Los mejores relatos heterosexuales

Consejos de una adicta al sexo

Hola, de nuevo, hoy escribo pero no es un relato erótico de incesto, sino sobre los mitos sobre nosotras, para deciros desde mi experiencia las cosas que son verdad y no, lo que nos gusta y lo que no nos da placer. A mí el sexo, como digo al principio me gusta tanto que creo que soy adicta, casi ninfómana, y no puedo estar sin practicarlo, a solas o en compañía. Por todo, lo mejor para satisfacer a una mujer creo que alguna de nosotras al menos las escriba, ahí va, espero que sea útil:

Os dejo como dije este vídeo me pone mucho, uf, hay mujeres maduras ya como yo, verdaderos cañones en la cama, no me digáis que lo del minuto 33 o así no es disfrutar, esa mujer toda abierta, ya me diréis, como una buena perra. Abajo las amas de casa.

Yo no soy una experta cualificada, la información que comparto procede de experiencia, preguntas a médicos y mi propia experiencia con el mejor maestro que jamás pude soñar, mi gran amante y compañero. Si alguien tiene alguna duda o inquietud, le aliento encarecidamente que consulte con un/una profesional de la salud. Una buena sesión de preguntas con el sexólogo puede abrir nuevos horizontes.

Mito 1

“Las mujeres no pueden sentir un orgasmo. Su único placer radica en la penetración”

Falso. El clítoris es nuestro disparador de la sensibilidad; podemos ser estimuladas vía clitoriana sin penetración y experimentar el clímax. La penetración es solo una parte del enorme repertorio de posibilidades de que disponemos para gozarlo.

Mito 2

“Si no hay un orgasmo, no te quedas embarazada”

No es verdad. Lamentablemente muchas mujeres tienen una vida sexual solamente encaminada a la procreación, desconocen su cuerpo y las posibilidades sensoriales que este puede proporcionarles. No experimentan orgasmos y sin embargo tienen hijos. ¿No es triste pasar por el dolor de un parto sin conservar el recuerdo del placer de haber engendrado a la descendencia?

Mito 3

“La penetración es suficiente para alcanzar el orgasmo”

Falso. Si bien cuando somos penetradas la zona clitoriana puede ser estimulada por la presión y el roce, nuestra libido empieza a “calentar motores” en el cerebro. Si el ambiente es adecuado y somos debidamente estimuladas, el placer recorre nuestros sentidos y es necesario que toda la zona pélvica, clítoris incluido, se estimule. Si cuidamos de todos los aspectos, las sendas neuroquímicas no se interrumpen y podremos disfrutar. En este juego sensual cada una pone subconscientemente las normas a seguir; unas nos excitamos con fantasías, otras encuentran estimulante la buena cena, una copa de vino, el baile, la actitud galante de su pareja, etc. Recordemos que cada mujer es un mundo aparte.

Mito 4

“Hay mujeres que no pueden y nunca podrán sentir un orgasmo”

Nuevamente, esto es incorrecto. Las razones físicas para la anorgasmia son los trastornos vasculares, musculares o las alteraciones en el sistema nervioso central. Aún así, no todas las que padecen estos problemas se ven privadas del orgasmo. Generalmente la falta de orgasmos es proporcional a la falta de información. Si una mujer desconoce cómo funciona su cuerpo o cómo reacciona a los diversos estímulos, no sabrá hacer que este responda adecuadamente. Parte de este problema también es cultural. Durante siglos vivimos reprimidas, se nos dijo que el placer sexual era sólo por y para disfrute de los hombres y que una mujer que gozaba de un orgasmo era, sin duda, una “ramera pecadora”. Si queremos realmente una equidad de género, debemos afrontar la autoexploración para conocer lo que la naturaleza nos ha dado. No podemos seguir con esta “castración psicológica” o sintiéndonos la parte pasiva en la relación (¡Por favor, olvidemos eso del “sexo débil”!). Tomemos en cuenta que esos mismos que condenaban el placer femenino eran los mismos “prefascistas” que quemaban vivos a los judíos, a los soñadores como Giordano Bruno y aseguraban que La Tierra es plana.
Y bueno, para entretener, ya que soy una aficionada a mirar, como disfruta en el minuto 13 a cuatro patas esta señora madura con uno que podría ser su hijo .

Si alguna lectora padece la ausencia de orgasmos en sus relaciones, le recomiendo que acuda con un profesional de la salud debidamente acreditado.

Mito 5

“El verdadero orgasmo es cuando expulsamos un líquido, lo que se conoce como eyaculación femenina”

Esto no es cierto. Algunas podemos expulsar ciertos fluidos durante el orgasmo y otras no pueden, pero la lubricación femenina sucede durante la fase de excitación. A veces podemos “mojarnos” sin haber sido tocadas, con solo fantasear o sentir un leve roce. La llamada eyaculación femenina es algo que puede o no suceder y no viene relacionado con la calidad o intensidad del orgasmo. Si no llega, no pasa nada, mientras el sexo sea satisfactorio; tampoco debe ser una meta a buscar en cada encuentro sexual.

Me gustaría que dejáramos de buscar paralelismos entre la sexualidad masculina y la femenina. Somos iguales, valemos lo mismo, a veces coincidimos en muchos aspectos, pero estamos diseñados de maneras distintas y nuestros organismos funcionan diferente.

Mito 6

“Los orgasmos decrecen en intensidad o frecuencia con la edad”

Esto es tan falso que, la verdad,  me causaría risa si no fuera tan triste que muchas mujeres lo creen a pie juntillas. Las mujeres de edad avanzada que durante toda su vida sexual tuvieron orgasmos siguen sintiéndolos con la misma intensidad. Son muchos los factores que nos producen excitación, la mayoría de los cuales pueden conservarse a los sesenta tal y como se tenían a los veinte. A mis treinta y un años, con un recorrido sexual y de la mano de un amante extraordinario he alcanzado orgasmos superiores en calidad y cantidad a los que experimentaba a mis dieciocho.

En resumen, no se trata de la edad, aquí influye el estado emocional y de salud. Si nos sentimos amadas, respetadas, valoradas y sabemos que se nos considera, lo disfrutaremos mucho. ¡Jamás dejaremos de ser mujeres!

Mito 7

“El orgasmo es mejor cuando ambos lo alcanzamos simultáneamente”

Mentira. Estamos hablando de tener relaciones sexuales, no de bailar “El Lago De Los Cisnes” sincronizadamente. Los hombres tienen sus estímulos y sensaciones, nosotras tenemos los nuestros. Cada quien tiene su propio ritmo, y esto de llegar al mismo tiempo no debe preocuparnos, aunque ¡Ojo!, es frustrante para una mujer que su pareja eyacule y pierda la erección sin que ella haya llegado a su primer orgasmo. Esto hay que hablarlo en pareja, porque lamentablemente hay hombres que sólo buscan su propio placer y nos pueden hacer sentir utilizadas. Habrá que aclararle al hombre que existe una enorme diferencia entre tener relaciones sexuales y masturbarse con una vagina. Por otro lado, existen hombres experimentados que pueden retener su eyaculación y dispararla casi a voluntad, esperando el momento en que la mujer llegue a la cumbre de su mayor orgasmo. Esta es una cuestión diferente, porque sería él, y no nosotras, quien se encargue de la simultaneidad.

Mito 8

“El hombre debe saber bien cómo proporcionarle el orgasmo a la mujer”

Esto es inexacto. Como mujeres deseosas de ejercer una sexualidad plena, tenemos el deber para con nosotras mismas de conocernos y aprender de nuestros cuerpos. Cada quien es responsable de su propio placer y no debe esperar a que su pareja adivine lo que necesita. Es esencial comunicar lo que queremos y sentimos. Por otra parte, el hombre también debe conocer el cuerpo femenino; no hay peor amante que el que no sabe localizar un clítoris o ni siquiera sabe que tal cosa existe, pero de esto a cargar al hombre con la responsabilidad de nuestro placer hay mucha diferencia.

Si te compras un celular nuevo o una pantalla de plasma, estudias el instructivo, pruebas sus funciones, características y posibilidades. ¿Por qué no hacer lo mismo con tu propio cuerpo?

Mito 9

“La cantidad de orgasmos en una mujer normal es limitada”

No es cierto. Los elementos que nos llevan de la excitación al clímax son tantos que la ciencia aún no ha podido precisarlos todos y enumerarlos, pero sabemos que el orgasmo es una reacción física unida a estímulos psíquicos. Mientras nos sintamos motivadas, podemos sentirlos las veces que sea necesario. Trataré este tema más extensamente en otro punto de esta entrada.

Mito 10

“Sin orgasmo, la mujer no disfruta del sexo”

Falso otra vez. Gozamos de las palabras, las fantasías, la contemplación, el compañerismo, las atenciones y todo lo relacionado con el cortejo. En una mujer sana y libre de las ataduras psíquicas que bloquean el disfrute, una cosa puede llevar a la otra; quizá cierto hombre no sea el mejor amante del mundo, pero si sabe llevar una relación afectuosa, creativa y atenta, nosotras podemos disfrutar del sexo con él. Reitero, cada quien es responsable de su propio placer.

Mito 11

“Son muy escasas las mujeres multiorgásmicas”

Esto es totalmente falso. Casi todas tenemos la capacidad muscular y nervovascular necesaria para experimentar varias ráfagas de orgasmos múltiples en una sola sesión de sexo. El sentir orgasmos múltiples depende del conocimiento que tenemos de nuestros cuerpos, la formación y la manera en que influyen en nosotras la educación y los tabúes del entorno. Cuando verdaderamente comprendamos que tenemos pleno derecho a disfrutar de una buena ráfaga de orgasmos, comenzaremos a sentirlos. La naturaleza nos dotó del equipo necesario para vivir esta maravillosa experiencia, NADIE tiene derecho a juzgarnos por sentirla.

Mito 12

“Si la mujer no tiene un orgasmo, debe fingir para proteger el ego masculino”

Nunca, ¡Jamás en la vida!

Si no hay orgasmos, los dos deben hablar para ponerse de acuerdo en mejorar la relación. Ellos deben entender que no somos máquinas que trabajan al introducirles un pene. Los dos miembros de la pareja deben estar de acuerdo en las metas que se fijen en la relación, tal vez algo esté fallando en el cortejo, la excitación o la técnica amatoria. Por ningún motivo debemos “proteger” el ego de nadie a costa de nuestro gozo. Si el problema persiste, es recomendable buscar ayuda profesional.

Así pues,  quien quiera me puede decir lo que crea, es mi experiencia vivida, y lo que yo creo, va dirigido a vosotros y vosotras que tenéis dudas y que no se suelen comentar.

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