Soy una chica realmente experta en suministrar placer y dolor a quien me lo solicite; hoy recibía a una pareja que venia por primera vez. Cintia mi asistente los hizo pasar, se llamaban Ana María y Andrés, eran unos jóvenes profesionales de unos treinta y cinco años de edad; ella era una joven muy bonita, de 1.70 m de altura, vestida con una remera y una minifalda de gamuza marrón y calzando mocasines indios haciendo juego. Ana María comenzó a contar que era masoquista y quería ser cruelmente azotada, como antiguamente se castigaba a una esclava rebelde. Su experiencia había sido solamente de auto flagelación,Leer Relato —>

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