relatos piscina sexo

El ambiente era sofocante y a la vez extasiante. Era la primera vez que salía a una fiesta en piscina. Acampamos en el balneario, iba con unos amigos pero era la única que no tenía pareja. Encontré a ese chico por casualidad mientras nadaba, me pareció atractivo y con unas copas de más escribir estos relatos sexo me excita mucho la verdad, me animé a ser lo contrario de lo que siempre había sido, me acerqué a él y le hablé. Conversamos un rato sobre música y después todo subió de tono… El agua en la piscina era tibia. Me olvidé que había personas ahíLeer Relato —>

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Quedamos que pasaba a recogerte dos calles más arriba de donde vives te daba cosa que alguien te viera y aún te molestaba más deber de dar explicaciones al típico vecino fisgón. Como siempre llegue 10 minutos tarde, te vi desde lejos mirando el reloj y con el teléfono en la mano por si una vez más la cita se anulaba a última hora. Ibas con una blusa oscura y con una falda por encima de la rodilla dejando relucir tus piernas enfundadas en una medias de fantasía. El aire hacía bailar tu falda anunciándome que allí debajo se escondía algo muy interesante y aLeer Relato —>

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Esto es veridico. Hace unos años tuve un accidente y me rompi una vertebra. Estoy en una silla de ruedas, no tengo sensibilidad ni movilidad. Soy independiente y no necesita ayuda del terceros. Tengo una discapacidad y eso no me acompleja en absoluto. Pero me sigue gustando el sexo, y cómo no me corro, duro un montón de tiempo, dale que te pego, en la lesión medular es muy corriente la espasticidad, qué es un daño en el sistema nervioso central, esos son los síntomas, las pierna se mueven como si tuvieras un ataque epiléptico de cintura para abajo, con convulsiones y la polla enLeer Relato —>

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A mi siempre me ha encantado el día para tener relaciones, para echar a volar mi imaginación, y cumplir y hacer cumplir las fantasías de quienes se levantan como yo, algo calientes. Aunque no hago ascos a la noche. Mi trabajo es ceremonioso, como el de una geisha, ya que después de un buen desayuno, una ducha sensual, visto con las mejores de mis prendas de lencería, algo que me a pasiona. Para mi es la llave de la sensualidad y no podría trabajar sin mis “uniformes” sedosos. Azules, malvas, negro, todo los colores. Tengo los cajones llenos. Aquella mañana estrené uno nuevo, había queLeer Relato —>

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Sus padres habían salido esa noche, Juana y Miguel se quedaron solos viendo la tele como muchas veces, pero ese día se conocieron y se pudieron disfrutar como nunca creyeron. Es una historia incestual entre hermanos. Como decía, los hermanos Juana y Miguel estaban solos en casa esa noche. Sus padres habían ido de visita a casa de unos amigos, y no llegarían hasta dentro de dos días. Miguel era el mayor con 23 años, era un joven universitario normal y según sus padres muy responsable por lo tanto quedó al cuidado de su casa y de su hermanita Juana, una joven de 18 años.Leer Relato —>

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relatos incesto y filial

Cómo disfrutaba con mi hijo adolescente, dándole de mamar como si fuera pequeño, mis mamas tenían suficiente fuerza para calentarlo, solo notarlo me ponía muy perra, aquí está la que tiene las tetas como yo, tetona y golos Unas fotitos y os cuento cómo jugaba con él a solas La fantasía de estar con mi hijo en la cama me había recorrido desde hacía mucho tiempo, era prohibido pero tremendamente erótico, cuando al final lo hice, más que excitada, fue agradecida como me sentí. Inicio de mi histora real prohibida Apagué la luz cenital del dormitorio y, descalza sobre la alfombra, caminé en silencio hastaLeer Relato —>

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Relatos de confesiones

¿Recuerdas ese día en el que nos encerramos en la habitación? Confesiones como esta me vuelven a mil por hora Me atrapaste contra la pared… ¿está volviendo a tu cabeza? ¿Te ves mordiéndome la boca, el cuello…? Y entonces me empujas hacia la cama, y me quedo sentada, y tú rodeándome, mi espalda choca con el cabecero. Y me miras, examinando la escena. La camisa blanca que se transparenta te está volviendo loco, la falda, mis piernas… pero vuelves a la camisa, arrancándome los botones uno a uno, pero con impaciencia, mientras nos besamos a lo bestia y nuestras lenguas se retuercen sin rumbo. MiLeer Relato —>

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La mañana se inicia con normalidad. Niños lavándose, vistiéndose, desayunando, preparándose para ir al colegio. Mila y Ana en la cocina. Mila.- Hoy tengo el día completo, una cita a las 12 en un apartotel en la Calle Almagro y esta tarde a las siete tengo otra entrevista en un hotel en la Gran Vía, seguramente volveré tarde. Ana.- Vale. Yo me acercaré al insti a ver qué novedades hay. He faltado mucho y traeré muchos cates, papá se puede mosquear. Mila.- Bueno, ya lo torearemos, no te agobies. Ana.- ¿Lo torearemos? Mamá. Mila.- Jaja. No me había dado cuenta. Tienes razón. Pobre. ¡Con loLeer Relato —>

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Mi cabeza. El dolor no me deja abrir los ojos. Clau está conmigo en la cama. Ana y Claudia no están, pero oigo ruido por abajo, estarán trasteando en la cocina. Golpea mi mente el recuerdo borroso de la noche. ¡Joder! ¿Qué he hecho? Ahora puedo entender lo que sentía Lot, después de ser seducido por sus hijas. Al moverme Clau se despierta. Su mirada es dulce. Sus ojos claros, como el cielo que se cuela por el cierre de la terraza, me miran, sonríe. Se estira hasta posar sus labios sobre los míos. Tiene el poder de hacer que se diluyan mis preocupaciones. –¡¡Papá!!Leer Relato —>

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Solo detuve el vehículo para repostar y tomar café. Llegue a las seis de la mañana a casa. Imperaba el silencio, apenas mancillado por el tenue rumor de las olas, al batir la playa. Entré en la casa y fui directamente a la habitación. ¡Oh! ¡Sorpresa! La cama estaba ocupada por tres cuerpos, desnudos. A la difusa luz de la luna que entraba por los ventanales pude reconocer a Claudia, su hija y Ana. Mis tres mujeres, durmiendo, los cuerpos de una tersura y delicadeza sin igual. ¡Quede extasiado admirando tanta belleza! No podía apartar mis ojos de aquellos cuerpos. Pero respiré hondo y meLeer Relato —>

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Me llamo José, tengo treinta y nueve años y voy a acabar con mi vida. Mi juventud transcurre en un pueblo de la provincia de Jaén, en el seno de una familia muy conservadora que explotaba algunas tierras de olivar. Vivíamos desahogadamente. Estudié el bachillerato en un instituto religioso y mi formación fue bastante rígida en lo referente al sexo. Para mí era lo normal, tocarse es pecado, la fornicación conduce al infierno, etc. Me fue inculcada y yo acepte y asumí, la más estricta moral católica. Al finalizar mis estudios en el instituto me traslade a Madrid e ingresé en la Politécnica en elLeer Relato —>

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Me despierto cerca de las ocho, en las pantallas veo a los niños correteando por el pasillo y el salón. Con los uniformes del colegio salen con su madre hacia la puerta. Ana debe haberse ido ya que no la veo. Pero oigo hablar a Mila desde el recibidor. Mila.- Ana, si no quieres ir sola yo te acerco cuando vuelva de llevar a los niños. Ana.-No, déjalo mama. Iré sola. Tengo que ir acostumbrándome. Veo salir a Ana de su habitaciónón restregándose los ojos medio dormida y haciendo un gesto de burla sacando la lengua a su madre, aunque no puede verla. No utilizaLeer Relato —>

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