relatos transexuales y travestis

DOS MUJERES Y CONMIGO TRANS, …TRES.

Me he sentido mujer siempre, los relatos de transexuales, sus fotos, eran mi perdición, una mujer con pene,  y aquella mañana con mis amigas me lo hicieron ver: FUIMOS TRES MUJERES. Yo le confesé a una amiga de la infancia lo que sentía. Cruzándonos fotos antiguas de cuando éramos jóvenes le pasé una en la que en una fiesta me disfracé de mujer, me contestó:”qué mona estas”.

Esto despertó lo que llevaba dentro, mis ganas de vestirme como una chica atractiva pero que nunca se lo había contado a nadie. Me fue tirando de la lengua hasta que al final le conté lo que me sucedía, le dije que me gustaba desde siempre vestirme como una chica. Pensé que me estaba volviendo loco contándole esto a alguien, pero su respuesta me alivió. Me dijo que eso no tenía nada de malo y además que me sentaban muy bien los vestidos y se me veía como una chica muy atractiva.

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Me preguntó si era gay, a lo que le contesté que no, que solamente me vestía porque me gustaba sentirme como una mujer pero que me gustaban las mujeres. Al menos eso era lo que creía. Me dijo que si lo había comentado con mi mujer y le dije que no, que ella no la admitiría, es muy tradicional y no le gustan estas cosas. Al cabo de poco tiempo recibí un mensaje suyo diciéndome que me iba a ayudar, a leer relatos transexuales como éste, a cumplir mi sueño, seguro, y que buscaríamos la ocasión para realizarlo. Me contó un sueño que había tenido en el que ella me ayudaba a vestirme y a maquillarme y saldríamos juntas como dos amigas. Esto comenzó a excitarme ya que ella siempre me había ayudado a vestirme cuando hace años hacíamos fiestas de disfraces y era ella la que insistía en que me vistiera siempre como una chica muy provocativa, a veces demasiado ya que los chicos siempre me piropeaban y alguno con disimulo me rozaba el culo, cosa que en el fondo me gustaba y conseguía excitarme.

Entonces, la cuestión no quedó ahí. Un día me llamo y me dijo que le pusiera una excusa a mi mujer para poder salir a cenar. Le dije a mi mujer que había quedado con antiguos compañeros de colegio y quedé con mi amiga. Mi sorpresa fue cuando me dijo que íbamos a quedar en casa de una amiga suya que era soltera. Estaba nervioso y con miedo por lo que iba a pasar. Cuando llegue me recibieron las dos cariñosamente y desde el primer momento empezaron a tratarme como si fuera una mujer más, como si fuéramos tres amigas de la infancia. Mi amiga me dijo:

-Bueno, a partir de ahora eres una chica mas. Nosotras nos encargamos de todo. Tendrás que comportarte como una mujercita y obedecernos en todo lo que te digamos para que salga todo bien.

Todo esto empezó a excitarme rápidamente e intenté calmarme

-Y Ahora te vas a desnudar y te vamos a depilar todo tu cuerpo, una chica como tu debe de ir bien depiladita

-¿Desnudarme del todo delante de vosotras?

-Claro, me dijo, entre mujeres nos quedamos desnudas normalmente y no pasa nada, y ahora tu eres una de las nuestras. Nada de penes, solo rajitas.

Estaba muy cortado pero al mismo tiempo muy excitado. Me desnudé pero me tapaba con mis manos mis partes. Se empezaron a sonreir diciendo

-Parece que te excita mucho pensar que eres una mujercita, quitate las manos de delante que luego arreglaremos tu cosita para que no se te note.

Así que me pusieron crema depilatoria por todo el cuerpo y me hicieron pasar al baño. Cuando me retiraron la crema había quedado mi cuerpo limpio de pelos. Con una cuchilla de depilación femenina repasaron concienzudamente mis partes íntimas. Me tumbaron en una cama y dejaron todo mi sexo y mi culo sin un solo pelo.

-Ahora dúchate bien, lee unos relatos de transexuales y quédate bien limpita que tenemos que seguir, que se nos hace tarde.

Cuando salí de la ducha entraron las dos y dijeron:

-Ves? Ya pareces otra. Ahora te pondremos esta crema de cuerpo perfumada para que tu piel quede bien suave. Ya verás lo guapa que estarás. Qué bonita estás, ya casi ni te abulta tu pequeña herramienta.

Empezaron a ponerme la crema por todo el cuerpo suavemente, me provocaron una erección como nunca había tenido y empezaron a reírse.

-Parece que la nena se está excitando…Vamos a tener que remediar esto. Una mujercita no puede ir así a ningún sitio.

Entonces me cogieron del pene y me llevaron desnuda a una habitación. Sin tener tiempo para reaccionar me pusieron hielo en mi sexo y rápidamente mi pene se encogió de una forma asombrosa. No tenía masculinidad, era demasiado, sin apéndice peneal, lo que siempre quise. Con una habilidad que me dejó asombrado empujaron mis testículos hacia el interior de mi cuerpo y estiraron mi pequeño pene hacia atrás.

-Cruza tus piernecitas para esconder bien tus cosas, ahora no te van a hacer falta. No tendrás ni testículos.

Así lo hice y mi aspecto cambió radicalmente. Parecía una auténtica mujer. Rápidamente, me dieron unas braguitas y me las subieron hasta arriba, acomodando mi pene hacia atrás y dejándolo bien sujeto. Era una rajita más.

-Que tipito te hace el tanga, mas de una quisiéramos tener tu culito, jajaja.

Yo estaba un poco avergonzado pero deseando que continuasen.

-Ahora este corsé para hacerte una buena figura y afinar tu cintura. Mira lleva liguero y todo, vas a quedar de lo mas sexi nena.

Me pusieron el corsé y apretaron por detrás hasta dejarme una figura con una cintura increíble. Luego me pusieron unos pechos postizos y terminaron colocándome unas medias negras cogidas al liguero.

– Y ahora, ponte estos zapatos de tacón y paséate un poco a ver si los dominas.

Me los puse e inmediatamente mi figura se estilizó más, poniendo mi espalda más recta y sacando mi culito hacia fuera. Ante el asombro de las dos vieron como andaba muy estilosa sobre los zapatos, moviendo mi culito de un lado a otro sensualmente. Mi entrenamiento durante años a escondidas sirvió para algo.

-Bueno, hay que ver como te manejas de bien con los zapatos…tienes mucho estilo nena. Ahora siéntate que ya estamos a punto de cumplir tu sueño, te vamos a maquillar bien y a ponerte una peluca.

Me maquillaron cuidadosamente, maquillaje, rímel, raya, colorete, pintalabios…no faltó detalle. Luego me pusieron una peluca morena y me peinaron bien.

-Solo te faltan pequeños detalles nena. Te vamos a poner unos pendientes de pinza, un collarcito y pulsera a juego…Algo sencillo. Y el toque final, unas gotitas de perfume muy femenino, por si se te acerca algún chico, jaja..no me extrañaría nada tal y como estás quedando.

-Ahora te ponemos este mini vestido plateado con la cremallera detrás y bien ajustadito al cuerpo, para que marques todas tus formitas…Cuidado al agacharte que la faldita es corta y no estás acostumbrada, no sea que enseñes tu culito a nadie que no quieras.

En ese momento, me pusieron el vestido y me hicieron verme en un espejo completo. Era increíble lo que habían hecho conmigo. Me habían convertido en una nena de verdad y además muy provocativa.El pene no marcaba nada. Era una mujercita.

-Solo queda la parte final de tu sueño, ahora nos vamos a ir las tres de fiesta y tu serás una más de nosotras. Pero atente a las consecuencias, si ligamos, ligamos. No nos fastidies la fiesta.

Eso me dejó un poco nervioso, o nerviosa…, y confusa…No estaba preparado para que ningún hombre me intentara ligar, o al menos eso creía yo. Incrédula de mí.

Ya os seguiré contando cómo sucedió. Para los que quieran, no sé… ¿qué opináis?

 

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1 comentario

  1. me parece que podrías seguir con el relato digo yo..

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