Orgías y sexo en relatos eróticos

Una noche salimos del club y fuimos a una hamburguesería de esas que abren las veinticuatro horas pedimos una para cada y una ración de patatas estábamos comiendo cuando aparecieron unos amigos nuestros se sentaron con nosotras y entablamos conversación con ellos uno de ellos Raúl nos miraba a todas con descaro me di cuenta al rato se fue al baño espere un poco y fui yo también -chicas me guardáis el bolso ahora vengo- Entre había cola en los dos, bien el todavía no había entrado era el último, delante de mi estaban dos chicas que entraron juntas al salir otra del baño yLeer Relato —>

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CAPÍTULO 2º A la mañana siguiente Tomás, con un ojo enteramente amoratado, estaba en la tienda para hacerse cargo de su reparto de leche. Subió al piso de Magda y fue a dejar la botella de cada día a la puerta de la mujer y recoger la botella vacía del día anterior. Pro no llegó a hacer ninguna de ambas cosas pues la puerta se abrió tan inopinada como violentamente empujada por Magda, que por poco si incrementa los “desperfectos” de la noche anterior, pues a punto estuvo de estrellarse contra su cabeza. Por suerte así no fue, y ante él apareció la dama deLeer Relato —>

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CAPÍTULO 1º Magdalena, más conocida por Magda por cuantos la tratan, era una mujer que, a sus treinta y dos años, estaba ya de vuelta de todo pues había tenido que vivir a marchas forzadas. Puede decirse que, a pesar de seguir vivos tanto su padre como su madre, estaba huérfana de ambos desde sus seis años, pues sus progenitores por esa época de su vida se divorciaron y cada uno, como ahora se dice, rehízo su vida con la misma pareja con la que, de antiguo, se “los ponía” al otro cónyuge. Y desde ese principio la niña estorbó tanto al padre como aLeer Relato —>

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CAPÍTULO 2 – Relatos eróticos No podía creérmelo; el corazón casi se me paraliza al reconocerla… Y claro, a ella le pasó tres cuartas de lo mismo, con lo que, de momento, se quedó tan paralizada como yo mismo me quedara y, seguro, con el corazón tan desbocado como el mío, por lo menos. Pero enseguida se recuperó, antes, bastante antes que yo, adoptando al momento una actitud de lo más profesional, con lo que se dirigió a mí con un muy aséptico “Hola Antonio, buenos días. Soy sor María de la Cruz de Cristo; ¿cómo se encuentra usted esta mañana?”; a lo que yoLeer Relato —>

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CAPÍTULO 1º La conocí en 1965, hacia mediados-fines de Abril, a mes y pico de la Semana Santa y a, casi justos, dos años de conocer a Montse, mi novia. Pero lo curioso fue que a las dos las conocí de rebote, por intercesión de tercera persona. Montse era catalana pero recriada en Madrid, donde llegó con seis siete años, permaneciendo en la capital de España hasta sus quince-dieciséis años, acabando ya el bachillerato, cuando a su padre, ejecutivo de una puntera firma de la banca catalana, le trasladó su empresa a un pueblo castellonense, del Bajo Maestrazgo, muy cerca ya de la linde conLeer Relato —>

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Berto, por Norberto, era un tiarrón de metro ochenta, cumplido, y, más-menos, medio metro de hombro a hombro; era natural de Navarra, de la parte de Tudela, más exactamente, esa zona de la provincia donde navarricos, riojanos y cesaraugustanos se dan la mano…Su nacimiento determinó, en buena medida, el rumbo de su vida, pues sus orígenes más tristes no pudieron ser, al tener por madre a una prostituta y de las “trotonas” de antro y calle, y por padre a saber cuál de los clientes de “momó”… Así, resultó ser bueno para casi nada, malo para casi todo… Pero la vida da un montón deLeer Relato —>

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El ambiente era sofocante y a la vez extasiante. Era la primera vez que salía a una fiesta en piscina. Acampamos en el balneario, iba con unos amigos pero era la única que no tenía pareja. Encontré a ese chico por casualidad mientras nadaba, me pareció atractivo y con unas copas de más escribir estos relatos sexo me excita mucho la verdad, me animé a ser lo contrario de lo que siempre había sido, me acerqué a él y le hablé. Conversamos un rato sobre música y después todo subió de tono… El agua en la piscina era tibia. Me olvidé que había personas ahíLeer Relato —>

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Quedamos que pasaba a recogerte dos calles más arriba de donde vives te daba cosa que alguien te viera y aún te molestaba más deber de dar explicaciones al típico vecino fisgón. Como siempre llegue 10 minutos tarde, te vi desde lejos mirando el reloj y con el teléfono en la mano por si una vez más la cita se anulaba a última hora. Ibas con una blusa oscura y con una falda por encima de la rodilla dejando relucir tus piernas enfundadas en una medias de fantasía. El aire hacía bailar tu falda anunciándome que allí debajo se escondía algo muy interesante y aLeer Relato —>

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Esto es veridico. Hace unos años tuve un accidente y me rompi una vertebra. Estoy en una silla de ruedas, no tengo sensibilidad ni movilidad. Soy independiente y no necesita ayuda del terceros. Tengo una discapacidad y eso no me acompleja en absoluto. Pero me sigue gustando el sexo, y cómo no me corro, duro un montón de tiempo, dale que te pego, en la lesión medular es muy corriente la espasticidad, qué es un daño en el sistema nervioso central, esos son los síntomas, las pierna se mueven como si tuvieras un ataque epiléptico de cintura para abajo, con convulsiones y la polla enLeer Relato —>

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A mi siempre me ha encantado el día para tener relaciones, para echar a volar mi imaginación, y cumplir y hacer cumplir las fantasías de quienes se levantan como yo, algo calientes. Aunque no hago ascos a la noche. Mi trabajo es ceremonioso, como el de una geisha, ya que después de un buen desayuno, una ducha sensual, visto con las mejores de mis prendas de lencería, algo que me a pasiona. Para mi es la llave de la sensualidad y no podría trabajar sin mis “uniformes” sedosos. Azules, malvas, negro, todo los colores. Tengo los cajones llenos. Aquella mañana estrené uno nuevo, había queLeer Relato —>

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Sus padres habían salido esa noche, Juana y Miguel se quedaron solos viendo la tele como muchas veces, pero ese día se conocieron y se pudieron disfrutar como nunca creyeron. Es una historia incestual entre hermanos. Como decía, los hermanos Juana y Miguel estaban solos en casa esa noche. Sus padres habían ido de visita a casa de unos amigos, y no llegarían hasta dentro de dos días. Miguel era el mayor con 23 años, era un joven universitario normal y según sus padres muy responsable por lo tanto quedó al cuidado de su casa y de su hermanita Juana, una joven de 18 años.Leer Relato —>

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