Me animo a contar una historia de esas de una mujer ya hecha con un pipiolo, que no ha visto casi un coño en su vida. Cuando uno menos lo espera, el sexo golpea tu puerta. Eran las 10 de la noche, venía llegando a mi casa, estaba estresado luego de un arduo día laboral. Ya había guardado mi auto y me preparaba para comer algo, acostarme, para ir al otro día a trabajar, cuando Mario, un amigo mío, me llega a visitar de improviso. Mario es el típico amigo que siempre esta cuando lo necesitas, amigo de infancia, amigo de la bohemia, de lasLeer Relato —>

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