No sabía lo que escondía mi suegra

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La primera vez que conocí a mi suegra, no me gustó para nada y no me refiero al físico, sino a su forma de ser, demasiado vulgar para mi gusto. De mal vestir, siempre fumando, con bromas en doble sentido todo el rato y malas palabras en toda su conversación, pero en fin, se dice que los parientes no se eligen. Debe haber tenido unos 38 años la primera vez que la vi, madre soltera, cuando en un romance de colegio conocí a su hija de mi misma edad 17 años, (hija única) , la que me invitó a su casa y me la presentó. Físicamente era la típica suegra, baja de estatura, algo gordita, bastante culona y tetona, pero fea.

Anduvimos muchos años con mi novia, separaciones de algunos meses, peleas, etc. pero siempre terminábamos juntos hasta que cumpliendo los 30años, nos fuimos a vivir juntos. Sin embargo, no alcanzamos a vivir ni un año solos, y nos tuvimos que ir a vivir con su madre.

La verdad nunca me complicó vivir ahí, ya que con el tiempo, aprendí a comprender, aceptar a esa mujer y porque no decirlo, hasta quererla. Mi suegra, madre soltera y completamente independiente, muy esforzada, nunca se metió en nuestros asuntos, solo se preocupaba de que aportáramos para la casa y de ahí, nada más. Cierto es que podía ser protagonista de esos relatos de suegras calientes o incluso relatos tia sobrino, porque dotada de buenas tetas estaba, y no verla pasear por casa me ponía malo. Cualquier pelea o discusión con su hija, ella se mantenía al margen. Tenía un puesto en la feria y hacia aseo en algunas casas, dándole lo justo para subsistir, por lo mismo, a ella también le favorecía que viviéramos con ella. Mi novia era enfermera, trabajaba en el hospital y yo administrativo en una empresa de electricidad, por lo que juntando los 3 sueldos, nos alcanzaba para vivir más o menos cómodos, sin grandes lujos, pero bien.

Una de las cosas que compartíamos con mi suegra, y que le cargaba a mi mujer, era el fanatismo por el fútbol, claro que de equipos rivales. Cuando jugaban nuestros equipos, nos preparábamos para el encuentro, bastantes cervezas, cenicero, ya que ambos fumábamos mucho y sentados uno al lado del otro, no nos perdíamos los partidos. Mi mujer odiaba el fútbol y si no estaba trabajando, salía a casa de alguna amiga, dejándonos solos, ya que no la tomábamos en cuenta y la casa se llenaba de gritos.

Una tarde, ambos solos en la casa, mirando un partido de nuestros respectivos equipos, mi mujer en su trabajo, mientras nosotros bebiendo cervezas y fumando, una cosa llevó a la otro y surgió una pequeña apuesta con mi suegra. El trato era que yo tendría que lavar los platos durante una semana, cosa que me cargaba, si mi equipo perdía, mientras que si ella perdía, tendría que asistir a misa con la camiseta de mi equipo. En un partido muy tenso, mi equipo término perdiendo 1 a cero. Mi suegra, se burlo de mí hasta que se cansó. Teniendo plena fe en mi equipo, aumente la apuesta diciendo que estaba seguro de mi triunfo y que si yo perdía, lavaría los platos por un mes. Ahora si ganaba, la apuesta sería que ella tendría que andar toda una semana con la camiseta de mi equipo. La apuesta quedó establecida y se nos vino encima el segundo tiempo. Mi equipo volvió con todo a la cancha y en menos de 10 minutos, consiguieron anotar un gol, el que celebre a todo grito y un baile burlesco delante de mi suegra. El partido continuó y nuevamente mi equipo logra llegar al arco rival, anotando el 2 a 1. Mi suegra se reía nerviosa, ya que veía perdida su apuesta. Trató de dejarla nula, pero no se la acepté, tristemente veía como el tiempo se acababa y que tendría que estar una semana con la camiseta de mi equipo, diciéndome que no podría ir a trabajar así, que dirían sus amigos etc, hasta que ya acorralada, viendo a su equipo perder sin opción, me dijo que no cumpliría su apuesta y en su particular estilo, me dijo que prefería correrme una paja antes de andar toda la semana con la camiseta.

Yo se que lo dijo como broma, sin embargo, continué con la broma, diciéndole que no era mi tipo, pero que gustoso le recibiría la paja. Ya estaba por terminar el partido y mi equipo convierte el tercer gol, dándome por ganador absoluto. Ya con el partido ganado, mi suegra se tapaba la cara y se reía nerviosa , diciéndome que no sería capaz de andar la semana con la camiseta puesta. Le dije que trato son tratos, y que por último tenía la otra alternativa. Echándome hacia atrás en el sofá, rascándome la verga sacándole burla a mi suegra, diciéndole que ahí la tenía o si ya le iba a buscar la camiseta.

Lo cierto es que mi caliente suegra, algo pasada de kilos, pero con buenas tetas, sospechaba que tenía de esos chochos colgantes pero guerreros, coños peludos pero chochos mojados, y cómo no, tetas caidas y grandes

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Ya estaba todo dicho, mi suegra había perdido y trato de cambiarme la apuesta por mil cosas, a las que obviamente rechacé. A las finales me dijo que cumpliría, pensando que se refería a usar la camiseta, le dije que tenía una camiseta nueva para que se colocara y sorpresivamente me dice que esa no, que la otra apuesta. Me miró con tono desafiante, actuando, seguramente pensando que yo me echaría para atrás. Sin embargo, con todas las cervezas que tenía encima, igual que ella, en un segundo se me ocurrió que no sería mala idea y envalentonado con el alcohol, me eché hacia atrás del sillón, ofreciéndole que cumpliera su apuesta. Mi suegra se reía y pensando que yo estaba bromeando. Se presentó un breve tira y afloja, diciéndome desafiante que la sacara para cumplir su apuesta y yo que ella me la sacara, hasta que me dijo que yo era pura boca y que de seguro no me atrevería, por lo que la apuesta quedaba en nada.

No sé de donde saque el valor, quizás por la gran cantidad de cervezas que tenía en el cuerpo y como andaba con pantalones cortos, me lo corrí hacia un lado, dejando mi verga expuesta ante los ojos de mi suegra que abrió unos tremendos ojos y corrió la mirada al ver mi acción y me trató de degenerado. Ahora yo desafiándola, le dije que era ella la que era pura boca, que a mí me daba lo mismo cual de las apuestas quería pagar, pero que si o si tendría que hacerlo. En un ataque de risa de su parte, me dijo que era un depravado , que nunca pensó que yo lo haría y que ni loca cumpliría ninguna de las dos. Le dije que era pura boca, ( guardándome nuevamente mi verga) , mujer de poca palabra, típico de los de su equipo, etc, hasta que se sienta a mi lado y me dice que cumpliría su apuesta. Nuevamente la sacó, causándole risa, mirando hacia otro lado, pero estirando su mano, me la agarra, diciéndome que termináramos de una vez por toda la apuesta.

Me comenzó a correr una paja fuerte repitiéndome que era un degenerado, riéndose, mirando hacia otro lado, mientras yo no daba crédito a lo que estaba pasando, sentado en el sofá, con mi suegra corriéndome una paja. En un minuto mi verga había alcanzado un tamaño bastante apreciable y le decía a mi suegra que me retractaba de mis palabras, que era una mujer de palabra. Un minuto más y mi suegra, me la suelta, diciéndome que ya era suficiente, que había cumplido con su parte. Pero yo no me di por satisfecho, diciéndole que no era justo, que la otra apuesta era de una semana y esta apenas había durado dos minutos. Me dijo que más quería, insultándome, diciéndome que era un degenerado infiel y yo riéndome le dije que los tratos son tratos, y pensándolo un poco volvió a agarrármela, moviéndola con más fuerza aún. Le dije que la idea era que me hiciera disfrutar, a lo que ella me respondió que eso no era parte del tarto, y que si no pensaba en su hija. Le dije que sí, pero que era una apuesta entre los dos y que ahí quedaría todo. Que no le podía negar que jamás pensé que lo haría, pero que estando así, la verdad se sentía muy bien. Ella fue cambiando, se quedó más callada y comenzó a mirar lo que tenía en su mano.

Eres un caliente de mierda, mira como se te está poniendo

– ¿ y que quiere suegrita? .. se siente rico su mano

– Ufff … quien me manda apostar

– Mmmm que rico suegra …

– Mira como se te colocó .. que terrible .. acaso no te atiende mi hija?

-Si, pero … no me viene mal una mano de ayuda

Caliente de mierda ..

– Mmmm que rico …

– ¿de verdad estas disfrutando?

– Pero claro … era que no

– ¿Ya? …. ¿estamos listos?

– No … un ratito mas …

– Degenerado … no se te vaya a ocurrir acabar

– Tranquila suegrita , tengo aguante …

– Me imagino … ya cortémonosla , que yo también me estoy calentando

– ¿si? ..

– Y que quieres .. si no soy de fierro … y hace tanto que no tenia una en la mano

– Mmm ¿y por que no le da un besito suegrita?

– Ufff .. mierda, me encantaría , pero mi hija, esto ya roza lo porno filial, hijo mío!

– Vamos … dele un besito … si esto muere aca

– No se ..mmm lo esta pensando …

– Ohhh … no puedo … pero …

Sorpresivamente mi suegra no se aguantó más y agacho la cabeza, metiéndose toda mi verga en la boca. Qué puta era, incesto vivo, relatos incestos como ella solía decirme, habla bien, “¡incesto cojones!, entre familia, ¡morbo puro!”, le tenía que aseverar y recriminar casi con agresividad. Hasta la ponía más cachonda y todo. Yo ni la entendía cuando hablaba así, lo que sí entendía era su coño gordo y calentorro. Qué me importaba su hija! Yo lo que quería era joderla a ella, y ella también lo anhelaba y deseaba…De ahí todo cambió, las cosas se habían salido de control, ambos estábamos caliente y mi suegra realmente comenzó a disfrutar lo que estaba haciéndome, dándome una chupada exquisita. Yo me comencé a quejar, pidiéndole más y mas, hasta que mi suegra, sin fingir más, se arrodilla en el piso y ya desesperada me da una chupada mucho más fuerte aun. Yo la tomé de la cabeza y la movía al compás de su mamada, hasta que me di cuenta que una de sus manos se había metido bajo el vestido y se estaba tocando.

Le dije que ya no me aguataba más y que me dejara metérsela. Mi suegra me dijo de inmediato que si, algo rápido para sacarse la calentura y parándose, rápidamente se quitó los calzones por debajo de su vestido. En unos cuantos segundos, tenía a mi suegra sentándose de frente sobre mí, agarrándome la verga y metiéndosela en su peluda concha.

No lo podía creer, mi suegra sentada sobre mí, bajando enterrándose mi verga hasta el fondo, para volver a subir y bajar, aumentando de inmediato sus movimientos , con sus tetas chocándome la cara, gimiendo como loca, mientras mis manos le agarraban por primera vez el tremendo culo que se gastaba, que subía y bajaba enterrándose toda mi virilidad.

Estábamos enfermos de calientes, y sin perder tiempo le subí la camiseta y le bajé los sostenes sacándole las tetas al aire y comencé a chupárselas con todas mis fuerzas. Mi suegra gemía y gemía, follando con su yerno y yo sintiendo como su concha estaba completamente mojada, deleitándome con sus grandes tetas. Intente convencerla de irnos a la pieza, pero no quiso, era demasiado caliente el momento, tampoco quizo cambair de posición , quería hacerlo rápido para evitar ser descubierta por su hija , pero de todas formas disfrutaba como loca, era relatos porno suegras claramente, perdida de mojada,  , y no mas alla de 5 a 10 minutos nada mas, me aviso que estaba por correrse. En un movimiento, le pegamos un golpe a la mesa, botando la cerveza y el cenicero al piso, pero nada importaba. El orgasmo se venía, llenándose el cuarto de quejidos, hasta que mi suegra empieza como a convulsionar diciéndome que se corría.

– Ahhhhhhhhhh … voy acabar .. voy acabar .. ahhh que rico .. ah voy acabar .. ahhhh

– Ohhhhhhhhh suegra …… qué caliente …. Aguántese un poquito para que duremos mas …

– Ahhhhhhhhhh ……..no … dale luego …. Ahhh .. no lo puedo creer…. . ahhhhhhhh … me vas a mandar cortada!!

– Un rato mas …

– No …. Ahora … ahora .. no me lo quietes .. ahora viene !!! .. ahhhh

– Dele suegra!! .. mójeme el pico!! … mójemelo …””

– Ahhhhhhhhh échame tus mocos¡! …. Échame tus mocos dentro de mi zorra ahhhh

– Ufffffffff … me va hacer acabar a mi también

– Ahhhhhhhhhh ya!!!…. ahora .. ahora … dámelos .. dámelos!!!! …. me corro!!! .. me corrooooooooooo ¡!!

– Tomá .. toma ..¡!!!!

– Ahhhhhhh me estoy corriendo .. estoy acabando ………… ahhhhhhh me estas mandando cortada, me estás volviendo loca, como una suegra perra caliente .. ahhhgggg que rico ¡!

– Yo igual…….. tome mis mocos suegrita. ¡ tómelos todos! ………ahhhgggg

– Ahhhhhhhhhhhhh, que suegra tan perra tienes, yerno mio, hijo mio, dame polla, dameee

Nuestros gritos se escucharon por toda la casa, mientras mi suegra me ahogaba con sus tetas apretándome la cabeza, dejando su culo completamente abajo, enterrándose toda mi verga , temblando de placer , casi llorando de gusto.

Había sido un monstruoso orgasmo, corto, pero muy caliente. Mi suegra se mantuvo un par de minutos con mi verga dentro suyo y luego se salió. Al hacerlo un chorro de semen escurría de su concha, manchando el piso y el sofá. Quedó a mi lado, nada sexy , con sus piernas gordas abiertas y toda su pelambrera al aire, toda roja peluda, con semen por todos lados , abierta si ninguna vergüenza , como para que se le enfriara el coño, recobrando el aliento con los ojos cerrados mientras yo echado en el sofá , con mi verga aun tiesa, tratando de asimilar lo que había pasado mirándole la concha a mi suegra.

– Que locura

– Ufff. … si … realmente una locura

– Hace años que no me corría así … ¡años!

– Estuvo muy bueno suegra … corto , pero bueno

– No puedo creer que hayamos hecho esto … cómo llegamos a esto …

– Tranquila suegra .. ya lo hecho , hecho esta …

– Si … ya está hecho .. qué le vamos a ser .. que terrible … ufff

– Estaba bueno suegra ¿eh?

– Ja ja .. caliente de mierda

– Ja ja yo? .. y ud?

– Otra caliente mas .. ja ja … bueno de mas esta decirte que de esto ni una palabra a nadie

– Como se le ocurre …

– No, pero a nadie a nadie .. me lo tienes que jurar …

– Tranquila suegra , esto mueres acá

– Eso sí, acá muere .. nunca más …

– Tan malo estuvo?

– No .. al contrario … muy bueno … por lo mismo , hasta acá no mas .. ya nada mas de apuestas .. nunca mas vuelvo a apostar.

– Ja ja , cámbiese de equipo mejor

– Ja ja

Ya recobrando un poco la cordura, ordenamos todo el desastre que habíamos armado. Ordenamos la mesa, aspiramos la alfombra llena de cenizas. Preferí salir a dar una vuelta y asumir lo que había hecho. La verdad la cacha con mi suegra había estado muy buena, y seguramente esa mujer tendría más sorpresas ocultas que tenía ganas de descubrir. A pesar del juramento que ella había hecho, yo no estaba dispuesto a dejar esto nuevo que había encontrado. Tener dos mujeres dentro del mismo techo, era ideal.

En resumen, mi suegra, qué decir de ella, esa mujer que me hizo hombre, mujer casera que ha sido el vértice en una de los mejores relatos eroticos con suegras calientes y mojadas. Aún huelo su coño grande y mojado. Ufffff. Impresionante, en una sola palabra.


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