Universitarias preguntando qué es una paja (3)

Universitarias pajas

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Raquel, la más inocente e ingenua de nuestras amiguitas ya conocidas como las universitarias, seguía curiosa por saber a la perfección todo este mundo de la masturbación. Perpleja y expectante, aturdida y empanada, atontada y agilipollada, Raquel aguardaba como el guepardo espera su presa, mirando silenciosa y con mucha hambre, pero que mucha hambre de sexo.

-Ire, tía, ¿al final hacemos lo del estudio de campo de pajas o no?
-A ver Ra, piensa un poco, ¿crees que después de tantos años de estudio, en la U..N..I.. vamos a dejar las cosas a medias?, eh! tía…- le contestó Irene ya con un tono increpante.
-Es verdad,no, no, no, ni hablar de cosas a medias, en la Uni nos enseñaron a que se ha de llegar hasta el final, pase lo que pase, no quedarse con la duda. Que ya sabes el refrán, ante la duda la más…. Para esoooo hemos estado estudiando tanto tiempo… ves, tía, ¿como no soy tan corta como crees?…
– Y ahora que dices de tetuda, ¿te han crecido las tetas o qué Rá?, ¿parece que te abultan más no?
-Pues tienes razón, esta mañana cuando me miré en el espejo, me las veía más grandes, me puse hasta cachonda, verme con más tetas, bueno más no, dos las de siempre, pero mayor tamaño. Joder tía, qué mal me explico, no sé para qué me sirven tantos apuntes, si no sé ni resumir. Es que aún estoy creciendo tía, y las peras también me crecen. ¿Hasta las noto con mas peso y todo, me cuelgan no lo ves, que parecen unas campanas de un campanario? Y valga la “rebunbandia”.

En ese momento la inocente Raquel, se subió la camiseta ahí mismo donde estaban, en la habitación del cuarto de Irene, y aparecieron las dos tetas aún jóvenes de nuestra amiguita, pero ciertamente más grandes.
-Joder tía, vaya buenas tetas, me gustan, tienes buenos pezones, y esos granos alrededor del pezón, vaya morbo me estás dando tía, ya no sé si hacer el estudio de las pajas o pajar por mirarte.
-Dónde vas tía, no es pajar es pagar, con g. Joder no te ha servido de nada tantos años en la uni, tanta paja al final lo ves todo con pajas. Es p..a…g…a..r. Con g si no sería pajar, como el de las gallinas.

-Te quieres crees que tanto cachondeo me estoy poniendo hasta cachonda, es que tienes una tetas que…¿puedo tocar un poco Ra? Anda déjame, como si fuera un tío pero con manos de tía.
– Toca, chocho, que eres una ansiosa, que te gusta to lo grande y blando.

Irene, sin esperar ni un milisegundo ya estaba tocando y saboreando los placeres más recónditos de su inestimable y cercana compañera de estragos y alegrías.

-Mmmmm vaya meloncitos, tía, esto ni en la plaza, ¿deben estar dulces?
– Dulces?, anda mama un poco tía, que se note que eres universitaria, mamona!

Fue decir mamona e Irene ya estaba ejerciendo el gerundio del mismo verbo, es decir, estaba mamando. Mama que te chupa, chupa que te mama.

-Pero qué rico, si parece piña colada, qué dulce y suave, ¿te sale leche?
– Si hombre, ni que fuera una vaca, aún no,pero ya verás como si a alguno de los que hacemos una paja, luego me la mete, ya verás como tendré un hijo, y entonces, tendré más leche que una central lechera.
– No me digas eso, Ra, que soy capaz de buscar al lechero para que te meta su manguera.
– Será al bombero no tía?, que eres una palurda.
– ¿Qué pasa que los lecheros no usan manguera, para limpiar las tetas de la vaca?
-Es verdad Ire, que lista e inteligente eres, como se nota, tantos años de apuntes y clases de teórica por las tardes. La manguera del lechero, dicho así, parece el título una peli porno. La manguerita del lechero.

¿Te gustan mis tetas?

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