Un sabado por la tarde estabamos solos después de una larga semana trabajando Sara estaba muy agotada y cansada, me comento que tenia la espalda muy cargada y lo estaba pasando mal, yo me acorde que habíamos conocido a una pareja que los dos se dedicaban a hacer masajes de todo tipo, desde reconstructurantes y asta relajantes, sin decirle nada a ella les llame por teléfono y les dije que si tenían algo que hacer esa noche y me comentaron que no, les dije que les invitaba a cenar y a cambio tenían que hacerle a Sara un masaje, ellos enseguida dijeron que de acuerdo.Leer Relato —>

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