Mi leopardo caliente

maduras coche 1

Pensativa en mi coche, pensando en cómo descargaba en mi ardiente cueva. Era mi tigre de Bengala, mi zorro caliente, mi leopardo en celo, que encendía mi llama: la del pebetero púbico.
Acostada entre los almohadones de la cama blanca, vestida únicamente con una gargantilla de perlas, con mi pierna derecha relajada sobre le colchón y mi pierna izquierda doblada con la rodilla en alto como si estuviera tomando el sol en pleno verano, mis brazos extendidos por encima de mi cabeza, laxos pisando mi cabello rojo que se esparramaba como un abanico sobre las almohadas; mis ojos verdes no pierden detalle de tu masturbación y de tus ojos morbosos que me comen desde lejos haciendo que mis pechos se endurezcan como conos puntiagudos.

Tú de pie ante la cama, como un leopardo que vigila su presa, esperando el momento oportuno para atacar, masturbando tu falo endurecido, tu musculatura se marca con cada movimiento, tu respiración agitada por el placer y las ansias por lo que viene, tu cabello húmedo y el sudor humedeciendo esos vellos corporales… suspiras, ya estas listo…

Como un gato subes a la cama, te escurres como un leopardo a su presa; mi pecho se hunde y se baja por la respiración ansiosa, doblo mis piernas recogiéndolas hacia mi y separándolas para cederte paso a mis entrañas.

Te posas sobre mi, en cuatro patas, demostrando que el depredador tiene a su merced a su presa, bajas tu cabeza y posees mi boca con un beso lujurioso que deja ardiendo mis pechos sedientos de tacto. La punta de tu falo se posa en mi entrada, como si conociera de memoria la ubicación, tus manos se funden con las mías, y tu lengua folla a la mía, me enciendo y mi cuerpo reclama el placer de tenerte dentro, tu falo amenaza con entrar, sé que está exquisitamente duro, mis caderas se mueven solas y llenas de lujuria suben contra tu pelvis y consiguen hundirte dentro de mi; rugimos en unísono, terminas de hundirte en mi, mi espalda se arquea al tenerte completamente dentro.

Tus caderas comienzan a danzar, me posees lentamente, al separar nuestras bocas nuestros gemidos se liberan y soy totalmente tuya. Tu polla entrando y saliendo de mi, mis jugos envolviéndolo y brotando en mi entrepierna. tu rose en cada lado de mi vagina, me contraigo y me relajo con cada movimiento, mis pechos contra el tuyo son piedras a punto de explotar, lames mi cuello, me sigues follando con mas prisa, tus jadeos me excitan, mis gemidos te encienden, me follas más rápido, nuestro sudor se funde en uno. Te acomodas para estar más cómodo y aumentas tu ritmo a un frenesí que enloquece. Perdemos el juicio, gritamos de placer, eres unas bestia empujando hasta lo más profundo tu falo, me besas de nuevo y aceleras aun más tus caderas. Aprieto las sabanas y grito echando mi cabeza a tras, mientras mi cuerpo se pasma y convulsiona al tiempo que tu semen baña mi interior, caliente y profano.

Te quedas dentro, descargando hasta lo más que puedas, me miras y lentamente sacas tu polla, siento como se desliza suavemente dentro de mi. Tú te quedas de rodillas y yo me incorporo, acaricio tu precioso falo lo tomo con mi lengua y lo llevo a mi boca, limpiando cada centímetro de él. Luego bajas y me das otro beso y descansamos para la próxima descargada del leopardo caliente.

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