beso, mientras que sus manos empezaron a bajar a mis nalgas, acariciándolas por encima del vestido, con lo cual me empecé a excitar, después de acariciar mis nalgas, subió sus manos y empezó a sobar y apretujar mis tetas, mis pezones ya estaban supererectos y duros, listos para ser chupados por él.

Mis manos buscaban los botones de su camisa, cuando logre desabrocharlos, se la quité y la aventé quien sabe donde, mientras que sus manos se apoderaban nuevamente de mis nalgas, mis manos bajaron hasta su cintura, desabotonando el pantalón, dejándolo caer al suelo, por encima del calzón acaricié su dura verga, con suavidad le bajé el calzón, y mis manos se llenaron con su verga, y lo empecé a masturbar, separé mis labios de los suyos, y empecé a bajar, con mi rostro acariciaba su pecho, seguí bajando hasta llegar a estar frente a frente con su verga, le empecé a besar la punta, y poco a poco me la metí a la boca, me la saqué, y la lamí de la base hasta la cabeza, me volví a meter su verga a la boca, y sentí sus manos en mi cabeza para que ya no me la sacara, así que empecé a darle una mamada fenomenal, jugando con mi lengua en su glande, hasta que escuché que me pedía que esperara, porque ya se iba a venir, a lo que hice caso omiso, y continué mamándosela, hasta que sentí su semen caliente, todo caía adentro de mi boca, y con la lengua recogí el que se me salía por las comisuras de los labios, quería hasta la última gota de su leche, pero a pesar de que ya se vino yo se la seguí mamando hasta dejársela limpia y sin rastro de su corrida, por efecto de las lamidas que le di , su verga se vuelve a poner tiesa.

-¿te gustó?-, le pregunté mientras me iba parando, -claro que sí, me gustó mucho-, me contestó con un hilo de voz, ya no lo dejo hablar y lo vuelvo a besar apasionadamente, mientras que sus manos se volvieron a posar en mis nalgas.

Sus manos bajaban acariciando mis piernas, y sentí como iba subiendo la parte inferior de mi vestido, conforme lo iba subiendo, iban apareciendo mis pantorrillas, después mis rodillas, luego mis magnificas piernas, y por último aparecieron mis nalgas desnudas, las acarició un poco, la otra mano la subió hasta mis tetas, acariciándolas ya descaradamente, las apretujó, llevó su mano hasta uno de los tirantes del vestido, y lo bajó, bajó su mano hasta mis nalgas, subió su otra mano directamente al otro de los tirantes, y también lo bajó, soltó la parte de mi vestido que tenia levantado, y con las dos manos empezó a bajar la parte superior, hasta que mi brasier chiquito, sexi, y muy provocativo, quedo a la vista, lo bajó hasta mi cintura, y me acarició la espalda, a pesar de que nos estábamos besando, mi respiración era notablemente acelerada y mis gemidos de excitación eran evidentes, deslizó más abajo mi vestido, y una vez que pasó mis nalgas lo dejó caer al suelo, quedándome semidesnuda frente a él, y pegada a su cuerpo caliente.

Ese día decidí ponerme como ropa interior un pequeño brasier, de media copa, y de tela tan delgada, que se notaban mis pezones grandes y erectos con facilidad, y de color rojo, que se abrochaba por adelante, también me puse una tanguita diminuta, de color rosa, que se metía entre mis nalgas, y adelante apenas si cubría mi vagina, ya que se alcanzaban a notar dos cosas, por una parte se podía ver que traía depilada esa parte, y por otro se veía el nacimiento de mis labios vaginales.

Seguíamos besándonos en la boca, poco a poco su mano subió hasta mis tetas de nuevo, pero esta vez se dirigió al broche de mi brasier, liberándolo y liberando mis tetas, rosándomelas con la mano retiró la prenda con suma delicadeza, al sentir eso más me excité, y mi vagina ya estaba que escurría de mis jugos. Pude sentir la punta de su verga que estaba dura, me la acercó a mi rajita, y consiente o inconscientemente empecé a hacer movimientos con mi cadera, como si ya me la estuviera metiendo.

Me dejó de besar en la boca, y por fin pude tomar aire, pero no podía articular ni media palabra debido a la excitación que el me estaba provocando, y empezó a bajar dándome besos en el cuello, lo que me excitó aún más, y ya comenzaba a gemir más fuerte, que más que gemidos eran ya grititos de placer, llegó al inicio de mis tetas, y sus besos en esa parte fueron más apasionados, lo que me hizo estremecer de sobre manera, siguió bajando hasta llegar a mis pezones, y se los metió a la boca, haciéndome gritar más fuerte, mis gritos ya eran muy fuertes, y lo tomé de la nuca aprisionándolo en mi pecho para que no dejara de mamar mis pezones alternativamente, y por cada lamida mis gritos se hacían más fuertes, mientras que sus manos seguían acariciando mis nalgas una y otra vez, metiendo sus dedos por entre ellas, y buscando mi ano, cuando lo encontró, intentó meter su dedo en el, pero como nunca había tenido sexo por esa parte, lo tenía serrado y virgen, así que cuando lo sentí me quejé un poco.

Sin dejar de acariciarme las nalgas, dejó de mamarme los pezones, y empezó a bajar por mi cuerpo, bajó a mi vientre, y pasó por mi ombligo, y siguió bajando hasta llegar a mi pubis, ya estaba empapada de mis jugos y me escurrían por mis piernas, empezó a lamer de arriba a abajo, lo que me hizo gritar de excitación, siguió lamiendo de arriba abajo hasta llegar a mi ano, el cual llenó de saliva, y regresó a mi raja, dedicándose a lamer mi hinchado y erecto clítoris.

Ya no aguantaba más la excitación que él me hacía sentir, así que coloqué mis manos en su cabeza, apretándolo a mi raja, y de repente sentí como su lengua empezaba a recorrer mi vagina, lo cual hizo que me sobreviniera mi primer orgasmo entre gritos de placer y excitación , llenándole la cara con mis jugos, pero el no paró de mamar mi rajita, y volvió a dirigir su dedo a mi ano, introdujo la punta de su dedo índice, a lo cual, al sentir esto solté un grito más de placer, mientras que él no paraba de mamarme la conchita, sacó su dedo, y lo volvió a meter, esta vez pude sentir que lo metió un poco más, pero no me importó ya que empezó un mete y saca tan delicioso, cada vez que lo metía, lo hacía más profundo, y mis gritos se volvieron a escuchar en toda la habitación, gritos de placer, y de que no parara de hacerlo, con el mete y saca de su dedo de mi culo, y su lengua entrando y saliendo de mi raja, llegó mi 2º orgasmo, y entre el éxtasis del orgasmo, se le ocurrió meterme dos dedos en el culo de un solo golpe, lo que al instante hiso que mi orgasmo fuera más prolongado, y mis gritos más fuertes.

Se levantó, y me volvió a besar en la boca, agarrándome las nalgas con una mano, y las tetas con la otra, su verga ya se notaba mega parada, pegó la punta a mi vagina, y lo dejé de besar para decirle entre gemidos, -dámela, quiero sentirte adentro de mi, quiero sentir como me metes ese pedazo de carne, hazlo ya, lo quiero ya adentro de mi-, y al decirle esto, empezó a hacer presión, pero solo me abrió los labios mayores al pasar la cabeza de su verga, yo solo abrí un poco las piernas para facilitarle la penetración, pero me la sacó, y me dijo, -si Martha, te la voy a meter toda, pero ahora quiero que te des vuelta, y te empines, pon tus manos en la orilla de la cama, con tus piernas serradas-, por la excitación que ya tenía le obedecí al instante, y me puse como el me dijo.

El se agachó, y me empezó a lamer las nalgas, me las mordisqueaba un poco, y yo no paraba de gemir, más bien, no paraba de gritar, me empezó a lamer mi anito con la punta de su lengua, con lo que levanté más mis nalgas, puso sus manos a los lados de mis caderas, y su aliento en mi ano se sentía maravilloso, y con su lengua me empezó a lamer de una forma descomunal todo mi culo, recorriendo desde mi anito hasta mi vagina, y subía la lengua por mi ano, por mis nalgas, y con sus manos me acariciaba las nalgas y las piernas, con la lengua me rozó la entrada de mi vagina, todo esto me excitó mucho, él me mordisqueo las nalgas una y otra vez en diferentes intensidades, yo sentía una sensación eléctrica muy rica, sentía como rozaba su cara en mis nalgas y en mi ano, y yo gritaba más fuerte ante mi 2º orgasmo que se aproximaba, ya no podía más, sus lamidas constantes en mi vagina me hicieron terminar en un orgasmo descomunal que me hizo bañarle la cara con mis jugos.

A pesar de esto, él no dejó de mamarme el ano y la vagina, pero hizo una pequeña pausa, supongo que para respirar, me siguió agarrando las nalgas, y empezó a meter y sacar un dedo de mi vagina, después se agachó nuevamente, y se concentró nuevamente en lamer mi rajita de abajo para arriba, era un vaivén muy rico, poco a poco me volvía a excitar más, sentí como se humedecía otra vez mi rajita y en ese momento ya no sabía si era su saliva o mis propios jugos de excitación, me siguió mamando la vagina, sin dejar en paz mi anito, y mis gritos eran más fuertes por cada lengüetazo.

Se levantó, apoyó sus manos en mi cadera, y acercó su verga a mis nalgas, lo que me hizo estremecer, a penas con un hilo de voz le dije que ya tenía tiempo que no sentía una verga, empezó a jugar con su verga entre mis nalgas, con su cabeza recorría toda esa raja que las separaba, puso su verga en la entrada de mi anito, y le dije que por ahí no, que nunca lo había hecho por ahí, y que no me gustaba, entonces se dirigió a la entrada de mi conchita, al poner ahí su verga se llenó de mis juguitos, ya que mi vagina estaba chorreando, y solo la dejó ahí en la entrada.

Con un suspiro al aire, empezó a meter lentamente su verga por mi conchita, por lo que mis gemidos se hacían más fuertes, podía sentir como su verga iba abriendo mis labios vaginales, poco a poco se iba abriendo paso por mi canal vaginal, debido a esto, mi vagina se lubricó lo suficiente para que su verga entrara con más facilidad, hasta que sus huevos pegaron en mis nalgas, por fin me tenía en esa posición que tanto nos gusta a las mujeres, por que nos vemos y nos sentimos sometidas a un macho semental, ustedes me entienden ¿verdad?, lentamente sacó su verga de mi interior, como de mi boca solo salían gemidos, me moví para indicarle que no lo hiciera, así que de golpe me la metió, lo que me hizo gritar de placer, con este indicativo empezó el famoso mete y saca de mi rajita, los dos gemíamos de placer, cerré mis ojos para no perder detalle de lo que el me hacía sentir, y oír como sus huevos chocan contra mis nalgas era una melodía que cualquiera quisiera escuchar, seguía metiendo y sacando su verga de mi vagina, y yo no paraba de gemir, por algunos minutos sus manos seguían en mi cadera, hasta que las llevó a mis tetas, las que apretó, masajeó, pellizcó los pezones, y eso me hacía gemir más, ahí estábamos en ese frenesí de pasión, cuando sentí cómo poco a poco su verga creció más dentro de mi, y su cuerpo se tensó, el comenzó a gemir más todavía y yo moví mi cadera en forma circular, eso hizo que el explotara en un gran orgasmo, llenándome con toda su leche, yo no dejaba de moverme, y a pesar de que ya había sacado su leche, su verga aún continuaba enhiesta, y no dejaba de metérmela, unos segundos después grité aún más fuerte anunciándole mi orgasmo, y bañé su verga con más de mis jugos, mi 4º orgasmo había llegado, y había sido demasiado intenso.

Después de mi orgasmo, me sacó la verga, me volteó de frente a el, me incorporó, le volví a rodear el cuello con mis brazos, y lo besé apasionadamente otra vez, en ningún momento dejó de acariciarme, y con una de sus manos me siguió tocando mi clítoris que seguía sensible por mi orgasmo anterior, nos dejamos de besar, y me sentó en la orilla de la cama delicadamente, se volvió a hincar en el suelo frente a mi, acercó de nuevo su cara a mi vagina, y abrió mis piernas suavemente, para alcanzar nuevamente mi clítoris con su lengua, y me la lamió de una manera excepcional, asiéndome serrar los ojos otra vez, y me hizo sentir como metía la punta de su pulgar en mi vagina y apenas con esa punta la empezó a mover dentro de mi, al mismo tiempo que lamía mi clítoris, era una sensación de calor que me invadía, podía sentir el placer dentro de mi, después de hacer esto por algunos segundos, empecé a gemir, a gemir como una mujer que necesitaba de un hombre.

El siguió lamiendo mi vagina, a veces me lamía como desesperado, y había veces que lo hacía de una manera tierna, lo que hizo que mi puchita empezara a segregar mis líquidos otra vez, y ya mis jugos eran más que su saliva, él se puso de pie, y se fue de nuevo contra mis tetas, y en esa posición hizo que la cabeza de su verga chocara contra la entrada de mi vagina, de tal forma que apenas si lo podía sentir. Podía sentir como el se excitaba cada vez mas al chupar mis pezones, y yo me excitaba más al saber que mis jugos mojaban la cabeza de su verga.

Con un hilo de voz le dije, -quiero más-, -yo también quiero más-, me dijo, y me empujó a la cama, para que quedara recostada, y él encima de mi, poco a poco se empieza a meter su verga otra vez dentro de mi vagina, fue una sensación tan rica que hizo que soltara un gemido de placer y el también, no dejó de chuparme los pezones y con sus dos manos acariciaba mi cuerpo una y otra vez, podía sentir como se me enterraba su verga una y otra vez, se apoyó con los brazos rectos sobre la cama para cogerme con fuerza en mi vagina, yo subí mis piernas para aprisionarle los costados y moverme al mismo ritmo de la cogida. Yo de nuevo comencé a gemir, el también emitía gemidos pero de fuerza cada vez que embestía mi puchita. Yo volví a cerrar los ojos para degustar su verga entrar y salir de mi vagina mojada. En esa ocasión, nuestros gemidos llenaron toda su recámara, lo bueno era que estábamos solos, y nadie escuchaba los gritos que ese chico me estaba arrancando.

Nuestros cuerpos siguen fusionados y el sonido de carne golpeándose acompañaban nuestros gemidos de placer, de repente el detuvo por un momento su vaivén, quedándose dentro de mi. Luego de algunos segundos, retomó la cogida que me estaba dando, y los dos nos empezamos a mover acompasadamente, hasta que lancé otro grito, el cual anunció otro orgasmo que había tenido, y empezaron a salir mis líquidos como si fueran un gran río, lo que le permitió acelerar sus envestidas, y yo en ningún momento dejé de mover mis caderas, se detuvo unos segundos más, y entonces colocó mis tacones en sus hombros de modo que mi trasero se levantó a una altura en la que podía manipular su verga entre mi entrada vaginal, y mi ano. Intuí lo que se proponía, y con voz melosa le dije, -házmelo despacio, yo nunca lo he hecho por ahí-, con mis propios fluidos vaginales me untó mi arrugado orificio, luego con mi mano guié su verga hacia mi hoyito negro, poco a poco, al ver cómo me iba relajando, empezó a empujar su verga contra mi entrada, me sorprendí al ver que estaba dispuesto a hacerlo, pero no lo quité de ahí, y al darse cuenta de esto me dijo, -si tu lo deseas me quitaré-, yo le dije con la cabeza que no, y lo dejé seguir, presionó fuerte y su glande abrió mi recto, siguió metiendo su verga en mi ano, en cuanto hacía una mueca de dolor, dejaba de empujar, pero en cuanto me relajaba volvía a insistir, gemí un poco mientras su verga se deslizaba hacia adentro lentamente.

Cuando ya me llevaba la mitad de su verga, comenzó a bombeármelo poco a poco, después, de un solo empujón, me metió su verga completamente en mi ano, al principio sentí un leve dolor, y solamente grité u poco, -¡ay!-, a lo que se quedó quieto por unos segundos para que mi ano se acostumbrara a su verga, pero al empezar a moverse dentro de mi, mi sensación de dolor cambió por una de placer, y con una voz apagada por mis gemidos le dije, -no conocía este placer que me estás dando, me gusta tener una verga en mi ano-, y entonces con las manos me empecé a tocar mi cueva y en mi clítoris, y eso aunado al placer que sentía, pronto me hizo tener un orgasmo delicioso y largo, sus bombeos por un momento bajaron de velocidad y de intensidad, y solo se dedicó a acariciar y sentir cada centímetro de mi cuerpo., Me anunció que ya pronto se vendría, y yo solo le dije que lo hiciera dentro de mi, empujó duro una, dos, tres, cuatro, y con su leche saliendo de su verga, me sobrevino otro orgasmo.

Bajó mis tacones de sus hombros, me sacó la verga, y se recostó junto a mi, estaba ya un poco agotada, pero no lo suficiente como para darle un beso apasionado en la boca y le dije, -lo disfruté mucho, gracias por todo este placer-, el solo me respondió dándome otro beso, y recorriendo todo mi cuerpo, yo solo opté por hacer lo mismo, así estuvimos por un par de minutos, luego me levanté de la cama, recogí mi vestido, lo arreglé un poco, lo colgué detrás de la puerta, levanté también mi coordinado, y lo colgué junto a mi vestido, después me senté en la orilla de la cama, me quité los zapatos, y me volví a recostar a su lado, dándole otro beso, y con voz melosa y sexy le dije, -nunca antes me habían hecho gozar de esta manera, eres el primero que me da tantos orgasmos en un mismo día, ni siquiera yo masturbándome soy capaz de alcanzar tal placer, gracias-, el solo respondió un tenue “de nada”, mientras pasaba sus manos de nuevo por mi cintura, y nos volvimos a besar apasionadamente.

Después de una pequeña charla, acerca de donde estaban los platos que nos habían pedido, y de enterarme de que todo fue un plan bien hecho por el, nos besamos por un poco más de tiempo, sin dejar de pasar en alto como sus manos recorría todo mi cuerpo nuevamente, y entre beso y beso le dije, -nunca había disfrutado tanto con un hombre, eres maravilloso, y no quiero q se termine -, y el solo me contesto, -pues no tiene porque terminar, podemos continuar todo lo que queramos ya que los platos ya están allá, y todos van a estar tan ocupados, que no repararan en nosotros-, yo solo le dedique una sonrisa pícara, y lo seguí besando.

Nos dejamos de besar, y sin decir una sola palabra, le agarré su flácida verga, la cual al roze de mis manos, esta se puso dura y caliente al instante, y con una voz muy sexy y provocativa le dije, -la quiero otra vez, ya que tenemos tiempo-, -adelante, es toda tuya-, y diciendo esto, empecé a bajar, hasta llegar a su verga, besé la punta, y con la mano le bajé el prepucio, le besé toda la verga, y le chupé los huevos, luego me detuve para admirar ese pedazo de carne, luego volví a besar la punta, y poco a poco me metí la cabeza a la boca, con mi lengua la recorrí toda, hasta que me la metí por completo, hasta que la sentí en la garganta, se la empecé a mamar de una manera excepcional, entraba y salía de mi boca, hasta que solo me quedé mamando la punta, mientras que con mi mano lo empecé a masturbar, mientras se la mamaba, el acarició mi culo, que debido a la posición, estaba apuntando a su cara, recorrió todas mis nalgas, y metió la mano entre mis piernas, para sentir como mi vagina ya se encontraba demasiado mojada, lo que me excitó más de lo que ya estaba, mientras el me estaba agarrando la vulva, yo empecé a gemir, pero mis gemidos quedaban apagados porque no me saqué su verga de mi boca.

Pasé una pierna al otro lado de su cuerpo quedando con las piernas abiertas, con su cabeza entre ellas, y con mi vagina a la altura de su cara, poco a poco fui bajando la cadera, hasta que mi vagina quedó otra vez en su boca, el no rechazó tal manjar, y enseguida me la comenzó a lamer, lo que hizo que empezara a suspirar, pero sin dejar de mamarle la verga, me lamía desde el clítoris hasta mi recién perforado culito, regresando a mis labios, en los que ponía mayor atención, y yo me seguía mojando de una manera bárbara, yo no había dejado de mamarle la verga, luego se concentró en mi clítoris, lo que hizo que dejara de chupársela, y solo grite, -¡siiiiiiiiiiiii!, ¡así hazlooooooooooooo!, ¡noooooooooo pareeeeeeeees!-, y diciendo esto, me volví a meter su verga en mi boca, y se la seguí mamando, el no dejó de mamarme el clítoris, y con su verga en mi boca no dejaba de gemir, hasta que sentí que me iba a venir, y así dejé de mamar para empezar a gritar, -¡sí!, ¡sí!, ¡sí!, ¡sí!, ¡sí!, ¡hoooooooooo, siiiiiiiiiiii!, ¡aquíííííííí, vieneeeeeeeeee!, ¡hoooooooooooooooooooo, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!, mi vagina segregó tantos líquidos que el los volvió a absorber todos, sin dejar escapar nada, después de este orgasmo, yo volví a la labor que tenía, y se la seguí mamando, y a pesar de que ya me había hecho llegar, me la siguió mamando, a lo que yo seguía gimiendo, hasta que me dijo, -me voy a venir, ya estoy a punto-, y yo solo le dije, -no importa, quiero volver a sentir tu leche en mi boca-, y volví a meterme su verga a la boca, y la chupé con más ahínco, hasta que ya no pudo más, y empezó a derramar su leche en mi boca nuevamente, pero para esto el no dejó de mamarme la vagina, y cuando el se vaciaba en mi boca, yo hice lo mismo, ya que había tenido otro orgasmo.

No dejé de mamarle la verga hasta dejársela bien limpia, nos acostamos normalmente, volviéndonos a besar, mientras que nuestras manos no dejaban de recorrer nuestros cuerpos ya sudorosos, hasta que bajé mi mano a su miembro, y la empecé a sobar hasta que se puso dura otra ves, este chico tiene un aguante, que hasta la fecha me sigue sorprendiendo, volviendo, le dije, -acuéstate boca arriba-, sin perder tiempo, el lo hizo, y con su verga dura, y apuntando al techo, la agarre, volví a pasar mi pierna al otro lado de su cuerpo, y me quedé hincada frente a el, y al estar así frente a el, me empecé a excitar de nuevo.

Me senté encima de el y agarrando su verga, la empecé a rozar entre mis labios y después, la coloqué encima de mi vagina, comenzando a rosarla de una manera increíble, en lo que el babeaba de placer y yo encima de el, gozaba de cómo jugaba con su verga, tomé mis tetas y me las acaricié, en tanto mis caderas se movían en círculos, y su verga, era rozada por mis labios vaginales que escurrían de placer.

Sin más, me acerqué a su oído, dejando mis labios vaginales abiertos y mis labios de la boca rozaban sus orejas, en lo que le dije, -¿Que riquísimo, no?, a mis parejas les encanta que se los haga así; espero a ti también te guste Jony, ¡que rico!, de nuevo me estás gozando y esta vez sin cogerme; ¿te gusta, verdad?-, a lo que el con un hilo de voz me respondió, -¡aaaaaaaaaaaaaaaaah!, Martita, que rico me lo estás haciendo, nunca lo había hecho así-, en ese momento teníamos tantísimo placer, que yo, solo tomé su verga y me puse la puntita en la entrada de mi puchita y le dije, – Ahora si Jony, hasta ahí te permito que la pongas, no se vale que me la metas otra vez-, y seguí con esos movimientos que solo generaban que a cada momento, se corriera el riesgo de que su verga se me hundiera en mi cuevita del placer.

Realmente los dos bufábamos de enorme placer, y sucedió lo que tenia que suceder: me volví a agachar hacia el para decirle al oído, – ¿Y sabes que más quiero?-, -realmente no, no sé qué más quieres-, me contesto, -que en dos ocasiones más, esa verga se me hunda en mi rajita, ¿te imaginas que rico?-, y el ya con una excitación bárbara, me dijo, -sería delicioso ¿no crees Martha?-, y en cuanto me dijo eso, me senté lentamente, llevándome su verga lentamente hacia dentro de mi puchita, hasta tenerlo con sus huevos golpeándose en mis nalgas de las embestidas que me estaba dando, y de pronto, me saqué su verga y comencé nuevamente a rozar su verga en mis labios, y agachándome nuevamente hacia su oído, le dije, – ¡Así, Jony así que rico!, ¡mira, ya me la metiste!-,a lo que el me dijo, -Martha que delicia, solo nos estamos rozando, ¿verdad?, yo nunca te la he metido-, y en cuanto me dijo eso, me volvió a dar otra envestida, clavándome su verga otra vez hasta el fondo haciéndome lanzar un gemido enorme y en tanto me estaba cogiendo de maravilla, le dije al oído, -así, así es Jony, nunca me la has metido, ¿Ho tu qué crees?-, a lo que me comentó, -OOOOOOOOOOh, Martha, no yo no te la he metido, no te he cogido- en tanto que su verga entraba y salía con ganas enormes de mi puchita empapada, y ambos gemíamos de un placer enorme.

Las embestidas a mi rajita continuaron sin parar, y yo estaba gritando como loca a más no poder, ahogando los sonidos de la calle, yo subía y bajaba a lo largo de toda su verga, agarró mis tetas, las apretó un poco, pellizcó mis pezones, y esto hizo que mis subidas y bajadas fueran un poco más rápidas, luego bajó sus manos hasta mis nalgas para acompañar mi cabalgata, posé mis manos en su pecho, hasta que volví a acariciar mis tetas y a pellizcar mis pezones, cada bajada era un gemido mío que se convertía en grito, conforme mi excitación iba en aumento, mi cabalgata se hacía más rápida, luego me volteó para que quedara en cuatro, y volvió a arremeter contra mi vagina, lo que me hizo lanzar más gritos, entonces me hizo hincar para jugar desde atrás con mi clítoris y mis tetas, y resultó increíble, ya que hubo un momento en que detuvimos el vaivén, y solo acarició mi clítoris con una mano, y con la otra me siguió agarrando mis tetas, pero con la verga bien adentro, y así en esta posición, me sobrevino otro orgasmo.

Caí desfallecida en la cama, y se dirigió nuevamente a mi ano, estaba un poco dilatado por la cogida anterior, me levantó de la cintura para hincarme, entre besos y chupadas metió uno de sus dedos a mi ano, y otro a mi vagina, lo que hizo que volviera a gritar ya que mi vagina seguía sensible, se hincó detrás de mi, colocó su verga en la entrada de mi ano, y lo metió de a poco, mi orificio fue cediendo lentamente ante sus embestidas y cuando entró todo de golpe solté un grito de dolor, para convertirse en varios de placer.

Las envestidas a mi culo no pararon, y mis gemidos y gritos tampoco, nos acompasamos de una manera fantástica, y yo con mis manos me empecé a masturbar, a lo que tuve otro orgasmo, después me sacó la verga de mi culo, y me la dejó ir a mi puchita de un solo golpe, por lo que grité más fuerte, pero como me acababa de venir, mi rajita estaba más que lubricada, y su verga entró con gran facilidad, y regresaron las envestidas, hasta que con la voz entrecortada me dijo, -me voy a venir-, y con un hilo de voz debido a tanta excitación solo alcancé a decirle, -Si, Jony, lléname de ti, hazme tuya ya, lléname de esa leche que tanto deseo tener en mi, métemela toda, dámela ya, quiero tener toda esa leche de macho en mi-.

Comencé a hacer unos movimientos únicos con mi vagina, envolviendo su verga dentro de ella, esto hizo que se viniera con mucha fuerza dentro de mi, llenándome otra vez, a lo que sucumbí en mi último orgasmo de ese día, caí de nuevo a la cama, el se salió de mi, y se acostó a lado mío, me volteé a donde el estaba, lo abracé, lo volví a besar apasionadamente, y le dije, -gracias, nunca había gozado de esta manera, como ya te lo dije, nadie me había dado tantos orgasmos en una sola cogida, y hoy ha sido magnífico, creo que cometí un error el día que me negué a que me agarraras las tetas, te amo, te amo, y a partir de hoy, soy tuya, solamente tuya, y no dudes en decirme cuando quieras volver a coger, ya que estaré disponible para ti cuando quieras, en el momento que quieras, donde quieras, y como quieras, te amo-, y diciendo esto, lo besé, terminamos bañados en sudor, en saliva, yo de su semen, y el de mis jugos vaginales, la escena en la cama era maravillosa, el y yo desnudos en el lecho, acariciándonos, y besándonos.

NOTA: Cuando le dije que había sido un error haberme negado el día en que me pidió agarrarme las tetas, fue por que en una ocasión el me pidió agarrar un poco mis tetas, pero yo me negué por ver que había sido mi cuñado, y que era mas chico que yo.

Después de reposar un poco, y de recuperar el aliento, nos levantamos, agarré mi ropa, y ya me iba a vestir, cuando escucho detrás de mi, -¿te vas a ir así?-, me volteé para verlo, y le dije, -¿Qué tiene de malo?-, con una sonrisa me contesto, -sudamos, estás llena de semen, y yo de tus jugos, por lo menos tenemos que enjuagarnos para regresar limpios a la fiesta y nadie sospeche nada-, después de meditarlo un poco, y de darle un beso de piquito, le dije, -tienes razón-, el se levanto de la cama, me abrazó y me susurró al oído, -¿Martha, te metes a bañar conmigo?-, y dándole otro beso, le dije, -por supuesto que sí, ya te dije que ahora soy tuya, y lo que tú quieras que haga lo voy a hacer-, me besó otra vez en la boca, y así nos dirigimos al baño, nos bañamos juntos, enjabonándonos mutuamente, y enjuagándonos igual, salimos del baños besándonos y acariciándonos, y regresamos al cuarto, antes de que empezara a vestirme, agarró mi brasier y mi tanga, y balanceándolos en el aire, me dijo, -esto me lo voy a quedar para mi, ¿hay algún problema?-, y con un beso en la boca le respondí, -no mi amor, si los quieres son tuyos, te los dejo para que me recuerdes cada noche-, -gracias Martita hermosa-, me dijo, y me volví a poner mi vestido encima de mi cuerpo desnudo, luego mis zapatillas, y me arreglé el cabello, como traía mi bolsa de mano, me maquillé, el se vistió rápido, y nos volvimos a abrazar, diciéndome el, -ya vámonos, tenemos que llegar para que nadie sospeche nada-, y con una carita de tristeza le dije, -si Jony, que lastima, no quisiera que nos fuéramos, para seguir cogiendo contigo, te amo-, y con un último beso nos regresamos a la fiesta, al llegar nadie se dio cuenta de nuestra ausencia, así que nos sentamos en una mesa, nos sirvieron de comer, y Mari, que es la hermana de este chico y mi ex cuñada, se puso a platicar conmigo como si no me hubiera ausentado, sin saber que acabo de llegar de una cogida monumental, sin enterarse de que no traía nada debajo del vestido, ya que su hermanito se había quedado con mi ropa interior, y sin sospechar que a pesar del baño, mi rajita y mi culo seguían escurriendo del semen de su hermano.

Hasta aquí el relato pero espero estar con ganas y dentro de poco, mandaré otro relato. Eso espero y así se puede compartir, que me excita contárselo , gracias por leerme.


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